El Teatro Auditorio de Cuenca acogió durante el fin de semana del 30 de septiembre al 2 de octubre las IV Jornadas de zarzuela que ha organizado como forma ya habitual la Fundación Jacinto e Inocencio Guerrero en Cuenca. En esta ocasión se ha mantenido la estructura de las anteriores ediciones presentando algunas novedades como es el hecho de la ampliación de actividades más allá del Auditorio conquense, puesto que la Biblioteca Pública Fermín Caballero y el Museo de Cuenca también albergaron diversos encuentros con el propósito de llegar a un mayor número de personas. Para esta edición el nombre elegido para denominar estas jornadas es el de Amores y Amoríos en referencia a una frase extraída de un libro de 1952 de la primera biografía de Jacinto Guerrero.

Actuación de Zarzuguiñol con la presencia de los niños   Fuente: Manuel Reina

Durante estos tres días tuvieron lugar una serie de encuentros con ponencias de especialistas en la materia que ponían de manifiesto la figura del compositor Jacinto Guerrero desde diversas vertientes y desde una visualización actual, además de contextualizar el resto de propuestas incluidas en las Jornadas de la Zarzuela. Igualmente, se llevaron a cabo diferentes conciertos y espectáculos en las diferentes salas del Teatro Auditorio de Cuenca. Con tal de agradar a todo el público la Fundación Jacinto e Inocencio Guerrero promovió el programa zarzuela para tod@s por segundo año consecutivo, facilitando el acercamiento al género a través de actividades diseñadas para distintos colectivos, desde niños a mayores o discapacitados. Rosa María García, directora de la Fundación Jacinto e Inocencio Guerrero, considera primordial la necesidad de “ocupar un lugar que nadie ocupa en España como catalizador del mundo de la zarzuela. Es por ello que tenemos la obligación de crear estas jornadas con la intención de revivir este género para actualizarlo y buscar nuevos públicos”.

Estas Jornadas de Zarzuela empezaban de la mejor forma posible al deleitar a todos los presentes con un concierto de obras compuestas por compositores actuales sobre temas de Jacinto Guerrero que llevaba el nombre de Guerrero Contemporáneo. Un recital interpretado por el pianista Jorge Robaina y la proyección de imágenes diseñadas expresamente para este concierto por el artista conquense y profesor de la Facultad de Periodismo de la UCLM Santiago Torralba. Este último proyectó durante más de una hora diez piezas de diez autores diferentes. “La obra supuso un reto muy importante para mí porque me ha supuesto muchísimas horas de trabajo, concretamente desde el mes de marzo. Además, he tenido que escuchar mucho para elaborar la proyección”, afirma Torralba. Este concierto tenía una historia de trasfondo que se remonta a veinticinco años atrás, momento en el que se publicó un disco grabado por un pianista chino para conmemorar los 25 años de la Fundación Guerrero. Fue entonces, cuando se encargó a diez compositores contemporáneos españoles del momento que versionaran libremente una obra de Jacinto Guerrero. Este año se volvió a retomar el concurso de canto y piano para conocer quién grabaría el disco para esta ocasión, de la misma forma que hiciera el pianista asiático hace más de dos décadas, que este año tuvo como vencedor a Jorge Robaina. “Primero trabajé con la grabación del pianista chino. Después, hice varios esbozos y unas cosas en bruto para trabajar posteriormente con la propia versión de Jorge Robaina”, explica Torralba.

Algunos se preguntarán el porqué de la ciudad conquense para albergar uno de los eventos más importantes de la zarzuela. Y es que para celebrar estas jornadas es necesario un espacio cerrado con distintas salas para poder hacer espectáculos, funciones y conciertos, y qué mejor que el Teatro Auditorio de Cuenca para hacerlo. Además, la buena conexión entre Madrid y Cuenca facilitó las conversaciones entre la fundación organizadora, que tiene su sede en la capital española, y el Consistorio de la ciudad para llegar a un acuerdo en beneficio de los amantes de este género histórico español. “El Auditorio de Cuenca dispone de una sala grande, un teatro y una sala pequeña para hacer los encuentros con sitios comunes donde poder montar las exposiciones o los espectáculos para niños y niñas. Por todo ello, se nos daba una serie de facilidades para poder hacer este evento que no podíamos rechazar”, apunta Alberto González.

Final de la actuación de El Sobre Verde             Fuente: Antonio Caro

Pero sin duda, el momento estrella del fin de semana fue la proyección de la obra ‘El Sobre Verde’, una divertida historia con referencias a la modernidad desobediente con partes de libreto de Enrique Paradas y Joaquín Jiménez y la inigualable música de Jacinto Guerrero reproducida por el Grupo instrumental Gran Vía 78. Esta zarzuela, “que es como contar historias cantadas” como lo define el director artístico del Teatro Colón de Buenos Aires Darío Lopértido, cuenta la historia de Nicanor, un pícaro que tiene la suerte de llevarse el premio gordo de Navidad y decide compartirlo con sus intrépidos vecinos cambiando su querida Madrid por la gran e imponente Nueva York. Todo resulta ser una realidad virtual donde los personajes representan el ideal de una vida que depende de un sobre de color verde donde se sitúa el supuesto boleto ganador. Esta producción teatral “tuvo muchísimo éxito cuando se estrenó en 1927 y años posteriores desde el punto de vista teatral, dramatúrgico y también musical con una orquestación nueva para la música de jazz, sin ninguna relación con la orquesta de zarzuela para la cual está escrita originalmente” como la describe el director de las jornadas Alberto González. En realidad la obra proviene de una revista que realizó el maestro Guerrero en la época que tuvo mucho éxito y que lo sigue teniendo ya que hizo las delicias de los asistentes al Auditorio de Cuenca. Los actores se repetían por el escaso reparto pero su tono divertido hizo que la gente riera a carcajadas y disfrutara de la mezcla entre la música y el canto de los actores. Dos horas de representación con un trabajo detrás muy duro pero también muy divertido como cuenta el principal protagonista Jacobo Dicenta, Nicanor en la obra, donde afirma que “han sido 45 días de ensayo para salir y darlo todo aunque ha sido muy bonito y muy entretenido con una respuesta maravillosa por parte del público donde cada número fue aplaudido de manera muy afectuosa”. “Satisfacción absoluta del trabajo bien hecho” concluía un Jacobo muy contento y animado. Toda una delicia para la vista y el oído de los asistentes que se han interesado en hacer acto de presencia por estas jornadas.

