La natación es un deporte muy beneficioso para ejercitar el cuerpo y la mente. Numerosos médicos y fisioterapeutas la recomiendan para tratar problemas lumbares y mejorar la movilidad y la coordinación del cuerpo. Por este motivo, fue uno de los ocho deportes que abrieron los primeros Juegos Paralímpicos, celebrados en Roma en 1960.

La Doctora en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y especializada en Psicología, Esther Cabanillas, así lo corrobora y expone que “el deporte y la actividad física poseen un papel decisivo en la vida de las personas discapacitadas apoyando su desarrollo psicomotor, cognitivo y socio-afectivo, pero también hay que destacar psicológicamente su mejora de estado de ánimo, que viene dado por el aumento de su eficacia física”.

Teresa Perales en 50m mariposa// Foto cedida por el Comité Paralímpico Español
Teresa Perales en 50m mariposa// Foto cedida por el Comité Paralímpico Español

Un ejemplo de ello lo encontramos en la nadadora Teresa Perales, que ha logrado cosechar 22 metales en cuatro Juegos y convertirse en la deportista española con más medallas. Perales cuenta que empezó a nadar por casualidad, en las vacaciones familiares, aburrida de estar sentada al sol mientras su familia se divertía en el agua. “La natación me ha dado mucho, reconoce, primero, la sensación de libertad en el medio y, a nivel deportivo, además de los triunfos, que no está nada mal, me ha dado muchos amigos y experiencias y también mucha disciplina y capacidad de sacrificio para conseguir los objetivos”.

El deporte paralímpico de nuestro país es un ejemplo de superación. Ya lo demostró en los últimos Juegos de Londes 2012, donde los deportistas españoles consiguieron hacerse con 42 preseidas, todo un récord. Sin embargo, y a pesar de haber casi triplicado el número de medallas conseguido por los deportistas olímpicos (17), el deporte paralímpico sigue teniendo un menor interés para los medios, lo que dificulta que estos deportistas cuenten con los mismos recursos, apoyo y difusión mediática. José María Martínez, presidente de la Asociación Cultural Deportiva de Minusválidos Roosevelt, reivindica el deporte inclusivo, pues sostiene que “es el gran reto del futuro”. Martínez mantiene que se deberían unificar las modalidades deportivas porque “separar a los discapacitados de los ‘no discapacitados’ no deja de ser una segregación”.

La nadadora maña explica que el apoyo al deporte inclusivo “siempre es poco,  pero la realidad es que cada vez hay más ayudas y seguimiento mediático. Nada tiene que ver con mis inicios hace 16 años, entonces no teníamos de nada. Ahora, cada vez más, las firmas apuestan por el deporte adaptado, pues también los medios de comunicación dan mayor cobertura. Es importante porque el esfuerzo de los deportistas paralímpicos no es menor al de los olímpicos”. Además,  se refiere al deporte paralímpico de manera optimista y aclara que “tiene cada vez más importancia aunque todavía queda mucha distancia respecto del deporte olímpico. Esta misma semana he estado presente en la firma de acuerdo entre la Liga Profesional de Futbol y RTVE junto al Comité Paralímpico Español para que en Río de Janeiro exista más cobertura mediática. Es un buen paso y seguro que seguirá así”.

En la actualidad, el número de deportistas federados en la temporada 2015/16 en natación es de 194, 140 hombres y 54 mujeres, según datos de la Federación Española de Deportes de Personas con Discapacidad Física (FEDDF). Arantxa Granero, monitora del Club de Natación de Cuenca, explica que coordina a un grupo de once personas con síndrome de down y ellos siempre están dispuestos a todo. Granero cuenta que la sensación que te transmiten ellos al estar en la piscina es diferente a la que te puede transmitir cualquiera porque “son mucho más agradecidos, son especiales; lo ven de otra forma, no lo ven como una simple competición, sino que es algo muy importante para ellos, donde se dejan la piel”.

Más herramientas para avanzar

No obstante, y, a pesar del interés y del esfuerzo que dedican estos deportistas a auto superarse, el apoyo de la sociedad no es suficiente. “Es necesario un mayor compromiso desde la política municipal en la atención integral a colectivos que tienen menos garantizado el ejercicio de sus derechos”, reclama Cabanillas y declara que “es necesario desarrollar herramientas que nos permitan avanzar más en relación a la participación real de las personas con discapacidad en la comunidad de la que son miembros; hay que hacer especial incidencia en el ámbito del ocio -como derecho humano y como experiencia integral que favorecen el desarrollo psicológico, físico y social-”.

Teresa Perales en los 100 metros braza// Foto cedida por el Comité Paralímpico Español
Teresa Perales en los 100 metros braza// Foto cedida por el Comité Paralímpico Español

Perales anima a las personas con discapacidad a practicar natación o cualquier otro deporte, a intentarlo, porque “los beneficios no son sólo físicos”, dice. La lección más valiosa que, afirma, ha aprendido es que “todo tiene solución menos la muerte. Lo peor que ha pasado en mi vida para nada es haberme quedado en una silla a los 19 años, lo difícil fue aceptar el fallecimiento de mi padre cuando tenía tan solo 15 años. Por eso lo mejor es ser consciente cada día de que el mejor regalo que tenemos es estar vivos”.

Como en el caso de Teresa Perales, nunca sabemos dónde nos puede llevar la vida y qué decisiones o acciones marcarán nuestra historia. Podemos conocer el deporte o, en este caso, la natación por aburrimiento como cuenta Perales, por casualidad o por interés personal pero siempre será una experiencia enriquecedora. “En mi caso, yo era karateca antes de quedarme en silla. Antes pegaba patadas ahora sigo dando brazadas”, expresa. Perales recuerda a su primer entrenador, Ramiro Duce, quien, según afirma ella, le hizo creerse que valía. “Me dijo nada más verme nadar por primera vez: ¡Eres un diamante en bruto que tenemos que pulir!”.

Próxima parada, Río 2016

Aunque Perales admite que a sus 39 años su carrera va llegando al final en el deporte de competición, rechaza, por el momento, la idea de su retirada y retrasa hasta después de los próximos Juegos de Río 2016 plantearse qué hacer. Perales hace balance de su trayectoria y manifiesta que nunca ha considerado en su carrera ningún fracaso,  “siempre he aprendido de las ‘no victorias’. O se gana o se aprende”.

La labor de deportistas como Teresa Perales no sólo ponen a nuestro país en el escaparate y el pódium del deporte mundial, sino que también suponen una prueba más de que la discapacidad no es un impedimento para avanzar y conseguir lograr las metas que queremos alcanzar. “La  práctica de un deporte adaptado va más allá de la consecución de victorias. Practicar deporte es cuidar tu salud, es mover el corazón, es despertar emociones, es  compartir con los demás. Es sentirte viva”, concluye Perales.

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