Dicen que cada día de nuestra vida es único, a veces, nos parece mentira, pues estamos sumidos en un mundo en el que somos esclavos de la rutina. Pero esta inercia a veces es divertida, sobre todo cuando eres niño. Muchos de los pequeños se pasan la mañana en el colegio pensando en que por la tarde, van a hacer lo que más les gusta: tienen entrenamiento de fútbol.

Foto: ElDeporteConquense.com

Son las cuatro de la tarde, las puertas del Campo de la Beneficencia, se abren, y el primer batallón de niños pisa el césped artificial y seco, en el que están dispuestos a aprender. Nano, Richard, Anselmo, “Futre” o “Charfo” son algunos de los entrenadores que hacen que esos niños saquen sus mejores cualidades poco a poco. Francisco Martínez Arguisuelas es el director de la Escuela Municipal de Fútbol de Cuenca, y recorre el campo de juego, dividido en cuatro, en el que cada grupo práctica con el balón. Los primeros minutos están centrados en un calentamiento suave. Algunos instructores utilizan juegos para ello, como el del pañuelo, otro hacen a los niños correr en círculos por el campo, esto les gusta menos, cada vuelta los chicos paran extasiados, el entrenador clama: “¡una vuelta más chicos!” Ellos agachan la cabeza y corren, no protestan, les gusta jugar al fútbol y saben que deben obedecer al míster.

Llegan las seis de la tarde. Hubo cambio de hora el fin de semana, por lo que cae la noche y la luz artificial pasa a iluminar el campo. Los más pequeños entrenan el pase con ambas piernas, reciben, paran y pasan. Esa es la consigna, la realidad es otra, si el entrenador se da la vuelta, los niños solo juegan al fútbol. Corren, regatean y disparan más que pasan, inventan porterías. El mismo grupo que entrenaba el pase, empieza un nuevo ejercicio, esta vez slalom entre conos, conducción con disparo a puerta. El entrenador va primero, lo hace una vez y los niños jalean: “¡Dispara Nano, dispara!”. El míster cumple sus expectativas, para el portero y lo celebra, como si fuera una parada con la que da a su equipo la final de la Champions. No solo lo hace con esta, sino también con las que les hace a sus compañeros. Algunos tienen problemas para retener aquello que su entrenador les dijo. Nano debe corregir varias veces a sus chicos.

Los entrenadores son conscientes de que lo que quieren los niños es competir: “aunque queremos hacerles mejorar técnicamente ellos quieren jugar al fútbol, es lo que les gusta, por ello reservamos los últimos 20 minutos para hacer un partidillo contra otro de los equipos que está aquí entrenando”, comenta Nano. Mientras disputan el mini-encuentro, empiezan a llegar los niños de las 7. Corren y juegan al balón desde antes de empezar. Y aparece un chico ataviado de portero, guantes incluidos: “Carlos, esta tarde hay que estar fuertes en defensa”, dice. Carlos contesta, “el portero también debe estar bien”. Cada partido de entrenamiento parece un Real Madrid – Barça.

Entre cada sesión, con diferentes niños, los entrenadores se reúnen en un corrillo, el tema de conversación, aunque típico, es el comentado. Las previsiones meteorológicas anunciaban una bajada de temperaturas para el martes, y han cumplido con ello: “ya tenemos frío hasta marzo, pero aún así, los niños, salvo lluvia, siguen viniendo, y es difícil conseguirlo, pues tenemos más de 400 niños”, comenta Arguisuelas.

Vuelta a los calentamientos y después, con este grupo, tocan aspectos tácticos. Nano y Charfo enseñan como bascular en defensa, los niños aprenden como defender sin balón, cuando les atacan por una banda y por otra, cuesta aprenderlo, pero finalmente lo hacen. Después, dos jugadas ensayadas a la salida de los córneres, algunos niños se equivocan en los movimientos, pero rápidamente, sus ganas de aprender hacen que todo salga bien automáticamente. Comienza de nuevo el partidillo, los chicos ponen en práctica lo que aprendieron, aunque siempre los entrenadores deben corregir, pero esto ocurre hasta con los profesionales. Estos ejercicios están orientados al partido que disputarán el sábado.

Cada partido de entrenamiento parece un Real Madrid – Barça.

Acaba el entrenamiento, Nano, Charfo, Futre y Richard hacen recoger a todos los niños el material y los reúnen en el almacén. Espera Arguisuelas, en una mesa, los niños forman filas y todos reciben el taco de papeletas de Lotería de Navidad. Los pequeños no saben qué es, el entrenador explica, «esto es para conseguir dinero y compraros a todos una cazadora». Ellos se van contentos, pero a la vez tristes, no quieren que acabe su hora de entrenamientos.

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