Deporte olímpico desde el año 1984, la natación sincronizada nació siendo un deporte de hombres que en poco tiempo se convertiría en una disciplina mayoritariamente femenina. Actualmente, la sincronizada es la disciplina femenina más completa, englobando en su ejercicio: natación, ballet, expresión corporal, educación musical, flexibilidad y musculación.

Las primeros pasos de este deporte son reconocidos bajo el nombre de “ballet acuático” por la importancia de las coreografías y la música en esta disciplina. Cuando aún no tenía la categoría de deporte, se hizo mundialmente conocido gracias al cine, las películas de Hollywood “Escuela de sirenas” en 1944 e “Hija de Neptuno” en 1949, dieron a conocer al resto del mundo esta modalidad de natación. De practicarse esta modalidad sólo en países como Estados Unidos, Canadá o Inglaterra, ésta se abre a otros países de Europa como Francia o Bélgica; y a Sudamérica.

Con el aumento de la práctica de este deporte la Asociación Internacional de Natación Amateur (FINA) agrupó y recogió los movimientos que las nadadoras realizaban tanto dentro como fuera del agua durante los ejercicios para elaborar así un reglamento de esta modalidad de la natación. Este reglamento que nació en los años 50 es el que hoy en día sigue vigente, pero que a lo largo de la historia ha ido sufriendo variaciones.

Aunque las primeras competiciones de este deporte ya se habían celebrado en Estados Unidos o Canadá, la primera gran competición no llegaría hasta 1973 con el primer Campeonato Mundial de Natación celebrado en Belgrado. La FINA reconoce como deportes acuáticos; natación, natación en aguas abiertas, saltos, waterpolo y natación sincronizada. Y en el año 1984 en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles aparecería por primera vez como deporte olímpico en categoría femenina.

Desde que la natación sincronizada llegara a España, la comunidad de Madrid y Cataluña han sido las encargadas de mantener vivo este deporte en nuestro país. Casi en solitario estas dos comunidades han mantenido viva la llama de este deporte, clubes como el Real Canoe de Madrid llevan desde los años 60 apoyando la “sincro” y aportando nadadoras a los cuadros olímpicos de cualquier modalidad.

A raíz de que la natación sincronizada participara en campeonatos mundiales y se convirtiera en deporte olímpico, las reglas por las que se rigen se han ido modificando y en la actualidad se puede competir en tres modalidades diferentes. La primera de ellas son las figuras, este modalidad consiste en ejecutar dos figura obligatorias que están recogidas en el libro de la Asociación Internacional de Natación Amateur y dos figuras opcionales que son elegidas por las participantes. Las rutinas técnicas consisten en ejercicios ejecutados con música y elementos obligatorios marcados también por el reglamento de la FIMA. Por último las rutinas libres están compuestas por música y movimientos de elección libre.

El difícil trabajo de los jueces

La natación sincronizada tiene una manera de puntuar muy diferente a la de otros deportes, en esta modalidad los puntos o los tantos no son los que determina quien gana, los jueces son los encargados de esta difícil tarea. Además de valorar los movimientos recogidos por el reglamento de la FIMA los jueces cuentan con su propia opinión que no siempre tiene que verse reflejada en la puntuación de las nadadoras.

María del Pilar Hermosa es presidenta de un club de natación sincronizada en Albacete y participa como jurado en las competiciones de sincronizada en España, la última vez a finales de noviembre en Madrid en el campeonato de figuras infantiles y junior. “Los jueces de sincronizada en España puntuamos las figuras, normalmente son cuatro, dos obligatorias y dos opcionales, y después de las figuras vienen las rutinas, que pueden ser solos, dúos, combos o por equipos” explica Hermosa sobre el trabajo de los jueces en nuestro país. 
Sólo los jueces que puntúan en competiciones internacionales como son los campeonatos del Mundo o las Olimpiadas puntúan la rutina técnica pero en la actualidad en los campeonatos caseros no existen pruebas de rutinas técnicas.

Por último Mª Pilar Hermosa explica cuales son los pasos a seguir para convertirse en juez de natación sincronizada: “Los requisitos a priori son accesibles para todo aquel que desee de verdad ser juez”. Basándonos en la reglamentación de la Federación Madrileña de Natación, podemos observar que la edad mínima para realizar la prueba son 16 años. Es imprescindible la titulación E.S.O o en su defecto cursar el último año de esta enseñanza. Las tasas de examen en la Comunidad de Madrid para la realización del examen son de 20€ para personas federadas en la FMN y 40€ para las no federadas. Por último, se exige una asistencia del 100% de las clases teóricas, aprobar el examen final escrito y completar cinco pruebas prácticas en competiciones oficiales territoriales 3 como puntuador y 2 con funciones de secretaría. Pilar Hermosa afirma que no es obligatorio tener conocimientos de natación sincronizada aunque si que es de mucha ayuda a la hora de pasar las pruebas.

El reto último que todo juez puede llegar a conseguir en España es convertirse en juez nacional. Esto es posible a partir de haber completado el tercer año como juez territorial y mediante una carta de recomendación de la federación regional correspondiente. La Federación Nacional de Natación ofrecerá la formación pertinente a los aspirantes a juez.

Afectada por la crisis como todas las federaciones

Al igual que el resto de deportes minoritarios la natación sincronizada no goza de buena salud económica. Al tratarse de un deporte minoritario y femenino son muy pocos los patrocinadores de esta disciplina aunque nuestras nadadoras consiguen buenos resultados en todas las competiciones en las que participan a nivel internacional. En los últimos años la participación y la consecución de medallas en los JJ.OO por parte del equipo español ha conseguido acercar un poco más a este deporte a la sociedad española. Nadadoras como Ona Carbonell y Gemma Mengual son reconocidas por los ciudadanos españoles como nadadoras de natación sincronizada e incluso, son reclamo para algunas marcas publicitarias.

Pero lejos de la situación de estas grandes deportistas, la veintena de clubes de natación sincronizada que hay en España, la mayoría en Madrid y Cataluña, apenas reciben ayuda económica que no provenga de la Federación de Natación, lo que hace muy difícil la subsistencia de estos clubes y la formación de futuras nadadoras de natación sincronizada de alto nivel.

 

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