La periodista Yolanda Álvarez fue la invitada de lujo del VIII Seminario de Medios de Comunicación y Cooperación Internacional, organizado el pasado 20 de febrero en Cáritas Diocesana de Cuenca.

Yolanda ha protagonizado durante el último año noticias que como ella misma dice no son el lugar del periodista. Su trabajo como corresponsal de RTVE en Oriente Medio le dio un reconocimiento que las presiones políticas terminaron por arrebatarle. La dirección del ente público decidió cesarla como corresponsal. Meses después cuenta con tres premios por su labor en defensa de la libertad de expresión y trabaja en `En Portada´.

Pregunta. Para empezar la entrevista, ¿Podría decirnos que pensamientos le trae la siguiente imagen?

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Respuesta. Esta imagen muestra  como se puede manipular la información. Evidentemente la información es un tema muy sensible y por eso creo que el periodismo es una profesión que se debe de ejercer con mucha responsabilidad. La objetividad no existe en cuanto a que todos somos sujetos, pero tenemos que practicar un periodismo riguroso, honesto con criterios profesionales y no dejarnos influir por otro tipo de intereses.  Debemos de defender siempre que lo que contamos esté lo más cerca de la verdad.

P. ¿Se pueden evitar esos marcos que muestra la imagen?

R. Claro que se puede, es más, se deben de evitar. En el periodismo eres consciente que esa información la puedes sesgar, contar solo una parte de la realidad y puedes contar solo lo interesado.  Pero nuestra obligación es contrastar fuentes, hechos y ofrecerle al lector, espectador u oyente todos los datos y toda la información que podamos recabar para que esa persona se haga una composición de la realidad y que la pueda interpretar con lo que tú le das. Tienes que recoger la realidad de la forma más fiel posible y dar unas claves de análisis para que esa persona pueda asimilar esa información.

Nuestra obligación es contrastar fuentes, hechos y ofrecerle al lector todos los datos

P. Dentro de lo que es la función del corresponsal, ¿Qué atributos o que características tiene que tener un corresponsal?

R. En mi caso yo empecé a estudiar idiomas antes que periodismo, ya tenía una vocación internacional y siempre me ha gustado viajar. El buen corresponsal tiene que ser ante todo un buen periodista. Los periodistas contamos historias y hay que saber encontrar historias, personajes que reflejen la realidad que queremos trasmitir y saber contarlas. Un buen periodista puede ser un gran periodista en ámbito local, regional o nacional y después  formarse en política internacional, pero esa formación se puede adquirir también por el propio trabajo.  Yo no estudie nada que me especializara en internacional, empecé con ámbitos más reducidos. Y una vez que aprendes las claves internacionales y te documentas, puedes hacer un buen periodismo. Tienes que ser muy versátil, tener los ojos bien abiertos.

P. ¿Cuál puede ser uno de los aspectos más duros de un corresponsal?

R. Un corresponsal tiene que estar disponible 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 días al año.  Te vas de vacaciones pero muchas veces te toca anular tus vacaciones y  tus planes personales. Es un trabajo que requiere tanta dedicación que otras facetas como la familiar o sentimental se pueden ver afectadas porque es una dedicación prácticamente exclusiva. Pero es tan gratificante profesionalmente que si sabes compaginarlo es una experiencia muy gratificante.

P. ¿Cómo marcó su carrera el cese?

R. He aprendido a sacar lo positivo de cada cosa que te ocurre.  Para mí el cese fue negativo, pero he aprendido una parte buena que es la que he sacado. Que ahora por ejemplo puedo estar en `En Portada´ contando también historias y aunque me hayan quitado de corresponsal yo no voy a dejar de ser periodista ni de ejercer el periodismo.  Sigo aprendiendo, tengo la posibilidad de hacer  reportajes documentales de cuarenta minutos.

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P. ¿Cómo ha sido ese contraste del cese a recibir un premio por la libertad de expresión?

R. Me comunicaron el premio libertad de expresión que me lo concedían y para el periodista siempre es un reconocimiento público y además cuando viene de otros profesionales siempre es una buena noticia. Y el cese lógicamente fue como un jarro de agua fría. Porque en el momento que estaba empezando a obtener reconocimiento público por mi trabajo fue cuando la dirección decidió no renovarme el contrato como corresponsal. Fue chocante pero luego he recibido dos reconocimientos más, el premio Turia y el premio de los derechos humanos de 2015. Y me ha parecido muy bonito que mis premios  se llamen libertad de expresión y derechos humanos porque creo que es lo que los periodistas debemos defender por encima de todo. Ha sido un contraste que en el fondo refuerza que esta es una profesión por la que vale la pena luchar y lo volvería a hacer exactamente igual.

P. ¿Cree que algún día los medios públicos tendrán la calidad que se les presupone, sin intromisiones políticas o económicas?

R. Eso ocurrirá si quienes nos gobiernan y el poder ejecutivo emiten unas leyes que garanticen la independencia y la calidad de los medios públicos. No solo los medios, también está la Agencia EFE. Nosotros hemos tenido una legislación que defendía la independencia  durante un tiempo y fue precisamente la época que RTVE tenía más audiencia y recibía más reconocimiento a nivel internacional. Eso no es casualidad. Cuando se ha intentado politizar y que solo sea un partido el que decida a quien coloca en la dirección de ese medio es cuando ha perdido audiencia, calidad, reconocimiento y prestigio. Para eso es importante que la ciudadanía española sea consciente de la importancia de la calidad en los medios públicos y se lo exija a sus gobernantes.

Es importante que la ciudadanía española sea consciente de la importancia de la calidad en los medios públicos

P. ¿La opinión pública se forma solo en los medios de comunicación?    

R. Los medios de comunicación y los periodistas ayudamos a conformar la opinión pública. Y por supuesto que tenemos una labor muy importante y no creo que tengamos que crear opinión pública de manera interesada. Creo que nosotros tenemos que contar las realidades que vemos y dar claves de análisis para que la gente pueda acercarse a esas realidades y que cada uno saque sus conclusiones. Los medios al final influimos pero la última decisión la tienen los ciudadanos.

P. ¿Qué palabras merecen organizaciones como Cáritas que ha sido la organizadora de este seminario?

R. Yo mismo hice un postgrado de cooperación al desarrollo. A mí la cooperación siempre me ha interesado y creo que las ONGs y los periodistas somos actores sociales, agentes de cambio.  Y como tales tenemos una función social que cumplir y creo que es muy bueno que colaboremos entre nosotros. Me merecen un gran respeto.

P. Para terminar, no por tener más herramientas se es más productivo. ¿Cómo ve a las próximas generaciones de periodistas? ¿Más o menos preparadas?

R. Hay que saber manejar las herramientas pero eso no lo es todo. Un periodista no es bueno porque domine las herramientas. Puedes saber mucho de redes sociales, de internet y de buscar información y luego no tener ni idea de cómo contarlo y que eso llegue al público. El periodista tiene que saber contar la historia, esa es la esencia del periodismo.  Tienes que dominar el lenguaje y sobre todo tener una experiencia que te ayude cubras el tipo de evento que cubras.

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