Realizar cualquier actividad deportiva exige, aparte de tener una condición física adecuada, un conocimiento y un cumplimiento de las normas o reglas básicas. Como todo lo relacionado con las justicia en esta vida, siempre habrá alguien que se encargue de velar por el correcto cumplimiento de dichas normas. En el caso del deporte, la autoridad competente para legislar dentro de un terreno de juego o de una pista es el árbitro.

La figura del colegiado y sus potestades a la hora de ejecutar una sanción son similares en casi todos los deportes pero eso no quiere decir que no haya diferencias. Por esta razón, hemos querido conocer de primera mano cómo funciona el arbitraje dentro de los tres deportes con más peso en España: fútbol, baloncesto y balonmano.

David Sevilla, árbitro de fútbol que pita en 3º División Nacional y que, además, es asistente en 2ºB, Miguel Morales, árbitro de balonmano desde la categoría Alevín hasta Senior, y Abel Cajo, colegiado de baloncesto de Albacete, nos relatan sus experiencias.

Comienzos

Nuestros tres protagonistas comenzaron en el mundo del arbitraje de maneras muy dispares. David Sevilla, con 17 años de experiencia a sus espaldas, asegura que quiso hacerse árbitro por currículum pero que al final se ha convertido en una forma de vida para él.

Morales, por su parte, afirma que le apasiona todo lo que engloba el balonmano y que se animó a ser árbitro para vivir este deporte desde un punto de vista diferente. En cambio, Abel Cajo sostiene que empezó a arbitrar para echar una mano a los equipos de Chinchilla ya que la Federación de Baloncesto de Castilla-La Mancha (FBCM) no mandaba a ningún colegiado.

Pese a los diferentes caminos que les llevaron a ejercer el arbitraje, todos coinciden en que los nervios y el miedo a equivocarse durante los primeros partidos fueron factores claves. “Cuando uno pita por primera vez, nunca puede evitar estar algo nervioso ya que los pensamientos negativos que rondan la cabeza son muchos. Me equivocaré, lo haré bien…” declara Cajo.

El arbitraje como deporte

“Para nosotros es un deporte, el entrenamiento diario es esencial”. De esta manera responde Sevilla a la incógnita sobre la condición física de los colegiados. Y es que, como cualquier deportista o trabajador, los árbitros deben superar una serie de pruebas para poder realizar sus funciones.

David Sevilla sacando tarjeta amarilla a un jugador // David Sevilla
David Sevilla sacando tarjeta amarilla a un jugador // David Sevilla

“Los árbitros de fútbol, argumenta David Sevilla, tenemos 4 pruebas físicas al año muy exigentes y si no las pasas no arbitras hasta las siguientes pruebas. Antiguamente había árbitros de fútbol pasados de peso pero ahora eso ya no se da. Podemos ver en la televisión que los árbitros son atletas”.

Con tan solo un año de experiencia, el árbitro de balonmano, Miguel Morales, también tiene claro que la condición física es fundamental para los colegiados. “Conforme vas subiendo de categoría, el cuerpo te pide estar mejor preparado física y mentalmente. Nuestra Federación nos realiza pruebas físicas a principio de temporada para corroborar si nuestra condición física está dentro de los límites para poder arbitrar. En definitiva, no es lo mismo pitar a unos críos de 10 años que a unos de 30”.

Situación del arbitraje en Castilla-La Mancha y en España

Nuestra región cuenta con una gran cantidad de equipos y de competiciones en todos los deportes. Las Federaciones son las encargadas de nutrir de árbitros a los encuentros que se disputarán a lo largo de la semana pero hay una, que en opinión de uno de nuestros colegiados, está realizando una “mala gestión”.

De forma tan rotunda, Abel Cajo, asegura que la FBCM no está realizando bien su labor y que el arbitraje castellano-manchego, en lo que a baloncesto se refiere, “está muy mal. Se está sufriendo una huelga más que significativa de la gran mayoría del sector arbitral por culpa de los continuos impagos y deudas acometidas contra nosotros”.

Cajo también afirma que muchos clubes, jugadores y entrenadores están descontentos con la gestión de la FBCM y que ésta, en vez de dar solución al problema, “mira para otro lado, dejando partidos sin cubrir por falta de árbitros, retrasando encuentros por culpa de los escasos árbitros en activo que no dan abanto, etc.”

Por otro lado, David Sevilla ofrece una visión más positiva del mundo del arbitraje dentro del fútbol. “En nuestro caso tenemos a muy buenos árbitros con proyección. Contamos con árbitros asistentes en 1º división e internacionales, aunque nos falta algún árbitro principal. El hándicap ahora mismo es la edad, cada vez quieren a árbitros más jóvenes en categorías superiores sin tener en cuenta la experiencia.”

