La estación de AVE de Cuenca plantea un serio problema para los viajeros: está a 5km de la ciudad. El precio de los taxis y la poca frecuencia de los autobuses son un grave obstáculo para coger un tren de alta velocidad. Si te toca esperar, no esperes comodidades…

La estación de trenes de alta velocidad de Cuenca, llamada Fernando Zobel, comenzó a funcionar en el año 2010 y está situada en el Cerro de la Estrella, a 5 Km. del centro de la ciudad, lo que hace casi imposible acceder a ella sino es con un medio de transporte.

Para facilitar el traslado hasta la ciudad, el Ayuntamiento ha puesto en marcha una línea de autobús, la 12, gestionada por la empresa LUC- Líneas Urbanas de Cuenca Por 1,20 € el viaje, y sin posibilidad de bonobús, la línea 12 parte desde la estación de autobuses hasta la de AVE y viceversa, con sólo tres paradas intermedias.

Polémica por los horarios

Los viajeros habituales de AVE, sobre todo estudiantes que vuelven a casa el fin de semana y funcionarios que se desplazan diariamente por trabajo, se quejan de los nuevos horarios impuestos por la empresa.

Antes había un autobús cada media hora pero ahora los servicios están cuadrados con la salida o llegada de cada tren: si un tren AVE sale a las 19:17, el autobús parte de la estación de autobús a las 18:50 y tarda unos 10 o 15 minutos en llegar. Así, el viajero tiene unos10 minutos para sacar su billete en la máquina de autocheking, pasar el control de acceso y subir a su tren.

Esta disminución de la frecuencia de los autobuses ha provocado masificación en los días y horas punta: jueves, viernes y domingos por la tarde y lunes por la mañana. De hecho no es infrecuente ver cómo el autobús cierra la puerta a los viajeros.

La empresa se defiende

Si los usuarios se quejan ¿cuál es el motivo para este cambio de horarios? Sí, el dinero. Ramón Verón, gerente de la empresa y encargado de configurar los horarios, reconoceque la reestructuración de horarios se ha hecho por motivos económicos.

Según Verón, no sale rentable tener un autobús cada media hora para el AVE porque no hay tanto dinero para subvencionar el transporte público como había antaño y, en segundo lugar, por el volumen de viajeros que hay para el AVE. Según sus cifras, hay una media de 4.000 pasajeros al mes, descendiendo en el período estival a unos 3.000.

Respecto a las quejas por la cantidad de gente que hay en los autobuses en los días que se mueven más viajeros, Ramón alega que existe un refuerzo para paliar la situación: los viernes y domingos se saca un autobús de 12 metros en lugar del habitual que mide 10.

Pero pese a este esfuerzo, Verón reconoce que el servicio no siempre da abasto. El pasado 3 de diciembre dos personas no pudieron subir al autobús porque no había espacio.

Ramón asume que las quejas pero culpa a RENFE por no informar de los cambios en los horarios de trenes. “Soy yo quien se tiene que buscar la vida cuadrando las expediciones con los horarios que aparecen en la página Web de RENFE” explica el gerente de LUC- Líneas Urbanas de Cuenca.

La segunda opción: el taxi

Si pierdes el autobús y no tienes coche aún tienes otra forma de llegar a la estación (además de correr) el taxi.Retour ligne automatique
Ángel Jiménez, taxista con puesto fijo en la estación de Ave, barre para casa y califica el servicio de autobús urbano de poco eficiente. Afirma que es habitual ver a viajeros que llegan en su tren, se retrasan unos minutos en salir a coger el autobús y al llegar éste ya no estaba

Según a los horarios, si un tren llega a las 17:45 el autobús sale de la estación de AVE a las 17:50. Si el tren llega en hora, el viajero tiene 5 minutos para salir del tren, subir las escaleras, recorrer la estación y coger el autobús. Si no lo coge, el siguiente llega 45 minutos después.

Lo sabe bien Mari Carmen Cotillas. Conquense jubilada, Mari Carmen viaja a Gijón asiduamente y ya ha perdido el autobús tres veces porque en esos cinco minutos no le da tiempo a subir hasta la parada. “Yo no puedo correr por la estación para coger el autobús, porque ya no soy una jovencita, no pueden pretender que en cinco minutos salga del tren, ande cargada con la maleta y esté lista para coger el autobús”, afirma Mari Carmen

Pero, debido a su precio, los taxis no son una solución para muchas personas. Nuestro taxista, Ángel, alega que si bajan los precios el servicio no es rentable y reconoce que quienes más lo usan son los turistas, “vienen se montan a tu taxi y te dicen que les lleves al hotel que tienen concertado”.

Una estación vacía

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Fotografías propias. Cafetería en funciones de la estación

Cuando el viajero que pierde el autobús decide esperar al siguiente y entra a la estación, se encuentra un vestíbulo enorme, vestido con sillas acabadas en madera, dos paneles característicos de una estación ferroviaria que informan de los próximos trenes, unos aseos con un pasillo interminable y tres máquinas de autochecking de billetes. Nada más.

Se siente una falta de vida, la estación es sólo un lugar de paso de viajeros. Nadie se ha decidido a abrir un negocio en los locales que esperan vacíos a un lado el vestíbulo aunque Ángel, que hace guardia en la estación todos los días, cree que sí sería rentable.

En la estación Fernando Zobel hay espacio para cinco locales comerciales, dos de ellos llegaron a estar ocupados por una tienda de regalos, ’El Hocino’, y un punto de información del ayuntamiento de Cuenca “Cuenca Naturaleza y Cultura”, ambos cerraron, según el supervisor de Adif en la estación de Cuenca, por motivos económicos propios.

Hubo un tercer local, Avis, una empresa de alquiler de coches, que no llegó ni siquiera a abrir, teniendo el cartel ya montado. Existe un espacio que ejerce de cafetería en funciones con una máquina de comida, agua y refrescos y otra de café, un espacio muy reducido equipado con dos mesas altas y un taburete donde nunca se sienta nadie.

La versión de Adif

La empresa Adif es la encargada de licitar los locales de la estación y, según el supervisor destinado en la estación de Cuenca, existe un pliego de condiciones abierto para cualquiera que esté interesado en ocupar esos locales comerciales. Según afirma, en estos dos años de funcionamiento se han recibido bastante propuestas pero ninguna se ha llevado a cabo.

El supervisor, un hombre caracterizado por el hermetismo, se negó a dar información sobre el el precio del alquiler de los locales que exige Adif porque “eso es información privada de la empresa que no te puedo facilitar”.

El supervisor de Adif se desentiende del tema del transporte hasta la estación, aunque es consciente de que el servicio de transporte público tiene carencias notables, “los autobuses urbanos son una pena”, comenta. Descarta un acuerdo entre LUC y RENFE para solucionar el problema del transporte urbano porque atañe exclusivamente a la empresa de las líneas urbanas.

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Marta Garcia

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