En lo que llevamos de año ya son dieciséis muertes a causa de violencia de género. Una violencia que parece resistirse a cualquier medida y que además se va prolongando durante el tiempo. Aún no existe ninguna política unificada que logre acabar con este problema. Es cierto que en España se aprobó una ley en 2007 contra la violencia de género, pero de poco ha servido, ya que con el paso del tiempo ha dejado de presupuestarse, aunque se aprecia una ligera disminución de muertes.

Macarena García, víctima de violencia de género, sostiene que existen medidas para frenar esta lacra, pero que no son las suficientes. Ella tiene 47 años y es voluntaria en la Fundación Ana Bella de Sevilla. Su objetivo es ayudar a las demás personas y abrir los ojos a quien pueda estar sufriendo lo mismo que pasó ella. En esta entrevista, Macarena, cuenta en primera persona el calvario que pasó durante 23 años y además da algunos puntos de vista muy interesantes que ayudan a emplear otras medidas y por ende, a concienciar a la sociedad sobre este problema.

P.- ¿Qué es la violencia de género para ti?

R.- Podría ser cualquier maltrato que se le haga a la mujer, ya sea físico, psicológico, sexual o el que sea.

P.- ¿Y por qué emplea una persona violencia de género contra otra?

R.- Pues yo lo achaco al afán de dominación que tienen, por lo menos en mi caso yo creo que fue eso. No creo que sea el hecho de que te quieran mucho porque yo creo que cuando una persona te quiere mucho, lo que menos hace es hacerte daño ¿sabes? Por eso yo pienso que es el hecho de sentirse superior a base de dominarte.

P.- ¿Cuántos años has sido víctima de género?

R.- 23 años, los mismos que casada.

P.- ¿Cómo te diste cuenta de la situación?

R.- Pues me di cuenta desde el principio. La primera violencia la sufrí el día antes de mi boda y yo sabía que eso era una agresión, yo sabía que sufría maltrato. ¿Qué por qué no lo conté antes? Pues no te puedo decir. Supongo que por muchas cosas, por muchas pequeñas cosas. 

P.- ¿Qué pasó ese día?

R.- El día antes de mi boda estábamos terminando ya lo que eran los últimos retoques del piso y había que comprar unas puertas para un mueble, entonces yo las encargué en color blanco y él las quería en color madera. Y cuando me vio llegar con las puertas blancas, explotó. Tiró la puerta, la rompió y empezó a agredirme a mí. Entonces lo achacó a que eran los nervios previos a la boda y nunca lo había hecho antes, yo le perdoné y pensé que, como digo siempre yo pequé de prepotente, pensé que no lo iba hacer más. Y no fue el caso.

P.- ¿Y cómo lograste salir después de 23 años?

R.- Después de 23 años en la última agresión, mi hijo se metió por medio para ayudarme. Entonces cuando él se metió por medio para apartarlo de mí, él agarró a mi hijo, y mi hija se puso a decirme que llamara a la policía, no me lo pensé dos veces y llamé a la policía. Vino la policía rápido y corriendo y se lo llevaron.

P.- ¿Sus hijos habían estado presentes en más agresiones?

R.- Sí, ellos estaban presentes muchas veces.

P.- ¿Alguna vez sentiste tanto miedo que pensaste que te podía hasta matar o no le veías capaz de eso?

R.– Sí, sí. De hecho, él a mi estuvo a punto de estrangularme dos o tres veces, yo me he llegado hasta a orinar encima del miedo, del miedo de pensar que ese día no veía más a mis hijos.

“Existen hombres que no son machistas, pero en cambio son maltratadores”

P.- Imagino que tu violencia también fue psicológica ¿no?

R.– Sí, yo sufrí los cinco tipos de violencia que existen. La psicológica, para mí es la más importante, la más dura, a base de insultos, de reproches o de malos comentarios. La física es el maltrato físico a base de empujones, puñetazos, todo lo que tenga que ver físicamente. La sexual, cuando te obligan a practicar sexo sin que tú quieras. La social, te intentan alejar de todo, de tu círculo de amistades, de tu círculo familiar, te dejan completamente sola porque cuanto más sola estás, más indefensa y menos capacidad tienes para reaccionar y la económica es que tú no puedes disponer del dinero como te gustaría y a veces tienes que justificarle todos los gastos que hagas.

P.- ¿Qué motivos tenía él para hacerte sufrir de esa manera?

R.- Pues yo creo que tenía la necesidad de sentirse superior a mí. El sufría una invalidez entonces no trabajaba, no salía mucho a la calle y apenas se relacionaba. Sin embargo, yo tenía mi trabajo y tenía otro tipo de relaciones, por todo esto pienso que el necesitaba controlarme y pensar que él era mejor que yo. 

 P.- Muchas veces se asocia la violencia de género con el machismo ¿Crees que tu marido era machista?

R.- No. Él hacía cosas en la casa, a él lo mismo le daba tender la ropa y que lo vieran las vecinas, que ir hacer la compra o llevar a los niños al colegio. Hacía las cosas de casa, él no trabajaba, entonces a veces hacía “papeles que no son de hombres”. Y él lo hacía sin ningún problema. Yo no lo consideraba machista, lo consideraba celoso, egoísta y dominante, por eso te digo que hay hombres que no son machistas pero que son maltratadores.

