Mariano y Alfonso acuden, como cada día de lunes a jueves, a su entrenamiento de natación en las piscinas cubiertas Luis Ocaña de Cuenca. Entrenan duro bajo la supervisión de Arancha Granero, la que es entrenadora del grupo de la Sección Especial del Club de Natación de Cuenca desde octubre.

Mariano cuenta 26 años y lleva desde los 12 nadando y Alfonso ha sido tres veces campeón del Campeonato de España de Natación que organizó la Federación Española de Deportes para personas con Discapacidad Intelectual (FEDDI) en Dos Hermanas, Sevilla, a primeros de marzo.

Las 17 medallas individuales y 2 en relevos quedan ya un poco lejos, pero el éxito conseguido por la Sección Especial del Club de Natación de Cuenca se trabaja día a día, con entrenamientos de 1 hora y media al día. “A veces no me apetece” dice Alfonso, pero afirma efusivo con la cabeza cuando se le pregunta si merece la pena.

Cada logro es una inyección de motivación para ellos, Andrea explica cómo se esfuerzan el doble cuando saben que hay competiciones próximas “hasta se ponen nerviosos la semana de antes”.

Trabajan todos los estilos: crol, braza, espaldas o mariposa. Este último es el más duro de todos, hace falta mucha potencia en los brazos y tomar impulso con las piernas, te permite avanzar más rápido que otros estilos pero implica invertir mucha más energía, aún así es el favorito de Alfonso.

Andrea, la entrenadora, ha trabajado siempre con grupos normalizados hasta ahora, el grupo de Sección de Especiales está formado por 11 chicos y chicas con Síndrome de Down, apenas nota la diferencia de trabajar con uno u otro grupo “sí que tienes que estar más encima de ellos, pero luego te hacen caso y no ponen pegas”. Alfonso y Mariano vuelven a su entrenamiento después de deshacerse en halagos hacia su entrenadora.

“El entrenador anterior llevaba 7 años, y cuando se va es un palo para ellos porque son personas muy sensibles y pensé que les iba a costar aceptarme y desde el primer día me acogieron genial. Al final más que ellos quien se sintió especial fui yo”, cuenta Andrea.

Otra campeona y pionera de natación de la Sección de Especiales es Silvia Lara Perea, de 33 años. Fue ella quien empezó nadando a nivel profesional en el Club cuando todavía no existía la Sección de Especiales, entre los logros de Silvia están la plata y dos bronces de los Juegos Mundiales de Verano de Atenas Special Olympics, en 2011. Dentro de la piscina cubierta se puede leer una placa con su nombre.

Los beneficios de la natación son de sobra conocidos y recomendados por numerosos médicos y fisioterapeutas, especialmente en casos de problemas de espalda. Se habla de la natación como el deporte más completo porque se trabajan todas las partes del cuerpo. En el caso de los chicos con Síndrome de Down “todo lo que sean beneficios físicos, para ellos son el doble, están más activos, más ágiles”, explica Andrea.

La Natación se considera un ejercicio preventivo de prácticas patológicas propias de los Síndrome de Down y, en especial, de los trastornos cardiovasculares que sufren, según la Asociación Científico Cultural de Investigación y Docencia en Actividad Física y Deportes (ACCAFIDE).

Alfonso y Mariano, como el resto de los chicos de la Sección de Especiales, al salir de los vestuarios acuden, después del entrenamiento, a la Asociación de Síndrome de Down de Cuenca (ADOCU) donde desarrollan otro tipo de actividades psicosociales.

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Sección Especial del Club de Natación de Cuenca en el Campeonato Nacional. Foto cedida por Andrea Granero.

Beneficios sociales

Desde la Asociación de Síndrome de Down de Cuenca, Rocío Romero, trabajadora social de la Asociación, nos cuenta que observan cómo “la natación les beneficia, sobre todo, en el aspecto de la motricidad. Si lo comparamos con los que no practican deporte hay una enorme diferencia, están más ágiles y son más activos para todo”. Son totalmente autónomos y el deporte les ayuda a ello.

Pero la natación no solo les aporta beneficios físicos, Rocío asegura que además

“fomenta la integración con otros grupos, socializan más entre ellos y con otras personas, monitores, entrenadores… y especialmente en los campeonatos y competiciones donde se relacionan con más gente. También potencia la competitividad, es una fuente de motivación para ellos”

La natación les ayuda a mantenerse activos, junto con el resto de actividades que practican a lo largo del día, es una herramienta terapéutica más para ellos.

Pocos deportes han sabido adaptarse tan bien a las necesidades de una discapacidad concreta como es el Síndrome de Down. Consiguen una mayor rapidez en el desarrollo de su psicomotricidad y se aprovechar la mayor flexibilidad de los síndrome de down en un elemento tan seguro para ellos como es el agua.

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