Miguel Morales arbitrando durante un encuentro // Miguel Morales
Miguel Morales arbitrando durante un encuentro // Miguel Morales

Si tocamos el plano económico, excluyendo la mala situación del baloncesto en estos momentos en nuestra región, el fútbol y el balonmano sí dan beneficios a los colegiados castellano-manchegos.

“En las categorías bajas el dinero por arbitrar un partido es bajo pero sí es verdad que conforme vas ascendiendo el dinero es mucho mayor y puedes llegar a vivir del arbitraje de forma semiprofesional” asegura el veterano árbitro de fútbol.

Por su parte, Miguel Morales argumenta que “el balonmano no es un deporte del cual puedas vivir toda la vida pero del que sí puedes llegar a sacarte unos ahorrillos de cara al el fin de semana”.

Relación con los jugadores e insultos desde las gradas

Una vez dentro del campo o de la pista, un árbitro comienza su jornada laboral y, pese a lo que se pueda llegar a pensar, éste no es un trabajo fácil. Los colegiados deben de estar pendientes en todo momento de lo que acontece dentro del terreno de juego o de la pista y la relación profesional con los jugadores es fundamental.

“Se dice que en la pista no hay amigos. Hay jugadores con los que puedes tratar más cómodamente y otros que no, que te van a protestar todo y que no te van a reconocer nada” afirma Cajo.

Morales define la relación entre jugadores y colegiado como “una relación profesional en la el árbitro se dirige a los jugadores de manera formal, informando a los mismos de lo que se debe y no hacer y advirtiendo, si se da el caso, de lo que está prohibido”.

Por su parte, Sevilla destaca que la veteranía es un factor que los jugadores tienen en cuenta porque “los equipos ya te conocen y saben cuál es tu forma de arbitrar. Saben perfectamente lo que permites en el juego y lo que no vas a consentir, algo que facilita tu trabajo. Yo me considero un árbitro dialogante, que prefiere hablar antes que tirar de tarjetas”.

Respecto a los insultos desde la grada, los tres árbitros reconocen que es la parte más fea de su labor. “Es muy triste que antes de empezar un partido exista gente en las gradas que ya te estén insultando. Y más triste es aún que el resto de público no haga nada y lo vea como algo normal” asegura Sevilla.

El colegiado de balonmano, Miguel Morales, hace mención especial a los padres de los niños que insultan al árbitro porque “no soportan que ‘toquen’ lo más mínimo a sus hijos, sabiendo que el balonmano es un deporte de contacto”.

Aunque muchas veces hay que tomarse las cosas con humor porque, según nos cuenta Abel Cajo, “hay veces que las reacciones del público son ilógicas y sabes que, cada vez que vas a un partido, como mínimo una persona va a estar en desacuerdo con tus decisiones”.

David Sevilla como asistente // VAVEL
David Sevilla como asistente // VAVEL



La vida fuera del terreno de juego y de la pista

Los árbitros, como todo el mundo, también tienen una vida normal pese a que muchos piensen que no. En su tiempo libre les gusta estar con su familia y amigos, aunque, como recuerda Sevilla, “para los árbitros es muy importante la imagen dentro y FUERA del terreno de juego”.

Además, compaginar el arbitraje con el trabajo o con los estudios no es fácil de llevar. De hecho, Cajo afirma que cuadrar estudios con algunos partidos no siempre es posible.

Por otro lado, Morales declara que “de lunes a viernes me centro en mis estudios y dejo para el fin de semana lo que concierne al mundo del arbitraje. Para mí, ver que al final de semana puedo distraerme por completo de los estudios y de otras cosas, y dedicarlo al balonmano es gratificante, la verdad”.

Consejo para los futuros colegiados

El amateur árbitro de balonmano, Miguel Molares, les manda el siguiente mensaje: “Podría decirles que si de verdad les apasiona el balonmano, vivirlo desde otra perspectiva, la de árbitro les va a gustar. Siempre y cuando no dejen de practicar este gran deporte”.

Por su parte, el más que curtido dentro de un terreno de juego, David Sevilla, anima a las futuras generaciones a dedicarse al arbitraje porque “es un deporte más. Ahora mismo los aspirantes a árbitros están muy bien rodeados de árbitros con experiencia que hacen la labor mucho más fácil que hace años. La proyección a categorías superiores es posible con esfuerzo y dedicación. Aunque es imprescindible y necesario el apoyo familiar”.

Cajo, en cambio, les aconseja que esperen unos años para formarse como árbitros de baloncesto porque “actualmente no merece la pena perder el tiempo con la actual directiva de la FBCM. Solo terminaréis cabreados y sin cobrar. Cuando se cambie de Presidente y la cosa cambie, otro gallo cantará”.

Como se puede comprobar, las diferentes perspectivas presentadas, dependiendo del deporte y de la situación económica, hacen del arbitraje un universo muy variado pero, pese a las adversidades en ciertas ocasiones, la pasión y el amor de los colegiados por su profesión y el deporte son indiscutibles.

 

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