Día tras día, los amantes del deporte tenemos que soportar soporíferas y redundantes secciones de deporte en los telediarios. La escaleta a seguir extrañamente refleja sorpresas: fútbol, fútbol, más fútbol, seguidamente quizá algo de baloncesto, tenis y motor y, por último e inesperadamente, una información breve acerca de algún deporte minoritario. Se les denomina así por la pequeña atención que logran acaparar o que se les otorga, no porque sus practicantes sean un reducido número de apasionados. Podríamos nombrar muchas disciplinas: atletismo, natación, waterpolo, balonmano, rugby, ciclismo, triatlón, hockey… No obstante, mi foco en esta ocasión se centra en un deporte que ha sido de los más castigados por la crisis económica: el voleibol.

Joaquín Monteagudo del Pueblo es un chico de 18 años natural de Albacete, pero cuya familia reside en Valencia. Se le considera una de las figuras emergentes de nuestro voleibol y, pese a su juventud, ya se ha labrado una trayectoria considerable en esta disciplina. Actualmente Joaquín reside en Palencia, donde compagina sus estudios de bachillerato con los compromisos de su club actual, el CYL Palencia. Es el cuarto año de Joaquín en el club castellano-leonés. La entidad es la encargada de su manutención, de proporcionarle una residencia y de tutorizar sus estudios. Al preguntarle sobre su futuro, él (cómo no) afirma que sueña con poder vivir de su pasión, aunque para ello tenga que salir de España debido al daño que la crisis económica ha ocasionado al voleibol nacional. Sin embargo, también me confiesa su plan alternativo: “Deseo acabar bachiller y, después, si decidiese ir a la universidad, me decantaría por la carrera de Fisioterapia. Pero aún no tengo muy claro mi futuro, ya que bombero es una opción que también me llama bastante”.

Sus inicios

Vamos a aparcar el presente y los planes de futuro de momento para averiguar cómo surgió el amor de nuestro protagonista por el voleibol. Toda esta historia dio comienzo cuando Joaquín tenía 7 años. Cierto día le ofrecieron jugar a mini vóley como actividad extraescolar, oferta a la que nuestra promesa accedió. Además, la idea contaba con el beneplácito de la madre de Joaquín, ya que ella había jugado a vóley en el Club Voleibol Albacete (ciudad a la que Joaquín tiene gran apego y que visita en vacaciones). Incluso su madre le contó varias anécdotas de su etapa como jugadora, que terminaron de convencer a Joaquín.

Por diversas circunstancias, nuestra promesa tuvo que renunciar al vóley al año siguiente, aunque otro año después decidió que no podía dejar de practicarlo y regresó a la competición. Y llegó el momento en el que toda esta historia empezó a cobrar seriedad: durante un torneo provincial en la Comunidad Valenciana, el entrenador del Centro de Tecnificación Deportiva de Cheste se fijó en Joaquín e inmediatamente se puso en contacto con la madre del chico y con su entrenadora del colegio. Así pues, se le ofreció una beca deportiva de alojamiento en el complejo deportivo de Cheste. Joaquín aceptó. Para su ingreso definitivo, tuvo que superar diversas pruebas físicas, imponiéndole además un requisito: no repetir curso académico.

En Cheste, nuestro protagonista cursó 1º, 2º y 3º de ESO. Su día, un absoluto “no parar”. Allí residía internamente de lunes a viernes, estudiando por las mañanas y entrenando por las tardes. “En esta etapa comencé a formarme de verdad como jugador de voleibol”, señala Joaquín. “Lunes y miércoles entrenábamos solo por la tarde; martes y jueves entrenábamos mañana y tarde, mientras que los viernes practicábamos solo por la mañana”. Un horario demoledor, sin duda. Adicionalmente, Joaquín matiza: “Con Cheste solo entrenaba, no competía. En aquel momento yo pertenecía al UPV-CONQUERIDOR”.

Posteriormente, gracias a sus actuaciones en diversas competiciones y al consejo de Juanjo Susín (el entrenador de Joaquín en Cheste), la concentración permanente de Palencia se interesó por el chico. Por lo tanto, al curso siguiente, cuando Joaquín tenía 15 años, el Palencia le ofreció otra beca para marcharse a la capital palentina y seguir recibiendo formación como jugador mientras, paralelamente, continuaba con sus estudios. Cuando le pido a Joaquín que haga una valoración de su estancia en Palencia, me responde que ha tenido “momentos muy duros, pero también muy buenos”.

