Es el grito que ha unido a la sociedad tanto mexicana como internacional en protesta por la desaparición de 43 estudiantes normalistas en el estado de Guerrero.

“Policía de Iguala disparó a normalistas; reporta PGJ seis muertos por ataques”, “Enfrentamientos entre policías y normalistas dejan 6 muertos”, fueron los titulares de dos notas publicadas por la revista Proceso y el diario Milenio, respectivamente, el 27 de septiembre de 2014. En los últimos años, leer este tipo de titulares es común en la prensa mexicana. Hasta ese día, nadie imaginaba lo que ese hecho significaría y lo que provocaría.

La renuncia del gobernador del estado de Guerrero, Ángel Aguirre, así como la del secretario de Salud del estado, Lázaro Mazón; y la detención del presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda, han sido unas de las consecuencias que ha dejado la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural, “Raúl Isidro Burgos”, de Ayotzinapa, Guerrero.

Ese hecho ocurrió el día 26 de septiembre de este año, cuando los estudiantes se trasladaron Iguala, con el objetivo de juntar recursos para asistir a la marcha con motivo de un aniversario más de la masacre estudiantil de Tlatelolco en la capital del país, el Distrito Federal.

La llegada de los normalistas coincidió con el acto de informe de actividades de la esposa del presidente, María de los Ángeles Pineda. Así lo cuenta la redacción del medio digital Animal Político:

El alcalde José Luis Abarca ordenó a la policía municipal detenerlos, y para ello pedir apoyo a la policía de Cocula (un municipio cercano), al suponer que se dirigían a boicotear el acto de informe de gobierno de su esposa. 

Más de cuarenta días pasaron hasta que el 7 de noviembre, la Procuraduría General de la República (PGR), informó que sus investigaciones apuntaron a que los 43 normalistas fueron asesinados y posteriormente quemados por el grupo delictivo a quien fueron entregados por parte de la policía, Guerreros Unidos, el mismo día de la desaparición.

Los familiares de las victimas rechazaron rotundamente esas afirmaciones debido a que no hay pruebas que las sustenten, así mismo acusaron al gobierno federal de querer cerrar el caso después de las declaraciones que los da por muertos.

Apoyados por organizaciones defensoras de los derechos humanos, activistas y asociaciones civiles, los padres han realizado sus propias búsquedas y exigido al gobierno que no baje la guardia. Esto dice Patricia Dávila en la revista Proceso:

Para los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos y organismos pro derechos humanos, el gobierno federal ha “simulado” la búsqueda; sólo se limita a recorrer las inmediaciones de Iguala y Cocula, por lo que exigen una nueva revisión en El Carrizalillo, El Naranjo y Santa Teresa, pero sobre todo en las bases militares.

“No confiamos en los militares porque no ayudaron a nuestros muchachos, a pesar de que heridos llegaron a pedirles ayuda. En su lugar los robaron y sobajaron. Ya fueron algunos padres a un cuartel, pero sólo llegaron hasta donde les permitieron”, refiere Emiliano Navarrete, padre del normalista José Ángel Navarrete González.

Para la comunidad española México es muy cercano. Por eso la comunidad universitaria siente como suyo el problema que toca directamente a estudiantes.

Ningún otro texto mejor para conocer más sobre estos jóvenes que “El dormitorio más triste y sólo de Ayotzinapa” de Marcela Turati, publicado en la revista Proceso:

“Todos los días a Bernardo le insisten para que se mude de dormitorio, pero él no escucha. Cuando en esta escuela-internado cae la noche él extiende su cobija roja sobre unos cartones y se acuesta en soledad, rodeado de ausentes, añorante de este cuarto lleno de amigos (…) Sus compañeros Julio César, Jonás, Cristian Alfonso, Israel Jacinto, Eduardo y Miguel Ángel no están aquí, sólo están sus pertenencias.

Al cuarto día de que sus compañeros no volvían, Bernardo se dio a la tarea de acomodar el lugar. Dobló y apiló los cartones que sirven de cama, hizo lo mismo con los sarapes y cobijas de colores (…) Acomodó en un rincón los tenis rotos, todos de tela, ninguno de marca; los huaraches en forma de equis que llevan los campesinos; los zapatos formales comprados con sacrificios por los futuros maestros. Todo está rociado con moronas de pintura blanca que saltan del techo carcomido por la humedad y que hace pensar que las pertenencias son de algún maistro-pintor.

