La primera vez que supe de Santiago Castillo fue hace un poco más de un año cuando llegó a mis manos su libro sobre Corea, la guerra y la unificación. Lo encontré mientras investigaba sobre este conflicto en la biblioteca de la Cooperación Española, en Cartagena de Indias, Colombia. Repite cada tanto “Asia es presente y futuro” y lo demuestra: es quizá el periodista español más experto en asuntos asiáticos a la par de cualquier especialista o catedrático en el tema. De hecho, hace dos años y medio estuvo en las Naciones Unidas en Ginebra participando del seminario sobre Unificación de la península coreana con su ponencia “Perspectivas de una gran Corea unificada”. Y, recientemente fue invitado al Foro de Periodistas por la Paz Mundial en Seúl. Aprovecho mi estancia al otro lado del Atlántico para encontrarnos en una cafetería madrileña y escuchar, del director de Asia NorthEast, un análisis minucioso sobre la realidad norcoreana.

Gran parte de su carrera profesional se desarolló en Corea.  usted fue corresponsal allí por muchos años. También lo fue en Egipto y China. ¿Cómo fueron esos días?

La primera parte de mi vida profesional la viví en Egipto porque surgió una posibilidad de trabajar en ese país. Tuve una experiencia muy fuerte porque viví los acontecimientos de Camp David, el proceso de paz entre Israel y Egipto que era la primera vez, o el posterior asesinato del presidente de ese entonces Anwar el-Sadat. Fueron unos momentos que han marcado hasta hoy la situación de Oriente Medio. Eso fue a finales de los 70, y principio de los 80. Ese fenómeno como periodista lo viví de cerca y fue inolvidable.

Después me vine a España y empecé a trabajar en el Agencia EFE donde he tenido una historia marcada siempre por lo internacional, sobre todo por el tema asiático. Luego me surgió la posibilidad de irme a Asia, a la propia Corea donde se me ofreció un trabajo como editor en la sección del mundo hispano para América Latina desde allí. La verdad fue apasionante porque todo coincidió con un cambio que había en el mundo: los Juegos Olímpicos de Corea y la posterior caída del comunismo, el desmembramiento de la Unión Soviética. Ese era un cambio global que se venía avecinando en la política y, sobre todo, teniendo en cuenta que ya después vino lo de Corea y su relación con todos los países que antes tenía Corea del Norte.

Todos eso años viviendo allí en Corea, me han hecho escribir varios libros y estar dedicado hasta hoy en cuerpo y alma como periodista a los temas asiáticos, pero principalmente al tema coreano.

¿Qué tipo de noticias reportaba desde estos países?

Principalmente nosotros hablábamos de las informaciones de lo que era la importancia de los Juegos Olímpicos para Corea porque iba todo el mundo: los rusos, los chinos… cuando anteriormente se habían boicoteado en Moscú. Eran los primeros Juegos que iban a marcar el cambio, que luego hubo, en el mundo de las relaciones internacionales.

En este sentido, cuando se dieron en Seúl, era en una dictadura con el régimen de Chun Doo-hwan y de Roh Tae-woo que eran militares. Sin embargo, eso estuvo muy bien, estuvo muy inteligentemente hecho por el presidente del Comité Olímpico, y eso originó posteriormente la caída del mundo comunista y la Unión Soviética, y la apertura de nuevas relaciones. De hecho, yo tuve la gran suerte de ver, vivir y experimentar en mi estancia con Gorbachov cuando visitó Corea a finales del año 88, y de allí a China en donde tuve la oportunidad de viajar en el mismo avión para hablarse con Deng Xiaoping, producirse una apertura mundial en el mundo de las relaciones. Eso suponía también que Corea del Norte iba a estar cada vez más aislada, porque Corea del Sur empezó a tener relaciones con los países que antes tenía el Norte. Eso fue muy interesante desde el punto de vista informativo y me impulsó como periodista a dedicarme de lleno en los últimos 25 años al mundo coreano y al mundo asiático.

¿Cómo se reporta sobre Corea del Norte, un país tan hermético, tan anacrónico y que sus medios están sumamente controlados?

