El conflicto ha estallado. Miles de bombardeos te rodean, y tu primer instinto es huir. Huir de la guerra y dejar atrás todo lo que habías ido cosechando a lo largo de los años. Todo esto con un único objetivo: salvar tu vida y la de tu familia. Esto fue lo que vivió Wasim Al Naser, un joven refugiado que vive actualmente en España, tal y como se relata en el corto La cárcel bonita,  dirigido por las periodistas Vanesa Pla y Carmen Sánchez.  No es el único que se encuentra en esta situación ni mucho menos. Lejos queda el compromiso europeo en el que España decidía acoger cerca de 15.000 refugiados. Según el Ministerio de Interior, en agosto de este año 474 personas recibieron asilo en España, aunque bien es cierto que esta cifra ha ido en aumento, ya que a día de hoy 673 personas han recibido ayuda en el país. Y es que, a la península han ido llegando más refugiados desde los campamentos de Grecia, y aquí Castilla-La Mancha ha tenido un papel clave. Hace un año, la llegada de refugiados era solo una intención.

La región castellano-manchega cuenta con dos asociaciones que se encargan de la acogida de los refugiados, se trata de ACCEM (Asociación Comisión Católica Española de Migración), que ayuda alrededor de 200 personas albergadas en Albacete, Guadalajara, Sigüenza,  y por otro lado, Cruz Roja que ya tiene a 18 refugiados en Ciudad Real. La responsable institucional de ACCEM en Cuenca, María José González Santiago afirma que “existen dos fases en la ayuda a los refugiados” destaca que la ciudad conquense es muy pequeña, por lo que desde la asociación que se encuentra en la capital, solamente se encargan de “hacer el informe inicial y derivar o poner en contacto con los abogados que los orientan para la primera entrevista con la Subdelegación del Gobierno, siendo en ese momento solicitantes de asilo”. Esta primera fase consiste en la derivación a un centro de acogida y en la tramitación de la solicitud, la responsable de ACCEM destaca que “a los seis meses se les da un permiso de residencia y de trabajo”. Después de ésta, se encuentra la segunda fase en la que se trabaja por la autonomía de la persona o del grupo familiar, siendo su duración máxima de un año. En esta fase se les busca una vivienda, facilitándole el pago de la misma y de la alimentación. También buscan como objetivo que la persona pueda conseguir un empleo en el país. Cuando esta fase termina, la labor de ACCEM llega a su fin salvo casos excepcionales, como María José González ponía de ejemplo, una enfermedad grave.

 

Centro de ACCEM en Sigüenza

Desde la asociación de ACCEM buscan la independencia e integración de los refugiados en la región. Tras este proceso, si las personas refugiadas no pueden mantenerse, ya que no han conseguido encontrar un trabajo estable, podrán acogerse a los servicios sociales, como cualquier otro inmigrante.

El centro más multitudinario

Uno de los centros con más personas refugiadas es el de ACCEM en Sigüenza que cuenta con 60 plazas a la disposición de todas los que soliciten asilo, y a día de hoy 58 de sus plazas están ocupadas por personas de diferentes nacionalidades. Siria, Ucrania, Venezuela, Palestina, Somalia, Colombia, Malí, entre otros muchos, son algunos de los países desde lo que se solicita ayuda de asilo a esta asociación. Tal y como se puede ver en el siguiente gráfico elaborado por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, la mayoría de las solicitudes que llegaron a España en el año 2015 fueron de Siria.

 

Gráfico
Nacionalidades con mayor número de solicitantes de protección internacional en 2015. Fuente: Informe CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado)

 

Con más de 20 años llevando a cabo esta labor junto a Cruz Roja destacan que están preparados para cualquier tipo de situación. Su responsable regional, Braulio Carlés apela a la solidaridad de la ciudadanía, ya que según el mismo “hay que ser más generosos”.  También señala una posible extensión de la labor de ACCEM en Castilla- La Mancha, destacando que “en el caso de que viniesen más personas se intentaría ayudarlos”.  Para esta extensión es necesaria la creación de más plazas en los centros de acogida por la necesidad de atender a muchos más refugiados que necesitasen en algún momento este tipo de ayuda en la región.

La labor de Cruz Roja

Cruz Roja centra su atención en Ciudad Real y Toledo, ya que la provincia ciudadrealeña presta asistencia a 47 refugiados de diferentes nacionalidades, mientras que Toledo, hace apenas unos días, concretamente en este mismo mes, daba la bienvenida a 10 refugiados sirios, dos familias con tres hijos cada una de ellas. Así se puede ver como la labor de Cruz Roja se centra en ayudar a los solicitantes de asilo, los refugiados centrándose sobre todo en su acogida, su integración social y la defensa de sus derechos, tal y como señalan desde la propia organización.

Como señala el coordinador de Cruz Roja en Ciudad Real, Agustín Real este tema “es muy delicado ya que estas personas llegan al país buscando asilo por diferentes causas”, pero la ayuda de la organización comienza desde el primer momento. Desde que llegan al país Cruz Roja les proporciona la asistencia básica, es decir, alimentación, traslado y alojamiento de urgencia. Después, les ayudan en la Gestión de Centros de Migraciones que están dirigidos a los solicitantes de asilo y personas desplazadas. Para comprobar el estado de su salud, Cruz Roja realiza un reconocimiento médico tras su llegada, así como toda clase de medicamentos que necesiten para su recuperación.

Además de su salud física, se preocupan por su salud mental ofertando psicólogos expertos para las personas que han podido llegar a sufrir situaciones traumáticas. Para las personas que no tengan cubiertas sus necesidades básicas a través de un centro de acogida, Cruz Roja facilita ayudas para fianzas de alquiler, desplazamiento, etc. También, en este aspecto realizan una labor de mediación con los propietarios de viviendas para facilitar éstas a los refugiados.

Respecto al empleo, les facilitan la formación necesaria para mejorar su futuro laboral, además de generar oportunidades de trabajo. También, proporcionan asesoramiento respecto a la convalidación de titulaciones que pudiesen haber obtenido en su país natal. Su función también está enfocada a los más pequeños garantizándoles el derecho a la escolarización englobando todo tipo de edades. Para la mayor adaptación, les ayudan en el aprendizaje del idioma e incluso para la adquisición del material escolar. Queda claro que este tipo de asociaciones ayudan en todo momento a los refugiados que han sufrido en sus países desde el momento en el que llegan a España.

Miles de personas sufren esta situación en sus países, este es el caso de Muhannad, un refugiado sirio que salió de Alepo hace dos años huyendo de la guerra. A través de las redes sociales (Instagram y Facebook)  ilustra el sufrimiento al partir de su ciudad y cómo su viaje a bordo de una lancha desde Turquía, lugar en el que estuvo alojado desde que huyó, a las costas de Grecia, concretamente a Lesbos. Señala que uno de sus objetivos, como el de casi todos los refugiados, es llegar a Alemania. Aquí, uno de sus poemas:

Mi pueblo en la oscuridad del mar,

dibujado por el tiempo de la costa;

habrán pasado al otro lado,

si son más fuerte que el océano.

(…)

La muerte no duele a los muertos

sino que daña a los parentescos.

 

La muerte no daña a sus sujetos

sino a los que les rodean.

 

Oh! Mar traidora,

tomamos el último aliento antes de la ola.

 

Oh!  Mar, que robas las flores

escupiéndolas después en las costas.

Reportaje elaborado por: Raquel Rincón y Verónica Jiménez.

The following two tabs change content below.

Leave a Response