Entre la ropa sobresale la primera hoja de su cuaderno a rayas, donde con lápiz y letra fina Julio César escribió el primer día de clases: “Pues yo ingresé a esta Normal con el simple echo que mis padres son de escasos recursos campesinos y mis habilidades es ser responsable también en la academia, trato de poner mucha atención a los maestros para poder sobre salir adelante” (…)

Quien diga que en las normales rurales donde se forman los maestros más pobres de México viven entre lujos debería asomarse a este cuarto con el rótulo número 4; sección G, como le dicen ellos. Encontrará que la puerta no sella, el aire se mete siempre por el techo. Los muebles son tres cajas clavadas en las paredes a manera de casillero: un huacal de madera, las otras dos de plástico.

Las paredes están acicaladas de pintura blanca que la humedad carcome. No hay adornos. No dio tiempo de colocar ninguno. Sólo queda un letrero a lápiz que alguien dejó en el que se lee: 2 de octubre (…).

Fuente: El dormitorio más triste y solo de Ayotzinapa (www.proceso.com.mx/?p=384743).
Fuente: El dormitorio más triste y solo de Ayotzinapa (www.proceso.com.mx/?p=384743).

Sucesos lamentables como este, México tiene una larga lista: el incendio en la guardería ABC, las muertas de Juárez, la matanza en Tlatlaya, miles de desaparecidos, un gran número de cuerpos encontrados en fosas clandestinas ubicadas en diferentes puntos del país, y mejor ahí le paro. Pero ninguno de ellos ha impactado tanto en la sociedad mexicana como el más reciente, jamás se había sentido tanta rabia, tanto dolor e impotencia como se siente por estos normalistas.

El país está colapsado, así lo comparte CNN México:

El caso ha derivado en decenas de protestas, principalmente en ciudades de Guerrero y en el Distrito Federal. En Guerrero, normalistas, familiares de los jóvenes desaparecidos y profesores de la Coordinadora Estatal de los Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) han marchado y tomado edificios públicos en Iguala y en Chilpancingo, la capital estatal.

Mientras tanto, en el Distrito Federal se han realizado cuatro megamarchas —el 8 y el 22 de octubre, y el 5 y el 20 de noviembre—, así como otras manifestaciones más pequeñas en lugares como la sede de la PGR y la explanada del palacio de Bellas Artes. 

Esto cuenta Animal Político:

Las principales universidades públicas del país amanecieron este miércoles (15 de octubre) con un paro de labores de 48 horas aprobado por las asambleas estudiantiles de 30 escuelas y facultades de la UNAM, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Pedagógica Nacional y la Universidad Autónoma de Chapingo en “solidaridad” con los estudiantes de Ayotzinapa.

El Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) inició una noche antes. El martes 14 organizó una velada bajo la consigna “Justicia para Ayotzinapa”. Su pronunciamiento parece el resumen del sentimiento estudiantil de los últimos días: “No estamos dispuestos a vivir en un país que desaparece y asesina a sus estudiantes, sin importar la institución en la que se encuentre, su condición social, entidad o los ideales que defiendan. El Estado nos debe proteger por igual a todos, sin importar que estudiemos en el ITAM, la UNAM, el Poli, la Ibero, el Tec, o la Normal Rural de Ayotzinapa”.

La sociedad internacional no ha sido ajena a este hecho, muestra de ello son las manifestaciones que han tenido lugar en las principales ciudades de diferentes países. El Universal da muestra de ello, el 8 de octubre:

Las protestas a nivel internacional por la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Guerrero, así como su posible asesinato, iniciaron en al menos seis países, en respuesta a una convocatoria en redes sociales que encontró eco en Argentina, España, Bolivia, Estados Unidos, Alemania, Noruega e Inglaterra.

Las manifestaciones también se han hecho presentes en los lugares que el presidente Enrique Peña Nieto ha visitado, como el caso de Australia. Esto cuenta CNN México:

Las protestas por la desaparición de 43 estudiantes normalistas mexicanos estuvieron presentes este sábado en la inauguración de la cumbre del G20 en Australia, donde ciudadanos se manifestaron pidiendo justicia para el caso.

Personas que se organizaron a través del grupo de Facebook llamado Acción por Ayotzinapa protestaron en siete ciudades de Australia: Hobart, Canberra, Adelayde, Perth, Melbourne, Sidney y Brisbane, esta última donde se lleva a cabo la reunión de los líderes mundiales.

«¿Qué hace Peña Nieto aquí?, debe estar en México resolviendo la violencia. No debe estar viajando por China o Australia sino en casa buscando la resolución» de la presunta muerte de los normalistas, expresó Sean Cleary del Centro Edmund Rice y uno de los participantes, de acuerdo con EFE.

Una carta de un ciudadano chileno dirigida al presidente se publicó en unos medios de comunicación después de que el mandatario hiciera un llamado a la sociedad para que “con su capacidad, con su compromiso con su estado, con su comunidad, con sus propias familias, hagamos realmente un esfuerzo colectivo para que vayamos hacia delante y podamos realmente superar este momento de dolor».

