El Campeonato de España de Velocidad (CEV) es la competición de motociclismo más importante disputada a nivel nacional

María Herrera, única figura femenina compitiendo en el CEV, ha finalizado 8ª esta temporada

No tiene carné de ciclomotor, pero en los circuitos pilota a más de 230 km/h; las muñecas dejaron de ser divertidas a una edad temprana, y su pasión por las motos aumentó poco a poco. Es pupila de Álvaro Bautista y piloto del Junior Team Estrella Galicia 0’0. María Herrera Muñoz está, actualmente, disputando el Campeonato de España de Velocidad y en la próxima temporada será piloto oficial en el Mundial.

“El motociclismo es un deporte de concentración y de bastante sacrificio, aunque hay gente que piensa que es solo dar gas”, así define Herrera este mundo del que ella forma parte. La joven, que se concibe a sí misma como “una apasionada de la velocidad”, no alcanzaba la decena cuando ya estaba subida a un ciclomotor; y es que la pasión le viene de familia. Su padre, Antonio Herrera aficionado al motociclismo que compite actualmente en la Kawasaki Z Cup, le transmitió el deseo de subir a una moto desde bien pequeña. “Mi hermana ya tenía una moto pero yo quería la mía propia, así que mi padre me compró una y desde entonces no me he bajado de las dos ruedas”.

María comenzó en este mundo hace ya 12 años, pero su salto a la competición se produjo en 2011, cuando ocupó un cajón de la parrilla de salida del Campeonato Mediterráneo de Velocidad, proclamándose campeona en su primera temporada. Un año más tarde, debutó en el CEV aunque sus resultados no fueron los esperados. Herrera consiguió un solo punto y se clasificó en la posición 30. A pesar de todo, los buenos resultados no se hicieron esperar y en 2013, como piloto del Junior Team Estrella Galicia 0’0, María entró a formar parte de la historia. El enclave perfecto sería el circuito de Motorland en Aragón, en el que saliendo en 3ª posición conseguiría alzarse con la victoria. La joven toledana se convirtió con tan solo 16 años en la primera mujer en ganar una carrera del Campeonato de España de Velocidad.

Este deporte es uno de los más igualitarios que existen, es además de las únicas disciplinas que permiten a las mujeres competir en igualdad de condiciones con los hombres. Aquí juega un papel muy importante el cronómetro que no busca distinción de sexos como sí ocurre en otras especialidades como fútbol, rugby o baloncesto, por nombrar algunos de los muchos ejemplos que se pueden encontrar. Las mujeres pueden enfrentarse con las mismas capacidades que los hombres, de hecho ya se ha visto en una ocasión con la victoria de Herrera en Moto3, “es complicado que gane una mujer en este deporte y por eso me siento orgullosa. Espero que pronto haya más chicas también”. Pero para ello deben prepararse de la misma forma que lo hacen los hombres, y esto no es un problema para gente como María.
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Sin embargo, el hecho de que no existan competiciones diferenciadas de ambos sexos, muestra el escaso número de mujeres que se interesan por el motociclismo. Se pueden encontrar multitud de circunstancias como pueden ser sociales, culturales o físicas. “Al principio notas un poco que la gente te mira más que al resto de pilotos de la parrilla, que comentan entre unos y otros; pero cuando me ven en pista todo cambia”, comenta María Herrera. El motor ha sido considerado un deporte eminentemente masculino pero eso a ella no le importa, y por eso lucha día a día por alcanzar una posición importante que le permita destacar entre todos los hombres que la rodean. “La gente debería ver primero a una mujer pilotando y después opinar”, critica la joven al hablar sobre el tema de la mujer.

