Enrique Valero Moscardó dirige la presidencia de la Federación Castellanomanchega de espeleología. Este conquense, de 55 años, quien lleva más de diez años viviendo esta experiencia, asegura que no se arrepiente de haber escogido este deporte como una actividad. También afirma que cada vez que practica espeleología siente algo de miedo, ya que quién pierde el respeto a una cueva lo acaba pagando. Así nos lo expresa en su entrevista la dedicación y el desarrollo que conlleva la espeleología como deporte.

Pregunta: ¿Cómo llegaste a la espeleología?

Respuesta: Fue una cosa desde pequeño, nos juntábamos todos los niños de aquí de Cuenca entre siete y ocho años, y explorábamos los sitios desde la ciudad. Estábamos siempre en las hoces, era una sociedad diferente, los niños siempre estábamos jugando en la calle, no como ahora en las casas, era como si no hubiera peligro de nada. Yo creo que son las hoces las que han dado juego a todo esto de la afición de las cuevas. Si haces un porcentaje con respecto a Madrid entre montaña y espeleología, aquí somos doscientos mientras que en Madrid son quinientos. Nos iniciamos un poco por el sitio donde naces y también por la afición a la aventura, y ya con catorce/quince años cuando tus padres te dejan viajar en autobús e irte a la sierra a lo más profundo de aquí de Cuenca con gente especializada en ello, es cuando más sientes que este deporte es el tuyo.

P: ¿Consideras la espeleología un deporte seguro?

R: Sí es muy seguro porque siempre extremamos la seguridad con las cuerdas sobre todo con el agua. Existen también derrumbes porque a veces a travesamos zonas que se han desprendido por lo que es necesario ir con cuidado por un posible hundimiento, lo que llegan a ser zonas caóticas.

Se dice que se trata de un deporte no competitivo porque no tenemos a ningún contrincante, pero sí que competimos con la propia naturaleza.

P: Ante situaciones de emergencia en este deporte, ¿realizáis algún tipo de curso de prevención de riesgos?

R: la Federación lo que trata es de aunar a todos los grupos de la región, este tipo llamado federación es un seguro deportivo que nos cubre en caso de accidente posibilitar rescatadores, cubriendo cualquier lesión. Pero a la vez esta federación lo que trata es de todas aquellas actividades que hacen los grupos saber de ellas, es decir, estar unidos como si fuésemos todos de un grupo y saber qué hace cada grupo en todo momento o qué objetivos ha conseguido otro grupo.

P: ¿Con qué retos se ha ido encontrando en la Federación de Castilla-La Mancha?

R: Sí, de explorar grandes cavidades ante todo. Precisamente este último año en el mes de mayo nuestra federación organizó el segundo campeonato de descenso de cañones de España, vinieron cien participantes a la sierra de Cuenca, a un barranco muy famoso, que es el de Poyatos. Previamente durante un mes anterior se estuvieron revisando todas las instalaciones, las cuerdas, viendo cómo se tenía que hacer, el material utilizado, etc. Las casas comerciales se pusieron rápidamente a vender sus productos a los competidores que iban a participar. A la vez que es un campeonato, las marcas quieren probar sus productos, veíamos a gente corriendo por el cañón que era imposible que no se cayeran, ya que eran piedras mojadas de un río y eso resbala pudiéndose llegar a romper la crisma, pero en ningún momento ocurrió, era algo impresionante que nunca habíamos visto.

Los retos que tenemos muy pendientes es publicar las grandes cavidades de la región, ya que hay mucho que contar de ellas, también mostrar catálogos, y sobre todo, explorar que es lo que más nos gusta.

P: ¿Qué consejo le daría al resto de la sociedad para que se inicie en este deporte?

R: Apuntarse a un grupo de espeleología, los cuales están dentro de una Federación y a través de ellos se hacen cursos para iniciar a la gente joven, también se realizan de perfeccionamiento. Es un mundo que no va acabar nunca porque incluso geólogos, hidrólogos, fotógrafos o arqueólogos se han afiliado a este deporte, hay un mundo enorme por descubrir dentro de las cavidades, tanto históricamente como  geológicamente.  Aún quedan por salir muchas cosas y el consejo es que si te gusta la aventura, viajar o conocer tu propia tierra ir a informarte sobre todo lo relacionado con ello gracias a los catálogos e información de profesionales que estén trabajando en este deporte.

P: ¿Lo considera un deporte poco valorado o desconocido?

R: No es que sea desconocido porque todo el mundo sabe lo que es la espeleología, pero en los últimos años se ha tenido una visión de que simplemente es entrar en una cueva, ya no la forma de que entras con un monitor es hacer espeleología, eso significa ser visitante de caridades o de cuerdas. Los que han hecho espeleología son los que previamente han trabajado y descubierto esa cueva, la han dado a conocer e incluso han dicho aquí puede entrar gente.

La espeleología en sí  es explorar, descubrir, trabajar y conocer. Nosotros cuando ya tenemos una cueva fotografiada y estudiada lo que queremos es buscar otra, e incluso decimos en esa cueva aún falta algo más por hacer, ya sea un estudio de bichos o excavación arqueológica.

P: ¿Qué material es necesario o imprescindible para realizar este deporte?

R: Para hacer espeleología lo fundamental es un mono, unas botas viejas, un casco y una luz frontal de la cabeza, pero la espeleología lo que primero se recomienda es tener unas nociones de lo que es este deporte, de lo que es una cueva y de lo que te puedes encontrar dentro porque a veces ignorando el riesgo que hay, puedes caer en un resalte, pozo, pasar por debajo de un bloque, etc., ignorar estos riesgos pueden resultar peligrosos. Contra mayor es la cueva, más materiales especiales se necesitan, ya no te vale un simple mono de tela porque te congelas, ya que en las cuevas hay una temperatura entre ocho y diez grados. Es por ello que se sustituyen por unos monos rígidos que no se rompen, que aguantan más el calor del cuerpo, unas botas de caña alta, unos guantes reforzados, y lo más imprescindible de todo, un casco homologado.

P: ¿Qué opinión tiene acerca de la tragedia ocurrida con los dos espeleólogos españoles en Marruecos?

R: Cuando se produce un accidente de este sentido de rescate, los cuales podemos ver en cualquier sitio como en una vuelta ciclista o en una carrera de coches. Se mueve todo el mundo porque contra más rapidez haya mejor, y en este caso ya fuera por falta de eficacia de las autoridades marroquíes o por dejadez hace que esa persona no aguante el tiempo suficiente sin las necesidades básicas.

P: ¿Reciben alguna subvención del Estado o de la Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha?

R: Por supuesto, de eso se nutren los grupos de espeleología a cambio de unos trabajos y de unas exploraciones o memorias. La diputación o el ayuntamiento dan subvenciones, pero a la vez exigen una serie de actividades de cara al público como pueden ser exposiciones, alguna publicación de un libro.

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Jennifer Fraile

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