La demanda de otros países hace que el aceite de oliva español pase por un buen momento

 

España es el país que tiene más producción de aceite de oliva en el mundo. Tal y como señala el Consejo Oleícola Internacional, la producción española supone el 50% de la producción mundial. Esta campaña, concretamente se ha producido en torno a 1.390.500 toneladas de aceite de oliva en todo el territorio nacional, según el MAGRAMA (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente). Del total de la producción de España, alrededor del 80% pertenecen a lo que se produce en Andalucía; para ser más exactos 1.116.000 toneladas se han producido esta temporada en las tierras andaluzas.

Jaén es la provincia de Andalucía y de España con mayor producción de aceite de oliva. Esta campaña la provincia jiennense ha producido 529.000 toneladas. Más del 95% de los olivos de la provincia de Jaén pertenecen a la clase picual. José Vico Lizana, es responsable de Producción del Grupo Jaencoop (primer Grupo Cooperativo productor y comercializador de aceite de oliva de la provincia de Jaén). Este grupo cuenta con unos 15000 socios y con catorce cooperativas. En estas catorce cooperativas, se encuentra la cooperativa más grande del mundo, “Nuestra Señora del Pilar”, en Villacarrillo.

José Vico comenta que “la situación actual es buena porque el año pasado cambió la tendencia que estaban teniendo las últimas campañas”. Había muchos vendedores y pocos compradores; esto provocaba nerviosismo y que la venta se hiciera por debajo del nivel de coste. “El agricultor perdía dinero pero estas últimas temporadas este problema se ha solventado”, concluye.

tractor
Tractor vibrando un olivo con el paraguas

Por su parte, Córdoba es la segunda provincia de Andalucía que más aceite produce, solo por detrás de Jaén. La producción cordobesa esta campaña ha sido de 269.300 toneladas. Las variedades que abundan en la provincia son las de picual y picudo. Víctor Amores, presidente de la cooperativa “Nuestra Señora de Guadalupe” de Baena, una de las cooperativas más importantes de Andalucía, trata el tema de las exportaciones. La cooperativa que preside, produce en torno a 10.000 toneladas de media cada campaña; “cada vez se exporta más y se acaba vendiendo todo”, dice. De esas 10.000 toneladas, el 60% pertenece al aceite virgen extra, un 20% pertenece al aceite virgen y otro 20% al lampante. “De todo el virgen extra que produce la cooperativa, se exporta el 40% a países como Alemania o Canadá. Pero la mayor parte de nuestra exportación se va a China, que se queda con el 80% de todo lo que exportamos”. Según la oficina económica y comercial de España en Shanghái, el aceite de oliva español acapara el 75% del consumo chino.

Por lo que respecta a los precios de los aceites que se han establecido recientemente por la Lonja de Jaén, a segunda semana de mayo, son estos; por un lado el aceite virgen extra está a 3’089 €/kilo, mientras que el virgen está a 2’798 €/kilo y el lampante se encuentra a 2’728 €/kilo.

El que el precio de una clase de aceite sea más caro que otro, es debido a que esa clase tiene más calidad. El aceite más reconocido y con mejor calidad es el aceite virgen extra, que es el aceite de las olivas que solo se cogen del olivo, las olivas que caen del olivo al suelo no valen para el virgen extra. Este aceite en pasar de un grado de acidez pasaría a ser aceite virgen, ya que no cumpliría con las reglas establecidas. Si las olivas se cogen más verdes puede aumentar el grado de acidez, por lo que para este tipo de aceite no serían válidas. Por otro lado, está el aceite lampante, que es el de más baja calidad, ya que es el aceite de las olivas sin seleccionar. Esta clase de aceite, al ser de baja calidad, después de refinarlo, se puede mezclar con aceite virgen. Y por último, está el aceite virgen, que es el aceite de las olivas que se puede mezclar con aceite de girasol o con el propio lampante. Como se ha comentado anteriormente, este aceite lo forman las olivas que se han pasado de acidez, dejando de pertenecer a la clase virgen extra.

Aceite ecológico

Por otro lado, hay que abordar el tema del aceite de oliva ecológico, un aceite que necesita de mayores cuidados que el aceite de oliva convencional. Carlos Villeta, coordinador de Ecologistas en Acción de Castilla-La Mancha y presidente de Ecologistas en Acción de Cuenca, cuenta las características de este aceite. “Para  que sea catalogado como ecológico, hay que prescindir del uso de abonos, aditivos, conservantes y de pesticidas”. Los parámetros y condiciones para que sea considerado aceite ecológico los establece una normativa europea, realizada por el Consejo Regulador de Agricultura Ecológica. Además, Villeta destaca que “Castilla-La Mancha es la segunda comunidad autónoma en la producción de aceite ecológico, pero en cuanto al consumo España está en la cola”.

