Granada, 29 de abril, 12.00 horas. Comenzaba la aventura de un grupo de 15 intrépidos compañeros de gimnasio con algo en común; las ganas de seguir superándose. Cuatro mujeres y once hombres dispuestos a ver nieve en primavera, a coronar el pico del Mulhacén con sus banderas preferidas. Desde Albacete a Sierra Nevada, y, si podían, al pico más alto de la zona y también de toda la Península Ibérica. Claro que pudieron.

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El grupo de Tarsis ascendiendo por el Mulhacén. Fuente: Propia

Los aventureros son parte de Tarsis, un gimnasio albaceteño en el que cada día supone un nuevo reto. Crossfit, Wushu y Powerlifting son los deportes estrella en la gran nave que regentan los excursionistas. David Rodríguez, el jefe, siempre está dispuesto a escuchar las propuestas de usuarios y entrenadores, que conforman ya una gran familia. Todo estaba preparado para la nueva misión preparada por el equipo.

A mediodía comenzaba el ascenso por aquel empedrado camino de pendiente considerable. La alegría y la fuerza podían palparse en el frío ambiente desde el punto de partida hasta Capileira, un precioso pueblo que descansa en las faldas del Mulhacén. Todavía quedaban muchas risas y momentos inolvidables que construirían los recuerdos de los participantes.

Entre ellos estaban Guillermo Martínez, un joven campeón de Europa de press banca, o Manuela Heredia, una Guardia Civil corredora y campeona de traíl. Todos juntos por la ladera absorviendo la naturaleza de la que ya se sentían parte.

Al comienzo de la subida, el grupo de los 15 iba acompañado por animales como cabras y vacas, junto a la flora que adorna la gran montaña. En un paraje tal, cayó la noche sobre un acogedor hotel de Capileira, donde durmieron todos la primera de sus noches.

A la mañana siguiente, los montañistas se dirigieron hacia la central eléctrica de Poqueira, donde dejaron los coches para continuar hasta el pueblo de Poqueira, también con un encanto propio de la altura y zona. Allí, tras completar 6 kilómetros, encontraron por la tarde el refugio que les esperaba con una gran habitación en la que descansar hasta el duro día siguiente.

Decidieron emprender el último tramo de subida por la ruta del río Mulhacén. Se puede ascender por 3 caminos distintos que rodean el macizo. El que estos deportistas eligieron tiene un nivel de dificultad intermedio. La ruta del Norte sólo puede subirse escalando por las rocas que presenta, y la de Loma Pelada es una senda menos costosa que la del río, e igualmente se lleva a cabo a pie.

A las 5 de la tarde del sábado 30, ya estaban descansando merecidamente en el refugio de Poqueira, desde donde saldrían a las 6 y media de la mañana del domingo a coronar el Mulhacén.

Conforme ganaban altura durante los 3 días se iban sucediendo las anécdotas que les llenaban de energía y fuerza para continuar, sabiéndose campeones de esta maravillosa experiencia. También hubo algún suceso peligroso como resbalones y caídas, pero nada que pudiera pararles por más de unos minutos.

Los excursionistas en Capileira. Fuente: Propia
Los excursionistas en Capileira. Fuente: Propia

La llegada al pico terminó haciéndose realidad a las 12 de la mañana del domingo 1 de mayo. Esto fue tras unos duros 400 últimos metros que hicieron de la cima algo aún más glorioso. El suelo resbalaba como el aceite, pues el hielo causado por el frío era el protagonista del tramo más difícil. Las temperaturas a más de 3.000 metros de altura no entienden de estaciones cálidas. Una vez arriba, a, exactamente, 3.478 metros, el paisaje, siendo fieles a la realidad, era indescriptible. Ya avisaban las vistas de la pendiente con la que durante dos días habían lidiado los excursionistas. La cima sería digna de tal recorrido. El río Mulhacén, nacido en la Laguna del Majano, acompañó a sus moradores en gran parte del camino desde poco más arriba del refugio de Poqueira.

Algo igual de sorprendente que las vistas fue que algunos de los montañeros intrépidos decidieran hacer honor al crossfit en una cima llena de nieve y tras 2 duros días . Chicos y chicas del Tarsis se olvidaron de cualquier cansancio cuando comenzaron a hacer burpees allí arriba. El burpee es un ejercicio que implica flexión, sentadilla y salto, aunados en el menor tiempo posible. Parecía magia.

Tras esto, el descenso, mucho menos sufrido, lo llevaron a cabo en 6 horas. A las 11 de la noche pararon en Capileira para descansar y llenar los estómagos como es debido.

Para el viaje de vuelta, todos estaban ya exhaustos, mezcla de la dura excursión y tantas emociones vividas en 3 días de compañerismo y fuerza de voluntad, valores que, sin duda, caracterizaron a este grupo.

 

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