Si por algo se ha caracterizado el Club Albatros desde su fundación, en el año 2001, ha sido por su labor con los más pequeños. Durante estos trece años han contribuido a extender la pasión por el bádminton a lo largo de la provincia de Cuenca entre los niños gracias a su labor en las Escuelas Municipales donde entrenan a los más jóvenes o iniciados en el bádminton.
Pasan tres minutos de las cinco de la tarde y mientras los padres recogen a sus hijos de las clases de fútbol, una quincena de niños esperan ansiosos en un lateral de la pista con sus raquetas en la mano mientras su entrenador monta las redes. Conversan entre ellos y cuando ya todos se han ido, sin que nadie les diga nada, comienzan a correr alrededor de la pista. Dos o tres vueltas son suficientes para entrar en calor y comenzar el calentamiento, su entrenador ya les espera en el centro de la pista. Un par de alumnos rezagados llegan corriendo al polideportivo, no quieren perderse ni un segundo de las clases y dan una vuelta a la pista antes de sumarse al grupo del resto de compañeros. Con todos los niños ya listos, el entrenador forma junto a ellos un corro en el centro de la pista y realizan una serie de juegos que les sirven para completar el calentamiento y comenzar el entrenamiento con la raqueta y el volante.
Se respira buen ambiente, tranquilidad, ganas por aprender y mucho respeto entre todos ellos, son amigos, compañeros y disfrutan del bádminton juntos, como una familia, porque eso es lo que es el bádminton y el Club Albatros en Cuenca, una gran familia, como afirma el entrenador de los más pequeños, Adrián Martínez.

Club Bádminton Albatros y el deporte base

Una “familia” que cuenta con 22 niños en el deporte base aunque de media acuden a las clases unos 18, con edades comprendidas entre 8 y 14 años. Llama la atención que es un deporte con una popularidad similar entre hombres y mujeres, entre niños y niñas, un hecho que confirma Adrián, ambos sexos tienen la misma afición pero “las chicas le ponen un poquito más de ganas a la hora de jugar y entrenar porque tienen un punto más de pique y competitividad”.

Durante las clases aprenden lo básico porque la mayoría parten de cero pero “se trata, sobre todo, de que disfruten, se lo pasen bien y que aprendan valores deportivos, no solo del bádminton. Aunque también aprenden mucha técnica, desplazamientos y psicomotricidad. Y cuando un niño de más nivel se junta con otro de menos se enseñan mutuamente y aprenden mucho”, cuenta Adrián.

Pero a estas edades lo más difícil es la adaptación a la raqueta porque, en muchos casos, es más grande que ellos y les cuesta calcular las distancias, “muchos no miden ni 1,20 y se dan contra el suelo” afirma Adrián. Aunque también es bastante complicado el desplazamiento en la pista porque el bádminton se basa en doble pasos y, por lo general, “les cuesta un año o dos empezar a aprender de verdad”, asegura su entrenador.

Entrenando el golpeo durante las clases/ Fuente: Estefanía Gómez
Entrenando el golpeo durante las clases/ Fuente: Estefanía Gómez

Entrenan entre los meses de octubre y mayo, tiempo que sirve a su entrenador para ver quiénes son los que más nivel tienen porque a estos niños, a los que destacan por encima del resto, se les asciende al club para que aprendan a jugar a otro nivel, no importa la edad ya que actualmente están siguiendo a dos chicos que están destacando mucho y apenas tienen 10 u 11 años, pero se lo toman en serio y les gusta y eso es muy importante, comenta su entrenador. Ya en el club, tienen la oportunidad de seguir entrenando durante el resto de meses, hasta agosto. Entrenamientos más serios, en los que tampoco se deja de lado la diversión ya que siguen siendo niños pero se le da más importancia al nivel técnico y la competición.

Competiciones

No son muchas las competiciones en las que participan los niños que forman parte del deporte base del bádminton. Como nos cuenta Adrián, en la provincia de Cuenca se realizan tres torneos: el Memorial Samuel Ferrer, organizado todos los años por el club y del que este año se ha disputado la XVIII edición; el Torneo de las Ferias y Fiestas de San Julián, en el mes de agosto; y el Torneo de Cañete. No obstante, el Club Bádminton Albatros también colabora en la organización de los torneos de Deporte en Edad Escolar que convocan la Diputación y la Junta, en los que participan más de 300 niños de toda la provincia, explica Jesús de la Mata, miembro y entrenador del Club.

