En el Acto Conmemorativo de la mujer con discapacidad, organizado el pasado lunes 7 por la Asociación Roosevelt en el Hotel NH de Cuenca, fue galardonada Soledad Arnau Ripollés con el premio a la mujer Roosevelt a una vida de superación. Arnau es licenciada en filosofía y ha dedicado más de quince años a la temática de la diversidad funcional y la especialización en bioética, sexología y feminismo.

Pregunta: ¿Qué significa para usted el premio a la mujer Roosevelt a una vida de superación?

Respuesta: Es una alegría grande porque nunca está de más que públicamente y políticamente se reconozca el trabajo de una. Desde luego cuando trabajas tan apasionadamente como lo hago yo tampoco es que precisamente lo haga para recibir galardones, sino que lo haces porque lo crees. Mi activismo va a seguir siendo enormemente activista y desde luego mi radicalidad igualmente va a seguir siendo la misma porque queda muchísimo por hacer. Para mí ha sido un ejemplo incluso más bonito todavía, una alegría profundamente. Ha sido el hecho de haberme encontrado con Raquel Aguirre, que es una de las personas que entró en el proyecto de Vida Independiente de la Comunidad de Madrid y ver su trayecto de vida y evolución. Sí que es una alegría. Me alegra muchísimo que me lo haya dado la Asociación Roosevelt por el cariño que nos tenemos José María y yo.

P: ¿Cuál es su mensaje mandaría a todas aquellas mujeres con su misma discapacidad?

R: Yo les mandaría el mensaje de que realmente no son menos mujeres, sino que son igual de mujeres. Pero tengo que decir que el mensaje se lo mandaría a las mujeres en general. Y es que realmente no se han dado cuenta todavía de que las mujeres que tenemos una diversidad funcional somos tan mujeres como las demás. El problema lo tienen por ese femenino hegemónico porque realmente se creen que cuando hablan de una mujer heterosexual están hablando de las mujeres en particular, cosa que no es cierta. Entonces, hay una serie de batallas que hay librar porque la mujer blanca heterosexual de tradición judeocristiana, no tiene la única voz del hecho de ser mujer, para nada. No tiene la única voz. Si aspiramos a un mundo más justo e igualitario pues quizás sería bueno encontrarnos en algún momento alguna publicidad donde una mujer con Síndrome de Down, por ejemplo, pues le pueda estar aleccionando al resto de mujeres de que no tenemos por qué sufrir violencia de género de ningún tipo. Creo que una mujer con síndrome Down tiene la misma autoridad moral que cualquier catedrática de turno.

P: ¿Quién o quiénes han sido sus mayores apoyos durante su vida?

R: El mayor apoyo he sido yo mismo. Creo que el proceso de empoderamiento que yo llevo es vital para poder realmente quemar todo lo que hay que quemar y después obviamente te vas encontrando con circunstancias en la vida o con seres humanos maravillosos, como por ejemplo Javier Romañal y Manuel Llobato. Dos personas muy importantes en mi vida. Pero también han sido un apoyo mis recursos humanos que son los asistentes personales, y cualquier otra persona que se encuentre en mi camino.

P: ¿Ha echado en falta a alguien en alguna ocasión?

R: La falta de sensatez de las personas que se dedican públicamente a la política, eso sí que es algo que hecho mucho en falta. Porque verdaderamente los años pasan y creo que todo el trabajo estamos desarrollando y que venimos desarrollando desde el inicio del siglo tiene una razón de ser muy importante, y que políticamente es algo que todavía echo en falta. Hemos escuchado hablar al ministro de justicia del concepto de diversidad funcional. Esto es algo revolucionario, pero claro a mí me gustaría que no solamente lo use en este acto concreto, sino que lo empiece a utilizar porque entienda la transformación sociopolítica y cultura que eso implica.

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P: ¿Por qué cree que la sociedad trata de manera injusta a las mujeres con discapacidad?

R: Yo creo que el mundo trata de manera injusta a quienes que se conciben como personas vulnerables, o países vulnerables. Tanto macro, meso como micro. Pero como feminista, y buena feminista lo que sí he hecho es aprender una cosa: la batalla no está entre varones-mujeres. Sino que está entre los que tienen el poder y lo ejercen de malas maneras, y quienes se sitúan en ese espacio de vulnerabilidad. Porque quienes tienen el poder obligan a que existan seres humanos en espacios de vulnerabilidad. Por tanto, hay que cargarse el sistema patriarcal, eso está clarísimo. Pero también hay que cargarse el capacitismo. Y hay mujeres que reproducen el patriarcado y otras que reproducen el capacitismo. Hay seres humanos con diversidad funcional que reproducen el capacitismo y otras que reproducen el patriarcado. Es decir, que aquí nadie está libre de pecado. La clave de todo es que empecemos, demandemos una plena educación inclusiva, que en este país no hay. No hay educación. Inclusiva. Y eso es una lástima pq no sabemos convivir con diferencias humanas. Yo no sé convivir, igual que las demás personas tampoco saben convivir. Hay una serie de privilegiados que aprovechan esos privilegios para reprimir al otro y utilizarlos como fórmulas de poder, y eso tampoco beneficia al otro.

P: ¿Soledad, como concienciaría a la sociedad para de una vez por todas conseguir la igualdad?

