El pasado martes día 4 de octubre, la Universidad de Castilla-La Mancha recibió a uno de los redactores gráficos más importantes de la historia de Cuenca, José Luis Pinós. El motivo de su visita fue la exposición “Álbum de la memoria” que las instalaciones de la facultad de Periodismo recogen entre sus pasillos. Con la colaboración del profesor Santiago Torralba, la obra está formada por cerca de treinta instantáneas que recogen un periodo convulso de nuestro país, la Transición española.

Con 19 años realizó su primera fotografía para el ya desaparecido Diario de Cuenca. Toda una vida dedicada a la combinación de fotografía y periodismo, muchos han sido los medios que le han visto crecer y evolucionar como profesional. Actualmente, tras casi cincuenta años a la profesión, decidió aceptar la propuesta de Torralba para remontar 40 años atrás la historia de España. Censuras, amenazas de muerte, pobreza, etc… son algunas de las características que mostraba nuestro país hacia finales de los años 80 y que, Pinós y Torralba han querido rescatar del álbum de la memoria.

Los alumnos de cuarto curso de la facultad de Periodismo tuvieron la ocasión de presenciar la mayoría de las fotografías expuestas con una explicación de viva voz por parte del autor de las mismas. Pinós mantuvo una conversación amena con los estudiantes que asistieron y posteriormente, quiso ofrecer una entrevista para El Observador con el objetivo de ampliar más sobre su vida y carrera.

-¿Cómo definiría “Álbum de la memoria”?

Creo que en líneas generales, con mayor o menor importancia en cada fotografía se refleja una época. La mejor manera de valorar la exposición es situarte en esa época para entender en que momento fueron realizadas. Si no conoces mucho la historia, la fotografía es plana. Cada instantánea tiene su importancia por el momento, por cómo era entonces Cuenca o España y qué es lo que se hacía o cómo se vivía. A veces es bueno tener memoria pero entiendo que pueda ser dificultoso para la gente joven que no había nacido; pero si se ponen en el lugar y conoce un poco, creo que la exposición es interesante teniendo en cuenta las pocos fotos que hay. Además, no siempre es fácil encontrar 40 años atrás lo que había. En definitiva, es una mirada atrás de lo que fuimos para lo que somos.

-¿Considera que la UCLM es una buena plataforma para emitir esta idea puesto que es la cuna del futuro periodismo y de la fotografía de la región?

Afortunadamente tenemos una facultad de Periodismo, lo que hace falta es que haya muchos medios para acoger a todos los nuevos periodistas; esa es la tristeza. Estamos pasando una crisis muy gorda y se dice que el papel va a desaparecer. Es cierto que el medio digital cada día tiene más peso pero su problema es que crea muy pocos puestos de trabajo y los pocos que trabajan ahí rebasan el horario. En principio lo que le importa al periodista es trabajar y a partir de ahí con suerte y con sus capacidades salir adelante. En eso confiamos por supuesto.

-¿Por qué elegiste este periodo histórico para su exposición?

La Universidad lleva un año detrás de mí buscando hacer una exposición; yo no había hecho nunca ninguna. Había participado con alguna fotografía que había escogido yo simplemente. Al final, le llevé negativos de varios años al profesor Santiago Torralba y el aceptó esta época. Santiago es quien se lo ha trabajado, él ha ido eligiendo y yo le ayudaba en las dudas que me consultaba. Los más de 30.000 negativos se los ha mirado él y ha elegido unas treinta fotografías.

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Muchas fotografías no fueron publicadas por la época, ¿Recuerda alguna en especial?

Sí, la de los niños pidiendo luz en la ventosa en un pueblo es la única que no se publicó. No recuerdo que no se publicara alguna más porque no son fotos censurables en cuanto al periódico. Luego, en la revista semanal Banzo que sacamos de forma paralela en honor al banzo de Semana Santa debido al peso que llevaba, también tenía su dosis. El mismo redactor que escribía para el Diario de Cuenca, cuando la escribía para el Banzo le daba otro tono irónico y satírico; eso era lo que molestaba a las autoridades.

– ¿Le costó mucho esfuerzo captar estas imágenes?

Sí, algunas eran dificultosas. No obstante, las que más problemas me han dado han sido las deportivas, sobre todo las de fútbol debido a que no era cuestión de sacar al equipo, había que sacar goles a poder ser y eso no te permite mucho margen.

-Profesionalmente tiene un amplio trabajo en el periodismo deportivo y actualmente presenta una exposición histórica, ¿se puede afirmar que es una figura de contrastes?

Yo empecé con fotografía pero luego me gustó mucho la redacción; tuve tres grandes maestros que han escrito libros y por lo tanto saben escribir. Si sabes escribir y conoces el tema, es muy sencillo. Y por eso me metí en el tema de la redacción sin dejar de fotografiar. El domingo pasado sólo hubo un fotógrafo en Quintanar del Rey que hiciera fotos del partido Quintanar-Conquense y ese fui yo. No dejo de trabajar.

-¿Tiene alguna instantánea referente en su carrera en el ámbito deportivo?

Ahora mismo no lo recuerdo. Sin embargo, a nivel taurino tengo dos fotografías. La primera era normal, antes de hacer el paseíllo de Francisco Paquirri, José Cubero “El Yiyo” y de un torero valenciano. Los dos murieron dos meses después de estar aquí cogidos por el toro. La otra instantánea que me gustó mucho es una foto de un toro que cuando le hice la foto, sin motores, había clavado los cuernos en el suelo. Cuando vi la imagen el animal estaba en el aire totalmente vertical. Ahora con motores hacen diez fotografías en un segundo.

