En pleno siglo XXI, internet y las redes sociales forman parte de la vida de un gran número de personas. De una manera u otra siempre estamos en la red, es decir, conectados. Hoy en día, los libros de texto, periódicos en papel e incluso diccionarios suelen ser nuestra segunda opción ya que internet ‘lo alberga todo’ y es a ese espacio virtual donde vamos a buscar lo que nos interesa. Pero no solo se trata de un medio de búsqueda sino que también lo utilizamos para relacionarnos con los demás. Normalmente recurrimos a las redes sociales tanto para expresar nuestras opiniones como para estar en contacto con otras personas. Según el “IV Estudio Redes Sociales de IAB Spain”, en España, un 82% de los internautas, con edades comprendidas entre 18 y 55 años, utilizan las redes sociales. Esto explica que hay más de 14 millones de usuarios en nuestro país.

Para una parte de nuestra sociedad sería indispensable vivir sin internet, sin esta herramienta donde se refleja todo tipo de información. Pero ahora, no nos centraremos en el análisis de internet sino que vamos a ir más a fondo para conocer uno de los derechos más recientes y del que hay muy poca información, el derecho al olvido digital. Según la Agencia Española de Protección de Datos, “el derecho al olvido hace referencia al derecho que tiene un ciudadano a impedir la difusión de información personal a través de internet cuando su publicación no cumple los requisitos de adecuación y pertinencia previstos en la normativa”. Un enunciado con interesante apariencia pero en el que se ha hecho poco hincapié. Vayamos paso por paso. Lo primero que debemos saber y tener ‘marcado a fuego’ es que todo aquello que publiquemos o que publiquen quedará registrado en la red y pasados los años podrá recuperarse. Parece buena idea pero ¿y si se trata de una información que mancha nuestra imagen? Aquí está el dilema. En este momento es cuando debería entrar en juego el derecho al olvido digital. En la actualidad, el debate está entorno a los medios de comunicación y los buscadores.

Medios de comunicación

Debemos conocer el papel que desempeñan los medios de comunicación en nuestras vidas. Estos se encargan de ofrecer informaciones relevantes a la sociedad y alguna vez podemos llegar a ser partícipes de ellas. Pero no siempre tienen que contar algo bueno sobre nosotros, sino que podemos cometer algún tipo de delito y que este salga publicado. El conflicto viene cuando la persona ya ha cumplido su condena. ¿Tiene que quedar esa noticia en la hemeroteca del medio que publicó dicha información? Parece ser que sí. El pasado19 de octubre el Tribunal Supremo llegó a la conclusión de que las hemerotecas no pueden ser alteradas por el derecho al olvido. Para que nos quede más claro: si algún día aparecemos en algún medio de comunicación, sea por el motivo que sea, siempre quedará reflejado en su hemeroteca. En este caso prima el derecho a la libertad de información por encima de los demás.

Como el derecho al olvido digital está en el aire, podríamos ir más allá y pensar en aquellos derechos que podrían ser vulnerados y por los cuales deberíamos exigir que se borren las informaciones que nos atañen. La vida privada suele ser lo más importante y si estas informaciones, que quedan guardadas en la hemeroteca, afectan al derecho al honor, a la intimidad personal y familiar o a la propia imagen se tendrían que tomar cartas en el asunto aunque el Supremo diga “que no vale crearse un pasado a medida”. No todos los delitos que se cometen son de igual importancia, por lo tanto, si una persona pide que se elimine una información de la que es partícipe, los órganos superiores deberían estudiarla bien y ver si se puede aplicar este derecho. No sería muy lógico tener manchada la imagen por un delito o falta por el que ya se ha cumplido condena. Pero por ahora esto no es así, ya que prima el derecho de información y los documentos que se suban a internet, por parte de los medios de comunicación, quedarán en la memoria de las hemerotecas.

Buscador Google

La información no solo queda registrada en los medios de comunicación sino que en los buscadores como Google aparecen millones de datos personales que quedan plasmados y que cualquier persona del mundo los puede ver.

Esto, a simple vista, parece insignificante pero no es así. En la actualidad, la mayoría de las empresas a las que podemos ir a buscar trabajo les importa bien poco el típico currículum que llevamos en papel, ahora suelen indagar sobre la vida de quien va en busca del trabajo a través de internet, es decir, ‘el ojo que todo lo ve’ prestará a la empresa el rastro de información relacionada con nuestra vida y que está vagando por la red. Esto nos puede perjudicar o beneficiar en consonancia con el tipo de información que exista sobre nosotros en este espacio.

Sobre este escabroso y complicado asunto, el Tribunal de Justicia Europeo se ha pronunciado anunciando “ que todas las personas tendrán derecho a solicitar del motor de búsqueda la eliminación de las referencias personales que puedan afectarles, aunque la información no haya sido eliminada por parte del editor de los contenidos, ni se haya solicitado su desindexación”. Esto ha disgustado a Google que se excusa diciendo que no aplican el derecho español en el buscador. Este puede ser un gran paso a la hora de llevar hacia delante el tema del derecho al olvido digital.

La huella que dejamos por donde pasamos permanecerá siempre, por lo tanto en la era de Internet ocurrirá lo mismo. La mejor forma de contrarrestar los problemas acarreados tras la publicación de algún dato privado en la red será teniendo cuidado y ‘mirando con lupa’ aquello que nosotros mismos subimos a Internet para que en un futuro no nos podamos arrepentir de ello. Si en cualquier caso vemos vulnerados nuestros derechos fundamentales tendremos que luchar porque el derecho al olvido digital no quede en meras palabras sino que se lleve a cabo y sirva para borrar aquellas cosas que en un futuro nos pueden perjudicar. Si queremos que este derecho se regule deberemos de reivindicarlo ya que como dice Arturo Pérez Reverte, en uno de sus artículos, “nadie dijo que fuera fácil”.

 

The following two tabs change content below.

Inma Teruel

Leave a Response