Tras realizar un paso por Andalucía y Castilla-La Mancha, es el turno de Aragón. La comunidad autónoma aragonesa ha producido este año 13.407 toneladas. Aunque no sea una gran cantidad si se compara con algunas provincias de Andalucía, Aragón, y más concretamente la zona del Bajo Aragón, destaca por la suavidad de su aceite virgen extra y el color oro que posee el mismo.

Respecto a las clases de olivas que se pueden encontrar en el Bajo Aragón, José Miguel Andreu, integrante de la cooperativa “Sección Almazara San Cristóbal”, de Valderrobres y agricultor del municipio turolense, cuenta que se pueden encontrar tres variedades. El empeltre es la especie autóctona de la zona del Bajo Aragón. “Se puede comer negra, cuando está ya madura. Es una variedad muy suave y fina, lo que hace que su aceite virgen extra  sea reconocido mundialmente por su suavidad y por su color oro”, dice el agricultor. Por la zona, también  se puede encontrar la especie arbequina, propia de Cataluña. “Su aceite tiene un sabor más fuerte que el de empeltre y es de un color verde claro”, explica José Miguel. Y por último y en menor medida, se puede encontrar la clase picual, que se encuentra la mayor parte en Andalucía, como se ha comentado anteriormente. “El sabor de su aceite es un poco amargo y picante”, expone.

Aunque son tres o cuatro meses en los que se trabaja en la recogida de olivas, hay que tratar y cuidar los olivos durante todo el año para que en la época de cosecha den su mejor rendimiento. José Miguel Andreu explica los pasos a seguir; una vez acabada la cosecha de la anterior campaña, por el mes de marzo, habrá que sulfatar en cobre. Ya en el mes de abril, habrá que labrar la tierra, abonar y empezar la poda de los olivos. También será conveniente tirar herbicida para evitar que salgan malas hierbas. Si lloviera, habría que mover la tierra para que no salga esa hierba que entorpece el desarrollo del olivo. No hay que olvidarse de sulfatar para evitar que las plagas dañen al olivo. “Una de las peores plagas es la de la mosca del olivo, ya que este insecto pone huevos en cada aceituna, y la larva se la va comiendo, lo que hace que se pudra y esas aceitunas harán un aceite más ácido, perdiendo calidad”, afirma José Miguel.

Próxima temporada

Cuando ya va quedando menos para que se inicie la nueva cosecha, por finales de octubre o inicios de noviembre, se tendrán que allanar los suelos para recoger mejor las olivas que caigan del olivo al suelo. Y ya a principios de diciembre, empezaría de nuevo la campaña. Las olivas ya están listas para recogerse.

Fase de selección de olivas

Una vez recogidas las olivas, hay que llevarlas a la cooperativa para que se pueda realizar el proceso, en este caso, del aceite virgen extra. En la Sociedad Cooperativa del Campo “Sección Almazara”, en Valderrobres, Sergio Deosdad, un trabajador de esta empresa, explica el recorrido que hacen las olivas cuando llegan a la fábrica hasta convertirse en aceite. “En primer lugar, las olivas se depositarán en una tolva, pasando luego por una especie de ventilador, que seleccionará los brotes y las hojas para que solo se queden las olivas”, expone Sergio.

Seguidamente, las olivas se van con una cinta a una clasificadora que distingue las olivas grandes de las pequeñas. “Las olivas grandes serán para aderezo, para comer, y las pequeñas seguirán por una cinta que las llevarán a un depósito de lavado para terminar en una tolva de almacenamiento”, señala el encargado.

El siguiente paso será el molino, que machacará las olivas. Cuando se haya hecho una pasta, esa pasta irá a la batidora que removerá esa pasta. El decanter será la próxima parada de esa pasta, y allí se seleccionará la pasta del líquido. Y ese líquido pasará por unas centrífugas que con agua caliente ya saldrá el aceite. “El aceite se dejará reposar en unos depósitos de acero inoxidable unos tres meses”, cuenta. Y por último, pasará por unos filtros para que quede el aceite lo más limpio posible, luego pasará a la envasadora y ya estará listo para su venta y consumición.

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Christian Serret

Estudiante de Periodismo en la Facultad de Periodismo de la UCLM, en Cuenca.
Christian Serret

Christian Serret

Estudiante de Periodismo en la Facultad de Periodismo de la UCLM, en Cuenca.

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