No fue lo único de lo que pudo disfrutar la ciudad de Cuenca durante el fin de semana ya que también hubo un espacio reservado en estas jornadas para los más pequeños. Una actuación a cargo de la compañía Zarzuguiñol, ganadora del concurso realizado por diversos grupos y compañías para seleccionar la mejor oferta de cara al público infantil y que fue todo un éxito bajo el nombre de ‘Cervantes tiene un sueño’. También se realizaron encuentros entre especialistas en la materia de zarzuela los cuales eran accesibles para todo el público que tuviera interés en ellos, al igual que tres exposiciones sobre la obra de Jacinto Guerrero para vincular a los asistentes aún más con este reconocido artista, una feria dentro del recinto del auditorio donde compañías y productoras cercanas a la zarzuela podían exponer sus trabajos y obras, dos sesiones de cine con cortos relacionados con el maestro Guerrero, y por último, y como colofón a estos tres intensos días, un concierto a cargo de la Banda Municipal de Música de Cuenca en la explanada de la puerta principal bajo el nombre de Guerrero Popular con actores que interactúan con el público para darle ritmo y color al espectáculo. A todo ello hay que sumarle un almuerzo en forma de catering para contentar a los más hambrientos, todo un detalle.

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Actuación de la Banda Municipal de Música de Cuenca                  Fuente: Manuel Reina

Muchos han sido los conquenses que han disfrutado durante estos tres días intensos pero también ha habido una gran acogida de gente de otras provincias de España y también de otros países como Argentina o Colombia. Esto ha sido posible gracias al programa de internacionalización que ha llevado acabo la fundación Guerrero para que las jornadas no acaben una vez concluidas sino que puedan perdurar en el tiempo y en la memoria del público. Como explica Alberto González “queremos no solo que Jacinto Guerrero sea protagonista sino que los protagonistas sean precisamente la gente que nos visite y en este sentido todo lo que suceda a partir de ahora es un beneficio para las jornadas”. Dicho proyecto pretende reunir en Cuenca a mucha gente relacionada con el mundo de la zarzuela como intérpretes, gestores o musicólogos para que estos puedan presentar sus proyectos y compartirlos con los organizadores de las jornadas. Incluye además un libro donde se editan todas las ponencias y mesas redondas que se han llevado a cabo para que quede constancia de su realización y una grabación en DVD de las actuaciones que se han estrenado en las salas del auditorio de Cuenca. Darío Lopértido define muy bien este plan afirmando “me parece muy bueno porque yo estoy en Buenos Aires actualizado de todo lo que ocurre pero es muy difícil enterarse de todo. Aquí vienes unos días te conectas con todo lo que ocurre, espectáculos, colegas y empiezas a pensar en armar proyectos vinculados a esto”. Asimismo, el director del Teatro Colón de Buenos Aires asiente que “la internacionalización de la zarzuela es importante porque en otros países como en Colombia se hace más que en España. Ha habido un periodo de este género significativo en Bogotá, Medellín o Buenos Aires, pero la zarzuela perdió popularidad internacional y es una tarea que hay que retomar”.

No obstante, a pesar de la puesta en escena de la Fundación Jacinto e Inocencio Guerrero durante estas jornadas de zarzuela la respuesta del público “ha sido muy fría”, define Rosa María García. La asistencia de los conquenses ha ido creciendo en cada edición, aunque como declara la directora de la Fundación organizadora “ahora mismo no podemos decir que hemos conquistado la ciudad porque la respuesta del público no es la que deseamos. De todas formas, cada año vamos haciendo cosas nuevas a base de trabajo para incrementar el número de asistentes”.

Debido al poco interés que despierta en los conquenses la celebración de las Jornadas de la zarzuela la edición del próximo año está en el aire y podría no llegar a celebrarse en Cuenca. Esta situación se ha agravado debido a las pocas ayudas que llegan de las instituciones públicas, concretamente solo una subvención económica de 5000€ por parte del Ayuntamiento local y una ayuda en materia de impresión de cartelería por parte de la Diputación de Cuenca. Es indiscutible que el apoyo de estas instituciones no se puede recriminar, pero si es “escaso debido al alto coste que suponen celebrar estos eventos. Es por ello, que si tenemos que seguir aportando nosotros más en cada edición pues posiblemente cambiemos de sede en caso de recibir otra oferta de otra ciudad española”, reconoce Rosa María García.

Una dura decisión y un lujo que no puede permitirse la ciudad de Cuenca como es el de perder la celebración de unas jornadas en torno a un producto original de España de tanto recorrido en la historia de la península, de tanto valor cultural, y muy divertido en su mayoría a coste cero o asequible. Ya son cuatro ediciones en la que se conmemora este género y la ciudad conquense como centro neurálgico, situación que debe perdurar en el tiempo y en la memoria de los conquenses.

Reportaje elaborado por: Antonio Caro Sáez y Manuel Reina Álvarez 

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