Su rutina diaria es incluso más dura que en Cheste debido a la madurez que va adquiriendo y a la exigencia que se les debe demandar a futuros atletas profesionales. A las 7:45 ya están arriba y disponen de quince minutos para desayunar. Después, de 8:00 a 9:15 se reúnen con sus respectivos tutores. Posteriormente, a las 9:30 dan comienzo las casi tres horas de entrenamiento matutino. Desde las 13:20 a las 15:15, los chicos tienen su rato de desconexión, en el que comen y reposan. Seguidamente, a las 15:30 llegan otras casi tres horas de ejercicio, hasta que a las seis y cuarto concluye el entreno y es la hora de las clases (de 18:50 a 22:30). Una vez concluido el horario lectivo, Joaquín y el resto de compañeros tienen una cita con la cena. Finalmente, a medianoche las luces de la residencia se apagan y toca recargar pilas para otro día sin respiro.

Citado con la selección nacional

Que Joaquín es una perla del voleibol a nivel nacional no es una afirmación gratuita. La selección española ha contado con él tanto en la categoría juvenil como en junior, disputando torneos amistosos en Portugal y en Guadalajara. Además, Joaquín ha jugado con España el Torneo 8 Naciones, al que acuden potencias del voleibol europeo como Bélgica, Francia o Italia. En dicha competición, nuestro protagonista cosechó un subcampeonato en Italia, perdiendo en la final contra la selección francesa. Por otra parte, Joaquín ha disputado también torneos a nivel oficial, como los preeuropeos en Turquía y Rumanía, o la repesca de esta última cita, en Italia.

A pesar de sus escasos 18 añitos, Joaquín ya ha militado en varios clubes y su palmarés no para de engordar con el paso de las temporadas, aunque, por supuesto, los logros más relevantes están todavía por llegar. Además del UPV-CONQUERIDOR y del CYL Palencia, nuestra promesa ha jugado para el Vecindario Gran Canaria y el Santo Domingo Voleibol Petrer. Por otra parte, al echar un vistazo a su ya llamativo palmarés, saltan a la vista triunfos como el campeonato de España en categoría infantil en 2009 con la Comunidad Valenciana y en 2010 con el UPV-CONQUERIDOR; el subcampeonato de España como cadete en el año 2011, también con la selección autonómica valenciana; el campeonato del mundo escolar sub-15 de vóley playa o los campeonatos de Superliga 2 en las temporadas 2012 y 2014.

Sin lugar a dudas, estamos ante uno de los elegidos que pueden devolver la competitividad a la selección nacional de voleibol. Una competitividad que fue decayendo tras la consecución del Europeo en 2007 y del quinto puesto en el Mundial del mismo año. No obstante, Joaquín me confiesa que, si quiere continuar con su carrera como profesional, tendrá que hacer las maletas y aceptar alguna de las ofertas que seguramente le llegarán de otros países europeos en un futuro a corto plazo. Lo explica de la siguiente manera: “La crisis afectó mucho y el voleibol español perdió bastante nivel, por lo que se cobra mucho menos y se ha perdido caché en comparación a otras ligas como la francesa, la belga, la alemana…”. Recuerdo una charla con Joaquín en verano cuando vino a Albacete de vacaciones. Hablamos acerca de su futuro, de cómo se planteaba los siguientes años de su carrera. Yo sentía curiosidad porque es un orgullo tener un amigo que puede convertirse en deportista profesional y que tendrá que vivir en otro país para realizar su sueño. Aquel día me detalló que recibió varias ofertas de clubes de nuestro país para esta temporada. Ofertas suculentas que incluían, entre otras cosas, alojamiento y coche propio además del sueldo en sí. Sin embargo, Joaquín decidió quedarse un año más en Palencia. Al tomar esa decisión, no le han contado todas las ofertas que han llegado por él, seguramente para intentar no distraerle demasiado. Dos opciones tiene seguro sobre la mesa, a la espera de conocer las demás: “Recibí llamadas de Castellón y Andorra”.

La crisis afectó mucho y el voleibol español perdió bastante nivel, por lo que se cobra mucho menos y se ha perdido caché en comparación a otras ligas como la francesa, la belga, la alemana…

Sea cual sea su decisión, Joaquín tiene cabeza y las aptitudes necesarias para triunfar. Es cuestión de tiempo que haga su sueño realidad si continúa exprimiéndose como hasta ahora, aunque quizá tenga que dejar nuestro país natal. La merecida recompensa a tanto esfuerzo está a la vuelta de la esquina.

 

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