-Actualmente reside en Cuenca y tus inicios fueron en el diario de Cuenca, ¿Cómo viviste su desaparición?

Muy mal porque sabíamos que un periódico valía mucho dinero y no estaba apoyado. Tomó la decisión el Gobierno de entonces de vender todo, tanto la agencia como las cabeceras de los periódicos. Los que tenían mucho dinero, los que se vendían mucho como  Marca los compraron empresas particulares; los que no, desaparecieron. Además, nunca hemos tenido suerte ya que durante unos cuantos años, en algunas zonas ha habido un empresario que ha tenido un periódico con mucha gente trabajando pero en otros sitios no ha ocurrido. Ahora mismo estamos hechos una pena porque ahora que hay una facultad pero no hay medios para realizar una labor durante un tiempo.

-¿Considera que Cuenca está desamparada en cuanto a medios de comunicación?

Totalmente, no tenemos un periódico escrito referente que nos diga el día a día de lo que pasa en todos los sectores (político, cultural, económico, etc…). Los periódicos digitales tienen problemas de acceso de lectura para muchas personas, no todo el mundo somos jóvenes que van con Smartphone. Hay gente mayor o en los bares que tienen que leer y no llega a ellos.

-¿Mantiene la esperanza de visionar el nacimiento de un nuevo medio escrito en la ciudad?

Creo que peor que estamos ahora no lo vamos a estar; tenemos que tirar para arriba. A mí la única ilusión que me hace en mi vida es veros trabajar a vosotros.

-Durante toda su vida ha permanecido laboral y personalmente en Cuenca, una ciudad pequeña. ¿Cree que hubiera podido evolucionar más profesionalmente en una localidad mayor y como consecuencia, haber conseguido un mayor reconocimiento?

Es posible. Tuve la posibilidad de salir de Cuenca justo cuando salió el periódico el Diario de Cuenca; como éramos del Estado, a los trabajadores nos dijeron que a dónde queríamos ir a vivir y a partir de ahí, nos buscaban el puesto de trabajo. A mí me mandaron al Gobierno Civil, la actual Subdelegación de Gobierno, a otros les mandaron a Tráfico, otros a Agricultura… Yo decidí quedarme porque en el periódico había mucha gente de Ceuta, Córdoba, Canarias, etc…, los cuales tenían una plaza y tras el cierre, regresaron a sus ciudades. A pesar de haber vivido en Cuenca estoy muy feliz porque he trabajado 20 años en Radio Nacional retransmitiendo los partidos de balonmano o fútbol por toda España, 14 años en televisión retransmitiendo partidos igualmente y un programa semanal de deportes; he estado en Radio Cadena y aparte no he dejado nunca de trabajar en la prensa escrita. Estuve en la Gaceta, en el Día de Cuenca hasta hace dos años y ahora sigo con la Agencia Efe. No me he aburrido y he podido hacer prensa escrita, radio, televisión y fotografía; ojalá vosotros pudierais hacer la mitad, cosa imposible hoy en día. He tocado y saboreado todos los palillos; cuando me casé en 1984 le dije a mi mujer que los fines de semana no me verían. Los viernes por la tarde cogía la maleta y a lo mejor, el sábado por la tarde estaba en Pontevedra y el domingo en Almería. Hoy en día cuando tengo que hacer la crónica de deportes, terminamos el partido y una vez en el coche, yo me siento atrás, saco mi ordenador y mi cámara, monto la página y lo pasamos directamente al periódico. Antes las fotografías no se podían enviar puesto que no había manera y las crónicas eran eternas mediante el teléfono.

-Actualmente, la Catedral de Cuenca y San Julián recogen la exposición “Poética de la libertad” tiene como objetivo exponer la lucha por la libertad de expresión y la defensa de los derechos humanos, muy relacionado con su obra. ¿Le hubiera gustado participar en ella? ¿Tiene algún contacto con alguno de los organizadores?

No, yo tengo mis artistas que eran del Museo de Arte Abstracto; Fernando Zóbel, Gustavo Torner, Gerardo Rueda, Antonio Saura… A todos ellos les he hecho fotografías en sus casas, sobre todo a Gerardo Rueda. Todos estos que participan como complemento en la exposición de la Catedral no los conozco, no podría estar a la altura; es un tema muy simple. La exposición de Ai Wei Wei son cuatro o cinco cajas de él de cuando estuvo encerrado; tienen un valor de lo que refleja. No es el hecho de lo que es, sino lo que realmente representa; te dice un poco lo que pasó allí que es lo que pretendo yo, mostrar lo que ocurrió en una época determinada de nuestro país.

-¿Tiene pensado realizar alguna exposición próxima o algún evento relacionado con la Universidad de Castilla-La Mancha?

Dependo de la Universidad, me han metido el gusanillo y todo lo que sea ayudar, ayudaré. Mi proyecto será cuando me jubile dentro de tres o cuatro años, recopilar todo el tiempo que tengo para esto. Es decir, hacer un libro recopilatorio con 500 fotografías exclusivamente mías porque posiblemente haga antes algo deportivo. Momentos históricos que se han vivido a nivel deportivo dentro de Cuenca; me gustaría hacer una historia sobre ello. En verdad esta exposición me ha picado el gusanillo porque había fotos que ni me acordaba como la que hice a la mujer de Francisco Franco, doña Carmen Polo.

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