La Facultad de Ciencias Sociales del Campus de Cuenca acogió el pasado 18 de febrero la conferencia “Auge y Muerte del Imperio Bizantino”, impartida por el profesor de Historia Antigua en la misma facultad, Enrique Gozalbes Cravioto. Esta ponencia se encuentra enmarcada dentro del II Ciclo de Conferencias del Programa Universitario para Mayores “José Saramago”.

El profesor Gozalbes comenzó por el principio, por la fundación de un imperio, el Bizantino, que quizás haya sido infravalorado o poco reconocido, estando siempre a la sombra de los logros de otros grandes Imperios como el Romano. Primero había que ponerse en situación, y Gozalbes comenzaba contando como en el año 330 el emperador Constantino inauguraba su ciudad, la de Constantinopla, que será la nueva capital de un Imperio Romano aún unido.

No sería hasta unos años después, en el 395, cuando se iba a producir la división del imperio que un día había dominado todo el mediterráneo, pero que en ese momento estaba comenzando a sufrir las invasiones de los pueblos germánicos. Con esta división nacerían el Imperio Romano de Oriente y de Occidente, pero este último caería pocos años después. Aquí Gozalbes iba a destacar un dato curioso, una de esas casualidades que solo la historia nos puede dar. “Curiosamente, el último emperador de Roma, llevaba el mismo nombre que su fundador y primer rey, Rómulo”.

Pero en Oriente, Constantinopla, también llamada Bizancio, iba a durar muchos siglos más. En este punto el profesor hablaría de una de las figuras más apasionantes y quizás la más importantes de cuantas hubo en el Imperio Bizantino, la del Emperador Justiniano. “Justiniano toma la decisión de reconstruir el Imperio Romano y reconquistar sus territorios”.

Según Gozalbes, Justiniano también será conocido por los famosos mosaicos de oro de Rávena, en los que aparece junto a su esposa y emperatriz. “Él nos da la importancia del matrimonio real”. El profesor también destacó la figura de la emperatriz Teodora contando a los asistentes otra curiosidad sorprendente. “Teodora era lo que hoy consideraríamos una stripper, pero Justiniano se casó con ella. Este es un caso de promoción y modernidad de algo para lo que nosotros sería impensable en esta época”. Finalmente Gozalbes destacó de esta apasionante figura la construcción de la Basílica de Santa Sofía y la codificación del derecho, algo muy relevante en nuestra historia. “Justiniano fue el emperador más significativo del Imperio Bizantino”.

El profesor Gozalbes durante la conferencia

Tras Justiniano llegaría, ya en el siglo VII, el turno de los árabes. El profesor destacó dos batallas por encima de todo que fueron el freno a la expansión árabe por Europa: El asedio de Constantinopla y la Batalla de Poitiers, que salvaron respectivamente a oriente y a occidente de la invasión musulmana.

Pero esto solo era el principio, porque después llegaría otra guerra, una guerra interna dentro del propio Imperio Bizantino. El historiador explicó a los asistentes la polémica iconoclasta y la influencia del mundo musulmán que sin duda esta tiene, algo que condujo a verdaderas luchas y matanzas durante decenas de años entre los partidarios de la iconoclasia, entre los que se encontraban el emperador y el patriarca de la iglesia, y los no partidarios.

La charla continuó hasta llegar a la dinastía macedónica, el periodo en el que se produciría uno de los sucesos más importantes de la historia de la Iglesia, el Gran Cisma. Una primera gran división entre católicos y ortodoxos que viene provocada en palabras de Gozalbes “por la creencia de que el espíritu santo no procede solo del padre, sino también del hijo”, algo que la iglesia de Constantinopla no aceptó. El profesor también enumeró y explicó otros motivos que contribuyeron a la separación entre ortodoxos y cristianos, entre los que se encuentran el desacuerdo sobre la existencia o no del purgatorio, las indulgencias, o el pecado original.

Tras esto, se llegó al último tramo de la ponencia, la decadencia y desaparición de un Imperio que había logrado resistir al tiempo, pero que perdería territorios frente a los turcos, los normandos e incluso el también cristiano Sacro Imperio Romano Germánico. “Los bizantinos se hacen en esta época cada vez más dependientes de la República de Venecia, tanto que en Constantinopla llega a haber un sentimiento antiveneciano”.

Público asistente a la conferencia

Y es que según Gozalbes, los venecianos consumarían su venganza, que llegaría con la cuarta cruzada. “Las cruzadas al principio se van a dirigir contra los musulmanes. En la tercera los cristianos plantean atacar Constantinopla porque consideran que los bizantinos no colaboran suficientemente y que están nadando entre dos aguas. En la cuarta, los cruzados y los venecianos atacan Constantinopla y la arrasan.” Aquí según el profesor es donde el Imperio Bizantino comienza a desmembrarse, con la imposición de un Reino Latino en Constantinopla que muchos de los territorios del imperio no aceptarán.

Se llegaría al final de la conferencia hablando de la liquidación del poder del imperio por parte de los turcos otomanos que finalmente tomarán la que había sido gran capital bizantina, Constantinopla, en 1453 tras un asedio de dos meses y provocando una masacre, dejando totalmente arrasada la ciudad. Gozalbes ilustraría este asedio con varias imágenes reales de las ruinas que existen en la actualidad de la antigua ciudad y con varias ilustraciones. “A partir de este momento Turquía se convertiría en una superpotencia que estuvo a la ofensiva contra el mundo cristiano,  tan solo en la Batalla de Lepanto el Imperio Turco vio frenada su expansión”.

Así finalizaba una interesante conferencia sobre un periodo de nuestra historia para muchos desconocido. De un imperio que se consideraba heredero del romano y con una grandiosidad que poco o nada tenía que envidiar a la de este último.

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