Corea del Norte es un país cerrado donde prevalece una dinastía comunista con los tres Kim: Kim Il-Sung que fue el fundador el país, Kim Jong-Il, era el hijo continuador del régimen, y actualmente el nieto que es Kim Jong-Un. Es un país desde todo punto de vista anacrónico que está como está porque lo quieren así los chinos, los americanos, los surcoreanos, los rusos y los japoneses. Entonces el fin de esta situación lo tienen que decidir principalmente China y Estados Unidos. Pero la situación es totalmente anacrónica porque hacer pruebas nucleares cuando el país tiene problema de hambruna, no tiene sentido en el siglo XXI.

A esto se le podrá poner fin con un cambio político dentro de Corea con la ayuda de Corea del Sur, de Estados Unidos o de China, que es el que tiene prácticamente más del 90% de influencia para cambiar el régimen norcoreano. China está más interesado ahora mismo en quitar a Kim Jong-Un pero que no cambie el régimen. Kim Jong-Un les está creando incomodidad. Esto ha originado que la zona esté cada vez más militarizada porque Estados Unidos vende más armas a Corea del Sur; este se enfrenta un poco a China porque está permitiendo que lleguen antimisiles a Corea del Norte por el tema nuclear; Japón quiere cambiar la condición para militarizarse y China tiene sus problemas con las islas marítimas tanto en el Mar Meridional como en el Oriental.

Su libro La unificación de Corea: el epílogo de la Guerra Fría concluye con que es posible la reunificación bajo un contexto ideal. Si bien este libro se publicó en 2012, la relación entre estos países es cada vez más hostil. ¿Cree que la anhelada unificación de la península coreana sea posible con los ensayos nucleares de Corea del Norte? ¿Quién de los dos debería ceder?

Lo que hace Corea del Norte tiene solo un objetivo: fortalecer al régimen, es decir, las bombas que hace es para que el propio régimen de Kim Jong-Un de una imagen dé fuerza interior y a la vez dar una señal a la comunidad internacional de que “aquí está Corea del Norte”. Pero Corea del Norte no es ningún peligro aunque el mundo se ponga nervioso; no puede atacar a nadie porque su sistema productivo es obsoleto. Si ataca a alguien, la respuesta es tan bestial que desaparece el país. Ahora mismo la desaparición del régimen o la caída de Corea del Norte, no le interesa a nadie porque sería una situación política y económica inasumible.

En base a la pregunta de la unificación, esta solo sería posible: primero, si cambia la política de Corea del Norte; segundo, tiene que haber un periodo de mayor confianza dentro de la población que no lo hay y mejorar el nivel de vida. En tercer lugar, los anhelos o deseos de los surcoreanos con la unificación han bajado mucho porque están cansados del Norte. Han puesto de referencia a las dos Alemanias, pero la diferencia es que los del Este sí sabían lo que ocurría en el Occidente. Pero es que en Corea los del Norte por desgracia no saben nada de lo que ocurre en el Sur. Hasta tal punto que hay embajadores que están acreditados en Pyongyang y van al Sur a informarse. Pero esto ha cambiado mucho porque las redes sociales son muy fuertes, Corea del Norte las puede controlar menos, y cada vez hay más información.

No doy más de 10 años de vida al régimen de Corea del Norte. Creo que China y Corea del Norte han hecho muchos avances para que pudiera haber una unificación lenta pero con la condición de que los americanos no estén en la frontera. China no aceptaría la unificación cuando en la frontera con su país hay soldados americanos. Es difícil mientras no cambie la política de Corea del Norte.

Taiwán y Corea del Sur hace 25 años cuando llegaron a los 3 mil o 4 mil dólares de renta per cápita, crecieron como los dragones de la zona. Hoy son dos grandes potencias. Corea del Norte no puede tener más desarrollo si no hay mayor inversión. La política actual es que Corea del Norte es un Estado que siempre está en estado de guerra. Y esto se lo permiten los países que forman las seis bandas (las dos Coreas, China, Japón, Estados Unidos y Rusia) que son los únicos países que pueden poner fin a la política nuclear para que Corea del Norte se abra, pero se abre poco porque tiene miedo de que puedan ir contra él.

Corea del Norte debe hacer lo que hicieron hace 25 años los chinos, los vietnamitas, y lo que están haciendo los cubanos, con regímenes comunistas: que entre más dinero y se aplique el libre mercado para que el país pueda desarrollarse. Una vez que haya una mayor calidad de vida, se puede hablar de unificación. Ahora mismo, la gente está cansada; incluso China está cansada de Corea del Norte. Pero, está como está porque hay muchos intereses de por medio.