P.- Aunque hayas terminado la condición de víctima, ¿has superado del todo la situación pasada o sabes que eso se va arrastrar durante toda tu vida?

R.- No, yo no me acuerdo de él, en ningún momento, si me acuerdo de él es porque todavía tengo algunas cosas pendientes pero yo, ya no tengo pesadillas. He tenido muchas pesadillas, he tenido muchos pensamientos, me han venido muchas cosas a la cabeza, pero desde el día que tuve el juicio penal fue como si le hubiera olvidado, como si nada, como si no existiera para mí.

P.- ¿Cómo paraste legalmente la situación?

R.- Llamé a la policía, me concedieron un juicio rápido al día siguiente y lo primero que hice fue pedirle el divorcio. Solicité la custodia de mis hijos y la orden de alejamiento me la concedieron, de hecho la sigo teniendo.

P.- ¿Sentiste miedo cuando llamaste a la policía?

R.- Por supuesto, yo estaba aterrorizada y luego a parte con un ataque de ansiedad grandísimo porque yo estaba metida en una agresión en esos momentos y claro que sientes miedo. Pero bueno, ya había denunciado, yo ya había empezado la maquinaria, no podía cortarla.

P.- ¿Cuál fue el resultado de la denuncia?

R.- En el juicio último penal, él estaba investigado por tres delitos, uno de maltrato habitual en los últimos cinco años, que es psicológico, y dos por maltrato de obra, que son físicos. Y luego, una falta de vejaciones. Yo no tuve que entrar en la sala ni nada, porque él llegó a un acuerdo y aceptó todos los términos que pusimos nosotros y se declaró culpable de los tres delitos y de la falta. Yo he conseguido una orden de alejamiento de ocho años y además él tiene una condena de dos años y, aunque no está en la cárcel, cualquier pequeña infracción que cometa, va de cabeza.

P.- ¿Y a sus hijos, no los maltrató nunca?

R.- A mi hija, digamos, que le enseñó los dientes pero nunca le llego a pegar, de todas formas ella tenía miedo al padre por la forma en la que le hablaba. Y mi hijo sí, el niño nunca hacía nada bien, era un inútil y alguna vez se le escapó algún bofetón. Pero esto ya es pasado, ellos están en su terapia, intentando remontar y punto.

P.- ¿Qué medidas legales se tomaron en cuanto a tu ex marido y tus hijos?

R.- La jueza le puso un régimen de visitas, pero como los niños declararon ante la jueza que no querían verlo, él no podía hacer nada. Mis hijos no ven a su padre desde el 2014.

P.- Por otro lado, he podido ver que según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, este 2016 ya se han registrado 16 víctimas de género de las cuales solamente 5 han puesto denuncia por decisión propia ¿qué piensas al respecto? Porque es un porcentaje muy bajo.

R.- Si es un porcentaje bajo, pero hay que tener en cuenta que muchas veces las mujeres nos sentimos indefensas, porque si estoy viendo que voy a denunciar pero luego voy a seguir en contacto con mi maltratador ¿de qué me sirve denunciar si no me veo respaldada? Por una parte el miedo que siente la mujer, la cobardía y la falta de decisión que tiene y por otra parte es que hay casos que no se respalda a las mujeres. 

P.- Macarena, en cuanto a los programas de sensibilización he visto que se ha creado un documental Chicas Nuevas 24 horas y algunas exposiciones de concienciación ¿crees que son pocas las medidas que se toman?

R.- Las medidas que hay son varias, pero se podrían tomar más.

P.- Además, he podido observar en muchas campañas, sobre todo publicitarias, desde mi punto de vista, que se centran siempre en que la mujer denuncie, que llamen al 016, etc. y no se centran en una concienciación de que es el hombre el que no debe actuar así. ¿Opinas igual o crees que hay campañas muy buenas que conciencian a la educación del hombre?

R.- No, a la educación del hombre, hay muy pocas campañas. En realidad, campañas para el hombre para que entiendan que lo que están haciendo es aberrante, yo creo que no he visto ninguna. Y sí he visto alguna ha sido encaminada a decir a la mujer que denuncie.

P.- Después de todo lo que has vivido, ¿te quedan fuerzas para volver a enamorarte?

R.- Por supuesto que sí, lo que he vivido yo ha sido una mala experiencia, pero esto no quiere decir que siempre me vaya a pasar lo mismo. Además, yo siempre digo que hay que dar segundas oportunidades a tu felicidad y pienso que todas las personas son buenas hasta que se demuestra lo contrario.

P- . Bueno para finalizar, ¿quieres dar algún consejo, comentario de concienciación o algo por el estilo, por si alguien lee la entrevista y se siente identificado?

R.- Yo el consejo que daría sería que todos somos iguales, que en el momento en el que veamos que nos hacen sentir inferiores, que veas que te empieza a controlar un poco en tu vestimenta, a controlar un poco lo que es el tema del móvil, sobretodo, ahora en la juventud, pues que corten por lo sano. Que la vida es muy bonita, que somos muy jóvenes y tenemos mucho camino por delante y que un hombre se olvida, poquito a poco, se olvida, pero que la vida si la pierdes no la vuelves a tener. Y a los hombres que piensen que la chica que tienen al lado es como su madre y si a sus madres las quieren ¿por qué no van a quererla a ella? Y si tienen algún problema con ella, pues lo mismo, que corten por lo sano y que se busquen a otra.

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