La carta comienza de la siguiente manera:

Hoy, revisando la prensa internacional me encontré con sus desafortunadas declaraciones, pidiendo al pueblo Mexicano superar el dolor en Ayotzinapa. ¿Qué significa eso señor presidente?, ¿Acaso usted está diciendo que se les eche al olvido a los 43 estudiantes desaparecidos en su régimen de Terrorismo de Estado?

Me dirijo desde Chile, para repudiar sus palabras. ¿Se puede tener el coraje para decirle a esa madre, a ese padre, a ese familiar, a ese amigo, y a todo un pueblo que exige justicia que superen el dolor? (…)

Estudiantes Internacionales de la UCLM en apoyo a Ayotzinapa. Foto: Terrance Vincent
Estudiantes Internacionales de la UCLM en apoyo a Ayotzinapa.
Foto: Terrance Vincent

El 14 de noviembre la Universidad de Castilla-La Mancha celebró el segundo Día del Estudiante Internacional. La ciudad de Toledo recibió a un gran número de estudiantes de 30 nacionalidades diferentes provenientes de los diferentes campus de la institución. Este evento, no fue ajeno al caso Ayotzinapa. Con el apoyo de los organizadores del encuentro, los estudiantes mexicanos presentes levantaron la voz, dieron a conocer lo que está sucediendo y junto con el resto de jóvenes se solidarizaron con la desaparición de los 43 estudiantes.

Julián Serrano, coordinador de Relaciones Internacionales del Campus de Cuenca y organizador de dicho evento, en entrevista con este medio compartió que “aunque no hay una postura oficial por parte de la universidad, sentimos las preocupaciones de nuestros estudiantes. Para la comunidad española México es muy cercano, es hijo, hermano, amigo. Es por eso que la comunidad universitaria siente como suyo el problema que toca directamente a estudiantes. Y debido a eso fue que se dio una buena acogida a la iniciativa que tuvieron los estudiantes mexicanos”.

En la facultad de Bellas Artes de esta misma institución, estudiantes realizaron un memorial en apoyo a la causa, fueron colocadas 43 veladoras y las fotografías de los normalistas.

Memorial en la facultad de Bellas Artes de la UCLM. Foto: Chema Chino
Memorial en la facultad de Bellas Artes de la UCLM.
Foto: Chema Chino

El 6 de diciembre, a más de dos meses de que ocurrió el incidente, se dio a conocer la noticia donde se confirma que los restos encontrados en un basurero de la comunidad de Cocula, Guerrero, pertenecen a Alexander Mora Venancio de 19 años de edad, uno de los 43 normalistas desaparecidos. Así lo informo la revista Proceso:

La confirmación se dio esta tarde durante una reunión privada en la Normal de Ayotzinapa, entre el grupo de peritos argentinos que coadyuva con la Procuraduría General de la República (PGR) y padres de los normalistas desaparecidos.

Al respecto, el padre de Alexander Mora informó que el cuerpo de su hijo fue quemado y que los peritos argentinos lo identificaron por un fragmento de hueso y una muela que localizaron en el basurero de Cocula donde la PGR determinó que en este sitio fueron asesinados, quemados y triturados los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
Esta noticia no ha parado con el esfuerzo que los padres de las víctimas están haciendo, por el contrario el dolor los impulsa a seguir luchando por tener respuestas a lo que sucedió con sus hijos.

En la cuenta de Facebook de la Normal, se difundió el siguiente mensaje:

Compañeros a todos los que nos han apoyado soy Alexander Mora Venancio. A través de esta voz les hablo soy uno de los 43 caídos del día 26 de septiembre en manos del narcogobierno.

Hoy 6 de diciembre le confirmaron los peritos argentinos a mi padre que uno de los fragmentos de mis huesos encontrados me corresponden. Me siento orgulloso de ustedes que han levantado mi voz, el coraje y mi espíritu libertario.

No dejen a mi padre solo con mi pesar, para él significo prácticamente todo, la esperanza, el orgullo, su esfuerzo, su trabajo y su dignidad. Te invito que redobles tu lucha. Que mi muerte no sea en vano. Toma la mejor decisión pero no me olvides. Rectifica si es posible pero no perdones. Este es mi mensaje. Hermanos hasta la victoria.

A pesar de las lamentables situaciones que se han vivido, no se había visto, en los últimos años, a una sociedad mexicana tan unida, pidiendo seguridad, paz y justicia. Al unísono grito “fuera Peña”, “ya estamos cansados”, “nos faltan 43” y “todos somos Ayotzinapa” luchan contra quien en vez de protegerlos les hace daño: el gobierno.

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Andrea Villalobos

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