Fuera de las Escuela Municipales, en el Club las competiciones son más serias y se compite tanto a nivel regional como a nivel nacional en campeonatos como la Liga Regional, la Copa Federación, la Liga Nacional de Veteranos o el Campeonato de España.

Un deporte en crecimiento

El 31 de agosto del 2014 supuso un punto de inflexión para el bádminton español. Ese día Carolina Marín se proclamó campeona del mundo, la primera española que lo conseguía, a base de mucho esfuerzo, confianza y superación. Pero lo que consiguió Carolina aquel día tuvo un doble mérito porque no solo logró una victoria histórica para el bádminton español, ese día Carolina colocó en el mapa deportivo español el bádminton, un deporte minoritario, desconocido para muchos que aquella tarde de domingo tuvo pegados a la pantalla de la televisión a 412.000 personas de media. Toda un hazaña que contribuyó a aumentar el interés por este deporte y a que los más pequeños cuenten con un referente en el bádminton.

Partido de entrenamiento/Fuente: Estefanía Gómez
Partido de entrenamiento/Fuente: Estefanía Gómez

Ahora los niños sueñan con llegar a lo más alto, como Carolina y los aficionados a este deporte saben que “gracias al esfuerzo y al sacrificio que ha hecho Carolina, ha conseguido que en España se reconozca más este deporte. Y esto puede ayudar a los más jóvenes a animarse y a practicarlo. Antes apenas salía en la tele este deporte y los niños como no lo vieran en persona o vieran a alguien jugar no podían jugar o no se interesaban por este deporte”, declara Adrián que asegura que en los últimos años el bádminton ha crecido ya que cada vez hay más gente, no solo en infantil, que se interesa por este deporte y les gusta, y además hay representantes españoles a nivel internacional con muy buen nivel. Algo que no es nada fácil ya que hay ciertos países, como Corea, China o India, en los que el bádminton es un deporte prioritario como aquí en España en fútbol o el baloncesto y se imparte en escuelas privadas desde muy infantil.

No obstante, el bádminton todavía sigue siendo un deporte minoritario en España pero Adrián recomienda a todos practicarlo “sobre todo por lo que aporta a la psicomotricidad, ya que el bádminton más que en ganar al contrario, se basa en tú mismo no fallar, llegar a todos los volantes, a todos los puntos de la pista y ayuda mucho a la velocidad, agilidad, resistencia…”.

Más que un deporte

Juego limpio, respeto, superación personal, perseverancia… son solo algunos de los valores que Adrián intenta inculcar a los más pequeños desde el primer día de entrenamiento. Quiere que disfruten, que vayan poco a poco, que se superen día tras día y que todos aprendan de todos, y lo está consiguiendo porque los chicos y chicas acuden a las clases ansiosos por jugar, por escuchar a su entrenador y volver a casa con algo nuevo, no buscan ganar, ni competir contra los demás. Un ejemplo que deberían seguir otro muchos deportes y que Adrián aprendió a trasmitir gracias a sus entrenadores de bádminton, y precisamente es lo que él pretende conseguir, “yo a mis entrenadores siempre los he tenido idolatrados y cuando entreno quiero o me gustaría que esa imagen que yo he tenido de mis profesores, mis alumnos la puedan tener de mí, ser un ejemplo para ellos”.

Adrián enseñando a los chicos y chicas/Fuente: Estefanía Gómez
Adrián enseñando a los chicos y chicas/Fuente: Estefanía Gómez

Y algo tiene que estar haciendo bien Adrián con los niños y el Club Albatros en general, porque en las clases se evidencia ese respeto, buen trato, juego limpio, amabilidad, confianza, diversión y un largo etcétera de buenas palabras que hacen del bádminton algo más que un deporte, una manera de aprender los valores de una vida respetuosa con los demás.

Pero sobre todo, lo que han logrado en este deporte es formar esa “gran familia” a la que hacía referencia Adrián, una “familia” que lo acogió desde pequeño en la Escuela Municipal y más tarde en el Club, tanto como jugador como entrenador, desde hace cuatro años. Un ejemplo más de lo que este deporte le ha aportado a él y a todos los niños que lo practican, quienes no solo evolucionan como jugadores, también como personas.

Alumnos de la Escuela Municipal de bádminton junto a su entrenador/Fuente: Estefanía Gómez
Alumnos de la Escuela Municipal de bádminton junto a su entrenador/Fuente: Estefanía Gómez

 

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Estefania Gomez

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