Elena Plaza, Historiadora, especializada en arqueología, trabaja en una empresa de telecomunicaciones, pero ello no le ha impedido cultivar una gran pasión por la fotografía. Ha presentado en la Facultad de Periodismo de Cuenca una exposición con el título de “La Ciudad Vivida”, un escaparate de paisajes, ciudades y vidas anónimas.

P: ¿Por qué esa pasión por la fotografía? ¿Cuándo empezó?

R: En un principio, la fotografía sólo era el mero soporte para la realización de mis cuadros y mi faceta de pintora. Pero llegó un día que decidí aprender este bonito arte: me compré una cámara réflex y me matriculé en la escuela de fotografía Man Ray. ¡Cuánto me ha enseñado esta academia!… y lo mejor de todo es que a día de hoy sigue haciéndolo, pues por aquel entonces conocí a estupendas personas, hoy amigos y amigas todos ellos, que continúan aconsejándome y enseñándome en este fascinante mundo de la fotografía.

A partir de entonces, paso de ser un hobby a algo más serio. Los viajes y las pequeñas escapadas se convirtieron en una excusa perfecta para poder realizar fotos. Junto a otros amigos decidimos crear una asociación “Martirio de la Imagen”, que actualmente existe, y en la que compartimos trabajos, ideas, y junto a otros profesionales del medio y, gracias a su experiencia, vamos poco a poco adquiriendo nuevos conocimientos. Nunca dejas de aprender en este mundo.

P: ¿Por qué “La Ciudad Vivida”?

R: Se trata de una recopilación de momentos callejeros de distintas ciudades. Independientemente del lugar, busco temas que en mi trabajo se repiten: las luces, las sombras, la geometría o la gente y, que al final, acaban conformando parte de mi cuaderno de bitácora personal. “La Ciudad Vivida” es un intento de resumir recuerdos, escenas vividas en los diferentes lugares en lo que me encuentro en cada momento, ya sea mi barrio o en una ciudad a miles de kilómetros de mi casa.

P: Y Elena, ¿por qué la Facultad de Periodismo de Cuenca para exponer todo este trabajo?

R: Ha sido gracias a Santiago Torralba, profesor de la Universidad de Periodismo. Me invitó a hacer realidad este proyecto en Cuenca y estoy encantada, es un honor formar de nuevo parte de la universidad y que me dé esta magnífica oportunidad.

P: ¿Qué lectura esperas que haga el público universitario de tu obra? Aquí nos referimos no sólo a los alumnos, sino también a todo el personal docente y administrativo.

R: Cuando uno expone su obra, es inevitable exponer una parte de uno mismo. Además, la imagen tiene su propio lenguaje, y la interpretación de cada persona es muy particular. Por eso, no suelo poner títulos a mis fotografías porque quiero que cada uno tenga la libertad de imaginar sus historias a través de ellas. En definitiva, es un intento de no condicionar al espectador. Espero y deseo simplemente que disfruten la muestra, que pasemos un buen rato y me comenten todo lo que quieran; el feedback es muy importante para seguir aprendiendo.

P: En este caso has preferido el blanco y negro….

R: Llevo años viendo el mundo monocromo y creo que mis historias se cuentan mejor en blanco y negro. Tienen la fuerza de evocar el pasado o un recuerdo bucólico, en mi caso. Además, sin color, las composiciones son más simples, me evitan despistarme con otros factores y transmiten mejor la idea que tengo de la fotografía; actualmente son dos conceptos inseparables, se me hace difícil imaginarme las escenas de otro modo.

ZARAUTZ I

P: Sales a la calle con tu cámara. ¿Qué ven unos ojos expertos?

R: ¿Expertos? Me queda mucho para eso, sigo siendo amateur, aprendo cada día y espero no dejar de aprender nunca; las fotografías creo que se encuentran, y para ello debes ser muy observador, hay que estar atento a lo que pasa a tu alrededor. Quizás te sorprendas al descubrir una luz, una figura humana o una calle con una sombra especial, es una cuestión muy personal. Percibir esos matices depende del estado de ánimo, pero también de una percepción, un sentimiento, una sensación, me gustar buscar cosas más allá de lo obvio.

El ojo hay que educarlo, esforzarse constantemente por “volver a mirar” a tu alrededor de forma pausada y consciente.

P: Cada fotografía tiene unos elementos únicos. ¿Cuál es tu criterio para seleccionar las mejores? ¿Cuándo te sientes satisfecha con tu selección?

