¿Cuál es la influencia que causan los medios de comunicación sobre la sociedad? ¿Son la prensa o la televisión factores determinantes a la hora de introducir nuevas concepciones de la realidad? La mañana del pasado lunes, en la Sala 2 del XIII Congreso Internacional de Historiadores de la Comunicación, expertos en comunicación llegados desde Portugal, Latinoamérica y diferentes rincones de España, abordaron estas cuestiones.

Se analizó el papel de la prensa como moldeadora de la representación de una nación determinada. Jorge Pedro Sousa de la Universidad Fernando Pessoa lo hizo por medio de la imagen que la prensa del Portugal del s. XVII proyectó a Castilla con el objetivo de independizarse; un trabajo gracias al cual Madrid terminó reconociendo a Portugal como nación, acontecimiento sin el que hoy, quizá, no conoceríamos al país como tal. Adrián Tarín Sanz de la Universidad Pompeu Fabra lo contó a través del caso ruso-checheno que, según el mismo, entiende la guerra como “un fenómeno comunicativo”, es decir, propaganda determinante de los gobiernos para poder configurar el concepto de nación – la unión de los patriotas para odiar al enemigo-.

En relación con casos específicos de nuestro país, Uxoa Anduaga Berrotaran de la Universidad Politécnica de Valencia habló del trato que se da a la nación vasca en dos series humorísticas televisivas, ridiculizándola en una -´Vaya Semanita`- y viceversa en la otra -´Los payasos Pirritx eta Porrotx`- Por su parte, Luisa del Carmen Martínez García de Universidad Autónoma de Barcelona se centró en la “nación catalana” y cómo mediante una serie de la cadena autonómica se van creando estereotipos en relación a la nación a través de acciones cotidianas de la vida diaria.

Otros ponentes, plantearon el distanciamiento entre la realidad que los periódicos construyen con la realidad que está aconteciendo verdaderamente. Carlos Fuente Muñoz de la Universidad Europea de Valencia planteó el marco cognitivo que proponían los medios censurados durante la guerra civil, que no se corresponde con la indignada sociedad española por el contexto que se atravesaba. Roberto Santiago Álvarez de la Universitat Jaume I aplaudirá la acción de un medio argentino, «Caras y caretas», que completa, desde la perspectiva que se tenía internacionalmente de España, la turbia información de nuestro país durante el conflicto.

Viajando hasta Cuba, Beatriz Joda Esteve esbozó la diferencia entre la imagen de la mujer cubana de clase alta y la mujer esclava que proponía la prensa del s. XIX; a los medios les interesó proyectar una idea que suponía una “antítesis” por la falta de mano de obra: la mujer cubana debía ser la perfecta ama de casa –tarea que hasta entonces desenfundaba la esclava- y la esclava debía trabajar en el campo. Gustavo Adolfo Bedoya Sánchez de la Universidad Nacional de Colombia, por último, planteó los medios como institución a través de la cual los historiadores han podido nutrirse de relevantes datos para sus investigaciones.

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