Usted menciona que le da 10 años de vida al régimen norcoreano. ¿Cuáles son las condiciones para que este escenario se dé?

Corea del Norte tiene cada vez más dificultad para controlar todo. Ahora hay en las calles de Pyongyang ciertos mercadillos privados que antes no existían para que se pueda llevar un poco el nivel de vida. Pero eso es un primer paso, tiene que haber más. Entonces mantener durante años y años un país de 25 millones de habitantes, donde solo un millón tienen internet, donde hasta los años 90 en Corea del Norte no se sabía quién era Marilyn Monroe o el famoso grupo los Beatles. Si sales de Pyongyang la situación que hay es totalmente brutal, el subdesarrollo. Lo que se trata es que haya acuerdos con la subvención más importante para poner fin a la política nuclear, no al régimen que es de las conversaciones de las bandas, que Corea del Norte reciba petróleo y suministro de  víveres a cambio de que él deje de seguir sus programas nucleares. Es mucho dinero cuando el país tiene muchos problemas de hambruna.

¿Qué pasa? Que Kim Jong-Un no ve esa realidad porque tiene un grupo militar y además que cualquiera que no respire en un sitio que no le gusta, lo fusila. No creo que eso pueda durar por mucho tiempo. Además ha habido problemas con Corea del Sur que ha cerrado el complejo industrial de Kaesong, que es fronterizo, que hace que entren muchas divisas de Corea del Norte.  Es un país que era riquísimo hace tiempo y se ha quedado sin luz, que no puede producir nada. Entonces, ¿a quién va a amenazar Corea del Norte? No amenaza a nadie. ¿Cómo va a atacar Corea del Norte a Estados Unidos tirando un misil? Pero la prensa dice “amenaza mundial”. Yo, modestamente hablando como experto, me río con esas barbaridades porque hay un desconocimiento muy grande.

Teniendo en cuenta la intervención de Estados Unidos en la Guerra de Corea  ¿Qué papel juega entonces en la crisis actual de la península coreana y su reunificación?

Estados Unidos puede jugar un papel tan importante como China porque si hubiese una unificación de las dos Coreas, ambos tendrían que intervenir. Nunca va a haber unificación si China no quiere, eso es seguro. Pero puede haberla si no se deterioran las relaciones entre Corea del Sur y China, deterioradas en los últimos meses por culpa de las pruebas nucleares de Corea del Norte. Si hay soldados en Corea del Sur, es porque hay una amenaza de Corea del Norte. Si esa amenaza desaparece, no tiene sentido que haya una presencia militar norteamericana y los chinos serían más benevolentes en unos diálogos para acercar a las dos Coreas, teniendo en cuenta que entre las dos Coreas no hay un tratado de paz sino un armisticio, que precisamente está firmado por Estados Unidos con Corea del Sur.

Se pueden dar muchos escenarios pero el más importante es que Corea del Norte deje de seguir alimentando el programa nuclear y eso lo tiene que hacer con ayuda de los chinos, o basándose en los diálogos de las seis bandas que recoge este preámbulo que es donde se pone fin. Aquí se beneficia Estados Unidos porque desde el punto de vista de la industria bélica, sabe que Corea del Sur tiene que ser un país potente para comprar armamento como siempre está en guerra, o incluso ahora la misma Japón aunque dice que se quiere militarizar por culpa de Corea del Norte, ahora ha agregado que también se quiere militar porque China es un país potente militarmente, y como quiere defender sus islas, se militariza. El primer paso para que esta situación no se produjera sería poner fin a la política nuclear norcoreana para que se puedan analizar otros escenarios como los que te acabo de mencionar.

Nota: Esta pieza es un primer producto de la entrevista a Santiago Castillo. 

Foto: Liz Andrea Zarco

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Estudiante de Comunicación Social de la Universidad de Cartagena, Colombia. Becaria del Banco Santander en la UCLM 2016-1. Soy hija del Caribe. Lo mío es la música, la radio y la investigación.
Liz Andrea Zarco

Liz Andrea Zarco

Estudiante de Comunicación Social de la Universidad de Cartagena, Colombia. Becaria del Banco Santander en la UCLM 2016-1. Soy hija del Caribe. Lo mío es la música, la radio y la investigación.

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