R: Yo no sé si los que estamos aquí tenemos remedio o no. Pero lo que sí vería son las nuevas generaciones. Haya más esperanza que en la actual. Habría que sentarse con los que están haciendo la política en estos momentos. Me da igual del partido político que sea, pero sí apostar por una plena educación inclusiva. Basta ya de crear espacios exclusivos. Basta ya de crear los taxis, por ejemplo. Es algo muy gráfico. Todos los taxis deben ser accesible. No tiene que haber ningún taxi en el mundo que no sea accesible. No tiene ningún sentido crear taxis especiales para gente especial. No merece la pena crear centros educativos especiales para gente especial. Es que no. Es una pérdida de tiempo. Si los recursos son limitados. Seamos sensatos. El ser humano desde luego los recursos públicos escasean ahora mismo. Pero desde luego el dinero no se invierte adecuadamente para nada. Todavía existen muchas personas en este país que no pueden levantarse ni moverse solos. No disponen de asistencia especial.

P: ¿Cuál es su mensaje para el Día Internacional de la Mujer?

R: Mi mensaje es que todos los días del año sean el día de la mujer, de los hombres y de las personas que no se definan en este minarismo (no como mujeres ni con hombres), y que haya justicia. Justicia social en cada momento y segundo. Y desde luego las mujeres con diversidad funcional que es cierto que el patriarcado nos castiga más que a los varones con diversidad funcional. Pero creo que el mensaje lo he dicho muy bien en el documental. Nadie es imprescindible pero también es cierto que toda persona es necesaria. Entonces si queremos crear un mundo mejor sin mí, y sin el resto de personas con diversidad funcional. Jamás, existirá ese mundo mejor. A ponerse las pilas mejor.

P: ¿Cómo ha funcionado la Oficina de Vida Independiente desde su creación allá por 2006 y cuáles han sido los objetivos alcanzados?

R: El punto de referencia es el año 2001, que es cuando se crea la comunidad virtual llamada foro de vida independiente y libertad. A partir de ahí, se crea distintos proyectos en distintas comunidades autónomas. Lo que sucede en la Comunidad de Madrid en concreto es que en julio de 2006 nace lo que es la Oficina de Vida Independiente de Madrid que está gestionada por una asociación y financiada en estos momentos por la Comunidad Autónoma y el Fondo Social Europeo. La cuestión es que esto puede ser servir como ejemplo claro de que de verdad tenemos que apostar por una cultura de derechos humanos y de vida independiente, y no de una dependencia. Por lo tanto, hay que decir que no queremos una ley de dependencia, ya que la dependencia ya existe y ha asistido siempre. La caridad siempre ha existo y lo que queremos ahora es justicia. De lo que se trata es de hacer una verdadera igualdad de oportunidades entre las personas y para ello tenemos que tratar a las personas desde la dignidad, el respeto. Por lo tanto la puesta sería que creemos ciudadanía de primera también para las personas con diversidad funcional y eso implica que posiblemente los recursos fundamentales que deben promoverse sean los servicios de asistencia personal más la figura laboral del asistente sexual.

P: Han sido muchas las medidas para conseguir la igualdad. Una de ellas es la Ley de Integración Social de Personas con Discapacidad, ¿cree que es suficiente o todavía queda mucho por recorrer?

R: Está claro que no. Bueno te diría que esa ley es de 1982. Es una ley vigente, que todavía los distintos gobiernos no son capaces de desarrollarla. No son capaces de desarrollarla la supresión de barreras. No están eliminadas. Estamos desde 1982. Habría que hacer una reforma de cabezas, diría yo. Y quizá habría que romper unas cuantas piernas. Cada día lo tengo más claro y eso que soy pacifista y me declaro como tal, y soy académicamente especialista en ello. Pero si entiendo de qué va siendo hora de que nos tomemos las cosas en serio. No tiene sentido que se creen como se están creando legislaciones, cuando realmente después son los primeros que no la cumplen. Es el Estado es el primero que no las cumplen. Y ellos no pueden seguir hablando de dependencia. Y si quiere hacer justicia con las mujeres, que hemos sido cuidadoras, tiene mucho que hacer. Para nada, para nada tiene que atravesar unos cuidados informales como se promovían estos años atrás. Digamos que están suspendidos. En este sentido están suspendidos.

P: ¿Cómo ve el tratamiento de la información de los medios de comunicación en España sobre las personas con discapacidad?

R: Es una tarea muy pendiente, el humanizar todo esto porque realmente es lastimoso ¿no? Cada notica que se ofrece sobre personas con diversidad funcional es siempre desde esa perspectiva de esa mirada caritativa, desde esa mirada existencialista que debería estar ya olvidada. No hay educación inclusiva, por tanto los periodistas crecéis, os desarrolláis, os enamoráis… Pero nunca os enamoráis de personas con diversidad funcional. No folláis con personas con diversidad funcional. Y todo eso hace que a la hora de poneros las gafas para hacer la noticia, esté desenfocada. Es perverso cuando con los temas contra la violencia de género, se trata de una mujer de diversidad funcional se enfoque como un hecho aislado. Mientras que con las mujeres en general, es con si fuera algo que sucediera cotidianamente, es una perversidad. Es una manera de silenciar pero no es la realidad. Es que hay sufrimos muchas violencias. Hay una batalla. Podríais hacer muchísimo. Porque a mi es una de las cosas que no es nada fácil. Porque la verdad, los periódicos se deben siempre a poderes económicos facticos muy fuertes. Hay que romper como se pueda.

Entrevista realizada por Manuel Reina Álvarez y Miguel Morales Serrano

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