Se mueve por este mundo como una más, “cuando me bajo la visera no tengo amigos, además no me importa que sean chicos para luchar con ellos por ganar”. Estar rodeada de hombres no le supone ninguna dificultad, sabiendo enfrentarse a cualquiera de ellos en la pista. Cuando baja de la moto, al igual que el resto de pilotos de la parrilla, María busca apoyo para hacer frente a la soledad que produce este mundo. Pues aunque rodeado de mecánicos, el piloto es el único que puede dirigir la moto y juntos llegar a lo más alto. Su equipo es su principal soporte y siempre está acompañada de su familia que “es un apoyo aún mayor”, aunque en quién realmente se sujeta es en su padre, “es el que más me ayuda y me comprende”. Tampoco olvida a Álvaro Bautista, con quien entrena y de quien recibe buenos consejos que la ayudan a mejorar día a día. “Siempre viene bien entrenar con alguien del Mundial y veo que gracias a ello he mejorado mucho, he ido creciendo como piloto con él al lado”.

María tuvo que enfrentarse a esa soledad propia del motor y dejar atrás su tierra, su familia y sus amigos, para poder cumplir con su sueño: “siempre es duro dejar atrás una parte de tu vida, al principio cuesta pero luego terminas acostumbrándote; además es lo que me gustaba así que tenía que hacerlo”. Viajó de Toledo, su ciudad natal, a Barcelona para convertirse en una gran piloto, y lo está consiguiendo. Poco a poco, con mucho esfuerzo y pasando realmente inadvertida, la joven está alcanzando grandes metas y llegando a lo más alto. El próximo año formará parte del Team Calvo y ascenderá a la categoría de Moto3, ya en el Mundial. Un paso con el que muchos sueñan y que pocos son capaces de alcanzar.

La fuerza, la perseverancia y la confianza que “es lo que más falta en algunas ocasiones”, son tres factores clave en el motociclismo. María no encuentra obstáculos de ningún tipo, así lo ha demostrado en el FIM CEV Repsol durante tres años consecutivos, y así lo demostrará la próxima temporada en el Mundial de Motociclismo: “el año que viene aprenderé mucho. Además si estoy tranquila y relajada creo que podré hacerlo bastante bien”. Volverá a montar en una KTM e intentará conseguir buenos resultados, muchos más que los pasados años, “KTM es una moto que me gusta bastante, el año pasado lo hice bien y creo que se adapta mejor a mi pilotaje que Honda. Aunque también es cierto que todo es de cabeza, y si estoy bien me adaptaré bien a cualquier moto”, asegura.

Con la finalización del campeonato, María hace balance a su última temporada en el CEV. Empezó ganando en Jerez pero el resto del año no ha conseguido los resultados esperados, y es que las caídas en los test y en los entrenamientos “suponen una pérdida de confianza muy importante para seguir adelante”. A todo ello, la toledana suma “el lío del Mundial” que la ha presionado bastante a lo largo de todo el año.
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Gracias a todo ello, ha recibido varios galardones al Deporte en los XI Premios que otorga la Cadena SER –al ser la primera mujer en ganar una carrera de motociclismo en la categoría de Moto3 del CEV-. Ha conseguido también la medalla de Oro del Mérito Deportivo y ha sido nombrada Embajadora del Plan Castilla–La Mancha +Activa, “por la transmisión de los valores de esfuerzo, empeño, responsabilidad y competitividad de una deportista de alto nivel”.

Sus ganas de crecer y seguir mejorando se demuestran en cada entrenamiento, en cada vuelta, en cada carrera; pero también fuera de las competiciones. María sabe que no puede dar su vida por las motos y que debe seguir otros caminos que le permitan crecer como persona; por eso, tiene previsto finalizar sus estudios de Bachiller y continuar su formación en la Universidad. “Me gustaría sacarme la carrera de INEF, no todo lo debo centrar en este mundo”, comenta la toledana en el ‘hospitality’ de Estrella Galicia. “Cuando estoy fuera de los circuitos además de prepararme físicamente, estudio. Vamos, lo que hacen todos los pilotos, aunque bien es cierto que no todos tienen formación”.

El futuro de Herrera parece prometedor, pero debe seguir luchando para cumplir todos sus sueños. Eso solo depende de ella, de su esfuerzo, de sus ganas y, sobre todo, de cómo se enfrente a las dificultades que vaya encontrando a lo largo de su carrera deportiva.

 

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Belen Valencia

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