Yu-Hsin Tai, conocido como Enrique, es un estudiante taiwanés e integrante del Programa Español en Cuenca (Espacu) llevado a cabo por la Fundación  General de la Universidad de Castilla–La Mancha, que tiene como objetivo enseñar español a estudiantes extranjeros. Enrique, es estudiante de Filología Hispánica en Taipei, Taiwán, y ha venido a España para perfeccionar el español y para conocer nuestra cultura. En nuestro encuentro con él, nos contó varias anécdotas sobre la gastronomía de Taiwán.

Su cocina se caracteriza por el habitual uso del arroz, “Comemos y cenamos  arroz, además tengo amigos taiwaneses que no podrían vivir un día sin arroz”, afirmaba este estudiante. El arroz es uno de los platos principales, suele ir acompañado de verduras, carne o  cerdo troceado.

Otro de los platos tradicionales de Taiwán son los llamados fideos con ternera. Enrique nos explicó que los fideos de Taiwán son muy diferentes a los de España, ya que los fideos de su país son largos y finos. Además, nos comentó  que los taiwaneses no son de comer mucho pan, y es muy diferente nuestro pan del suyo: “el pan de aquí es más duro, como el de Francia, el de Taiwán es más blando,  es como un bollo”.

Desde que llegó a Cuenca, Enrique se ha interesado en conocer la comida típica conquense. “he tenido la oportunidad de probar el morteruelo y el ajoarriero, aunque he de decir que me gustó más el morteruelo. El ajoarriero tiene un sabor muy fuerte” afirmó. Él se ha mostrado muy fascinado por las tapas, ya que en su país no es nada habitual, “solamente con ir a tomar un refresco ya he cenado”.

También nos comentó que la comida de los restaurantes chinos no es igual a la taiwanesa, los ingredientes son muy diferentes. La comida taiwanesa no es tan picante como la de China. En Taiwán suelen aliñar sus comidas con salsa de soja como un sustituto de la sal.

En cuanto a los postres, son muy parecidos a los de España, elaboran todo tipo de tartas, tiramisú, pudin y flan. Lo que más le ha llamado la atención de los postres de España son las natillas, “son muy deliciosas” afirmaba contento. El alajú, un postre típico de Cuenca, ha sido otro de los dulces que ha probado y además ha añadido que en Taiwán hay un postre parecido, con la diferencia de que está relleno de un azúcar muy líquido. Como curiosidad, Enrique nos contó que en su país también se elaboran churros,  aunque a diferencia de España se venden en cines como alternativa a las palomitas.

Antes de despedirnos, Enrique nos comentó la importancia que tiene conocer las diferentes costumbres que existen en los demás países, dado que construiremos un mundo rico en cultura.

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