El pasaje de Carretería se encuentra en pleno centro de la ciudad de Cuenca. Una zona peatonal donde priman los comercios. Una zona que los fines de semana de lluvia se ve invadida por jóvenes cargados de sus botellas dispuestos a hacer los famosos botellones.

La práctica del botellón en Cuenca está habilitada en Plaza España, pero los días de lluvia, como esa zona no se encuentra techada, los estudiantes se dirigen al pasaje de Carretería. Esto está prohibido, ya que aparentemente, el botellón solo se puede realizar en la zona habilitada para ello, pero al parecer, en Cuenca no se ponen trabas a la práctica del botellón.

En los últimos meses, tanto los vecinos como los comerciantes del pasaje de Carretería se han hartado de recoger basuras y botellas cada vez que llovía. Varias han sido las denuncias presentadas al Ayuntamiento y ante la Policía. El viernes 28 de noviembre, los servicios de limpieza no aparecieron por la zona hasta bien entrada la tarde. Los comerciantes llamaron a la Policía en diversas ocasiones para que se personaran y dieran parte del incidente. Este hecho ha sido la gota que ha colmado el vaso.

Después de meses y meses de quejas y varias denuncias puestas tanto por vecinos como por comerciantes, el gobierno local de Cuenca parece que va a poner cartas en el asunto. La primera semana del mes de diciembre, representantes del Ayuntamiento así como, representantes de los vecinos se reunieron para aportar soluciones. Son dos las conclusiones a las que han llegado varias partes para acabar con este tema. La primera propuesta por parte del órgano de gobierno, es limpiar dos veces al mes el pasaje, avisando a vecinos y comerciantes con antelación para evitar problemas del pasado. Esta es una solución provisional, ya que el consistorio conquense también ha presentado una propuesta para cerrar todas las noches el pasaje con una cancela y de esta forma, acabar definitivamente con los botellones los días de lluvia en esta céntrica zona. La última palabra sobre la colocación de esta cancela, la tendrán los vecinos y los comerciantes, que serán los encargados de dar el pistoletazo de salida, al cierre nocturno del pasaje de Carretería.

Los vecinos de la zona se quejan de la basura que los jóvenes dejan en la zona los días de lluvia, además del ruido que generan estos botellones. Antonio, es un vecino del pasaje y afirma que “a mí el ruido de los chavales no me afecta, porque vivo arriba. Pero las personas que viven en el primero están hartas, no pueden dormir en toda la noche y la policía no hace caso a nuestras quejas”. “El tema de las basuras es un problema para todos, ya no solo los vecinos, si no todos los conquenses. Es inadmisible que cualquier persona que pase un viernes por el centro de Cuenca, tenga que ir sorteando las bolsas y las botellas en un ambiente dominado por las meadas”. Un problema con el que tienen que lidiar vecinos y comerciantes.

Federópticos Yolanda, es uno de los negocios que más tiempo lleva en el pasaje de Carretería. Durante años ha aguantado como jóvenes de diversas edades dejaban las afueras del local donde ella se gana la vida, impregnado de botellas de cristal, alcohol vertido por el suelo, pintadas e incluso vómitos. Tras las quejas, Yolanda afirma que “a día de hoy, no voy a realizar ninguna queja porque me consta que el gobierno ha escuchado lo que le demandábamos y van a limpiar el pasaje”. Por tanto, la comerciante cree que ese trabajo que tantas reclamaciones les ha costado va a dar sus frutos y el gobierno contratará una empresa de limpieza digna que acabe con la suciedad en el pase adjunto a la calle Carretería.

Por otra parte, Yolanda deja clara su postura en cuanto a los botellones, “creo que no se debería permitir que los chavales hiciesen botellón ni esta calle, ni en la Plaza España ni en ningún otro sitio”. La comerciante se refiere a que no se debería dar pie a los jóvenes a que hagan botellón en lugares públicos que al día siguiente quedan destrozados por la cantidad de deshechos que se dejan al final de la fiesta. La comerciante confiesa que “comprendo que los muchachos no quieran gastarte una fortuna en los bares, ya que las copas son caras, pero no comparto que realicen botellón en lugares comunes para todos los conquenses”.

Por último, Yolanda aclara que “esto no implica que esté en total acuerdo con el gobierno”. La encargada de la tienda de Federópticos se muestra firme en que “si a los dos meses, el pasaje no se encuentra en buenas condiciones para que mis compañeros y yo podamos realizar nuestro trabajo, de nuevo comenzarán las quejas al Ayuntamiento de Cuenca”. Y es que, tanto la comerciante como el resto de personas que poseen un comercio en la zona, no van admitir que sus puestos de trabajo estén contaminados de una suciedad que ellos no generan.

El resto de comerciantes también han querido señalar que “no puede ser que Plaza España se limpie todos los días que hacen botellón y esta zona no”. El conflicto tiene varios frentes abiertos: vecinos, Ayuntamiento, comerciantes, servicio de limpieza y los propios jóvenes. En este sentido, todos coinciden en que es muy complicado llegar a un acuerdo que beneficie a todas las partes, pero algunos comerciantes creen que los vecinos lo pueden tener muy fácil: “para ellos lo fácil es cerrar, y ya ni comercios ni nada, de esta forma se evitaría el tema del botellón. Si cierran, a nosotros nos evitan limpiar al día siguiente de los botellones, sobre todo los días que llueve”. Añadiendo que “el tema de los botellones me parece bien, las copas son caras, entiendo a la juventud. Pero el problema es la limpieza de las zonas habilitadas. No es necesario dar ninguna solución, es tan simple como limpiar bien”.

Elena, propietaria de DulceTeta, ha sido una de las últimas en llegar al pasaje de Carretería. Eso sí, no ha dudado ni un instante en mover los hilos necesarios para erradicar un problema que afecta a todos. En un año que lleva trabajando en la zona, ha tenido que quejarse hasta tres veces al servicio de limpieza- Una de las veces que el servicio de limpieza fue a higienizar la zona, utilizaron mangueras de agua a presión para limpiar el pasaje. Fracasaron. El pasaje de Carretería, como explica Elena “está diseñado de tal forma, que el agua queda en el centro. No es posible limpiar con agua y dejar todo encharcado”. “Los recursos no son los adecuados. Tienen una manguera que ni siquiera llega a la mitad del pasaje para poder limpiar todo el pasaje, está perforada y cuando están limpiando un chorro va mojando el techo. Nos han dejado alguna gotera que otra”. Elena destaca que “esto no es un parque para regar, todo es cuestión de esfuerzos y voluntad”.

Su indignación con el servicio de limpiezas llegó con esa última limpieza general. El agua que utilizaron para higienizar el pasaje, quedó encharcado en el centro de la zona, con tan mala suerte que el agua se coló en algunos comercios. Elena fue una de las más afectadas ya que se vio obligada a cambiar toda la moqueta de la entrada a su tienda, así como varios juguetes para bebés que tenía en la puerta de su local “fueron a la basura y nadie se ha responsabilizado de ello”.

El pasaje de Carretería supone un conflicto a nivel urbanístico, puesto que es una zona privada que pertenece al edificio, pero de uso público. En este sentido es donde surgen todos los problemas. Los vecinos llevan años pidiendo que se cierre esta zona con una cancela y así de esta forma evitar los botellones y los problemas que estos acarrean. Siempre que los vecinos han propuesto esto, el Ayuntamiento ha denegado la propuesta ya que urbanísticamente no tenía sentido. Todas las partes ya han puesto las cartas sobre la mesa, ya solo queda encontrar una solución que pueda favorecer a todos los implicados en esta situación.

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