R: El momento de seleccionar la “foto buena” es el más complicado, sin duda. Lo que no tiene demasiado valor es fácil identificar y descartar pero hay muchos matices intermedios. Lo que a mí me puede gustar en un momento, no tiene por qué ser lo mejor, es una decisión difícil en la que procuro contar con la opinión de mi pareja -con quien comparto afición- y la de mis colegas fotógrafos profesionales, con los que tengo la suerte de contar para este tipo de trabajos. El punto de vista de alguien objetivo que mira las fotografías desde fuera, siempre termina siendo el más certero, aunque a veces, no termine de coincidir con la elección personal.

P: ¿La fotografía consiste en tener el pulso para captar el lugar y momento adecuados o requiere una preparación más concienzuda? ¿Es más intuitiva o más técnica?

Es un conjunto de las dos cosas. La intuición es fundamental, pero hay que conocer los aspectos técnicos, la composición… ¿Qué hace funcionar una foto y qué no? Para saberlo debemos conocer las reglas técnicas compositivas de la fotografía, aunque sea para romperlas en un momento determinado. También hay que ser consciente, de que en muchas ocasiones importa más el momento: en una manifestación, por ejemplo, donde todo pasa muy rápido, no puedes colocar a la gente, debes captar el instante de forma intuitiva, pero teniendo en cuenta determinados parámetros, reglas de composición…si las tienes, al cabo de un tiempo las aplicas de forma automática.

P: ¿Algún consejo para los alumnos que tengan la intención de dedicarse a la fotografía de forma profesional?

R: Yo recomendaría a todo aquel que le guste la fotografía, que aprovechara las capacidades de internet para observar obras de autores constantemente. En la red circulan autores anónimos increíbles de los que podemos aprender mucho, no sólo de los grandes clásicos, de los que obviamente no debemos olvidarnos nunca y tenerlos como referencia. También es muy importante conocer la historia de la fotografía, aprovechar las exposiciones y, por supuesto, manejar la cámara con frecuencia. Ejercita el ojo, mira cuantas obras puedas y acostúmbrate a hacer fotos.

En mis comienzos puse en práctica un ejercicio personal que terminó convirtiéndose en un proyecto. Se llamó “365” y consistía en tomar una foto cada día del año para adquirir hábito, para obligarme a observar, a mirar…Yo se lo recomendaría a todo el mundo. De la primera foto a la número cuarenta y tres te aseguro que habrá un cambio. Aprendes a mirar cosas que están mas allá de lo cotidiano, al menos les das una vuelta más, es un ejercicio que continúo haciendo a día de hoy y me encanta.

P: ¿Tienes preferencia por algún autor? ¿Cuál nos recomiendas?

No es fácil quedarse con uno. Por darte nombres podríamos hablar de Català Roca, Cartier-Bresson, Ramón Masats, Isabel Muñoz, Cristina García Rodero, Baylón, Sonseca, Doisneau, Robert Frank, Vivian Maier, y muchos más.

P: Después de haber viajado por tantos lugares con tu cámara seguro que tienes alguna anécdota que puedes compartir con nosotros.

R: Vaya, ¡me pillas en blanco! Pero sí puedo decir que la fotografía no sólo es una gran compañera de viaje, también tiene la virtud de acercarte a mucha gente. La cercanía que llegas a conseguir con la cámara es mágica, creo que sin ella probablemente no me hubiera atrevido a acercarme tanto a la gente. De alguna manera te abre el trato con el desconocido y, eso para mí, es una gran lección.

P: Para terminar, nos gustaría conocer otros proyectos que prepares para el futuro.

R: Ahora mismo tengo dos. El día diecinueve de febrero me han invitado a dar una charla sobre un libro que acaba de ser publicado, “Manhattan”, perteneciente a la colección fotográfica “Hacedores de imágenes”, en el Centro Internacional de Prensa de Madrid. En esta obra, muestro mi viaje express a Nueva York durante cuatro días con la cámara como única acompañante. Me apetecía recorrer una ciudad icónica con libertad y de forma individual. Para mí es muy importante este evento ya que es la primera vez que sale a la luz un libro propio, estoy muy agradecida a Antonio Graell por darme esta oportunidad y a la Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa y Televisión (Anigp-tv), que han confiado en mí y han hecho posible que salga a la luz.

En el otro proyecto estamos trabajando mi pareja y un colega para convertirlo en una futura exposición. Se trata de un viaje que hicimos a Japón el pasado noviembre. Fue fantástico, desde la comida, los paisajes, las ciudades, la gente… Este no tiene fecha exacta, pues estamos en el proceso de selección de imágenes, pero esperamos tenerlo terminado para el verano.

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