Todo estaba previsto, y organizado por parte de los compañeros de 4º curso para que el sabado saliera todo perfecto. Tras cuatro años de trabajo, vivencias, exámenes, viajes y otras decenas de historias, su experiencia en la Facultad, para la mayoría, llegaba a su fin -o llegará en los próximos días-. El acto de graduación que se celebró en el Aula Magna de la Facultad de Bellas Artes pondría el broche de oro a este camino que empezó en 2012 y que ahora se consuma. Y así fue. Todos los compañeros y compañeras de la clase estaban merodeando por los aledaños de la Facultad impacientes, junto a sus familiares y amigos, esperando a que empezara el acto. Mientras, se ponían a punto los últimos detalles y los asistentes comenzaron a ocupar los asientos.

Los presentadores ultiman su guión// J.V.
Los presentadores ultiman su guión// J.V.

Lo primero de todo fue un video. El corto realizado por ellos mostraba las posibles vidas, las posibles anécdotas y recorridos de todos y de cada uno de ellos, antes de llegar a la Facultad, donde día a día, tendrían que enfrentarse a nuevos retos, a nuevos aprendizajes. Fue un momento de risas y de ovación, ya que se veía materializado un trabajo que les había llevado horas y horas de grabación y montaje, y que presentaban para disfrute de los allí presentes, entre ellos, profesores y el padrino de Honor del acto, el periodista y escritor conquense Raúl del Pozo.

1gr

Siempre estos actos tienen fama de ser largos y aburridos pero desde el principio este se configuraba como algo distinto. Solo había que echar un vistazo al escenario para comprobar que sería así. Pero el protocolo se debe cumplir, por lo que el acto siguió con el discurso del nuevo decano de la Facultad, Angel Luis López Villaverde, quien habló del miedo y su repercusión a lo largo de la historia, ya que él es profesor de esta materia y está muy familiarizado con el relato que pudimos escuchar. En su alocución contaba el “miedo escénico” que sentía al ser la primera Graduación a la que asistía como decano, al igual que los cambios de hábitos y costumbres que se han producido a lo largo de los años fruto de esta sensación, de este sentimiento. También hubo espacio para reconocimientos y agradecimientos hacia sus compañeros, hacia los propios estudiantes y hacia su antecesor en el cargo, Antonio Laguna.

Los presentadores, María Gualda y Pablo Escribano también dieron una buena dosis de humor al evento, restando formalidades y añadiendo una mayor cordialidad. Fueron ellos los que contextualizaron las palabras de los miembros de la mesa con las vivencias de sus compañeras y compañeros, así como de los profesores. Tras las palabras de López Villaverde, también llenas de humor como componente esencial de todas sus historias y lecciones, fue el turno del periodista conquense Raúl del Pozo, invitado de honor para presidir el acto. El escritor y columnista de El Mundo mostró sus preocupaciones sobre las nuevas tendencias en el mundo de la prensa, mostró así sus inquietudes, al igual que quiso hacer extensibles sus recomendaciones. Fue todo un relato de su experiencia y sus vivencias como periodista, desde la veteranía. Del Pozo quiso mostrar los dos lados de la balanza y en sus palabras se podía notar la pasión y dedicación que siempre le han definido.

El Coro de la Diputación de Cuenca también estuvo allí presente desde el principio. Serían ellos los que abrieran el acto con sus voces y quienes después lo cerrarían. Pero también hubo unos momentos para otro tipo de voces, acompañadas esta vez de unos acordes con distorsión, de unos ritmos de batería y de una desconexión eficaz con el protocolo, lo que motivó a todo el auditorio a venirse arriba. Este grupo que se había formado para la ocasión se atrevió con algunos de los clásicos de la historia del rock de nuestro país, y fue sobre todo un homenaje a algunas de las canciones más escuchadas y bailadas, que han sido puestas en la lista de canciones imborrables del repertorio de rock español por uno de sus líderes por antonomasia: Rosendo Mercado. Así, David Sánchez , Daniel López, José Humanes y Gabriel Martínez se atrevieron a subirse al escenario para demostrar su valía y dotar de otra musicalidad al acto. Y al final hubo sorpresa. No podía ser menos, Antonio Fernández se subió con ellos, una vez más, para colgarse su guitarra y acompañarles para finalizar la pequeña función.

Rock and roll para acompañar el acto//J.V.
Rock and roll para acompañar el acto//J.V.
4gr
Lección magistral del Prof. José María Herranz//J.V.

José María Herranz fue el encargado de dar la lección magistral a los estudiantes que ya veían como llegaba a su fin su experiencia universitaria. En su discurso, lleno de detalles y de momentos de complicidad con los que han sido sus alumnos a lo largo de estos cuatro años, el profesor quiso mostrar su apoyo incondicional, al igual que hizo varias recomendaciones a todos ellos, que escuchaban cada una de sus palabras. “Un periodista debe ser crítico” es lo que lanzaba a los graduados, en el que también era un día especial para él. Quiso hacer un recorrido del pasado y de las lecciones aprendidas, así como unas recomendaciones para su futuro profesional, ahora inestable e incierto y mostró la disponibilidad de toda la Facultad para aquellos que se van, para que supieran que esta que ha sido su casa durante tanto tiempo, seguirá con las puertas abiertas para cuando deseen volver.

A continuación, llegó otro de los momentos esperados: la imposición de becas a todos y todas los que habían pasado esta etapa que ya llegaba a su fin. Los miembros de la mesa fueron los encargados de colocar esta banda a los que se graduaban, en quienes solo podían verse rostros de emoción y felicidad, igual que los de sus familiares que allí les acompañaban. Fueron subiendo al escenario para continuar con otro de los momentos clave: el gran detalle que tuvieron los compañeros de cuarto curso con una de las personas que más se ha implicado y que más ha trabajado, día a día, por y para la Facultad. Desde el primer día hasta el último, solo había palabras de agradecimiento para David Sánchez Romero de Ávila, a quien sus compañeros dieron un diploma acompañado de aplausos y de emoción.

El coro de la Diputación entonando 'Cantares' de Serrat, otro de los momentos más emotivos//J.V.
El coro de la Diputación entonando ‘Cantares’ de Serrat, otro de los momentos más emotivos//J.V.

El acto llegaba a su fin, y el broche final también pasaba por el rock and roll. El protocolo configura como cierre del acto el canto del himno universitario, que tantas veces hemos oído como sintonía que acompaña el paso de las horas en el campus conquense. El Gaudeamus Igitur tendría otra versión. Tanto el propio David como Daniel a la batería marcaron los acordes a los que se sumó el Coro, el mejor final para una graduación, con personalidad propia. Todo el auditorio se volcó con los acordes del himno universitario por excelencia, que acabó entre aplausos y una gran ovación. Los miembros del coro solo mostraban caras de felicidad y se sorprendían por el resultado.

Foto de familia//J.V.
Foto de familia//J.V.
The following two tabs change content below.
Pseudoperiodista y músico. Me gusta escribir, y aquí podéis comprobar qué es lo que hago. “Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala”. Albert Camus.
Jose Verdugo

Jose Verdugo

Pseudoperiodista y músico. Me gusta escribir, y aquí podéis comprobar qué es lo que hago. “Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala”. Albert Camus.

Leave a Response