Susana María Rodríguez Játiva, nació en Albacete el 19 de octubre de 1974. Con apenas 12 años comenzó en el mundo del voleibol, desempeñando a lo largo de su carrera diferentes roles de jugadora, hasta que finalmente acabó interesada en el arbitraje. Gracias a su desempeño en este mundo ha conseguido ser muy conocida. Además, a día de hoy trabaja en una entidad financiera compaginando su trabajo con la actividad arbitral en la Superliga de Voleibol, una competición que dirige desde el año 1997 y a nivel internacional desde el 2000. Fue la encargada de arbitrar la final olímpica de voleibol femenina en los Juegos Olímpicos de Río entre Serbia y China, convirtiéndose en la primera mujer en lograr esto.

Pregunta. Hace apenas unos meses estuviste en los JJ.OO. de Rio, ¿Cómo fue la experiencia?

Respuesta. Bueno yo ya había tenido la suerte de estar en los Juegos Olímpicos de Londres, y lógicamente las comparaciones son odiosas. A nivel deportivo fue una experiencia fantástica porque no todos días se puede pitar una final olímpica, pero a nivel organizativo, a nivel de seguridad había ciertas carencias. Estábamos en el país que estábamos y tampoco podíamos pedir mucho más, pero creo que si se llevó a buen éxito toda la organización de los Juegos fue gracias al trabajo de los voluntarios.

P. La mejor medalla de oro para un árbitro es poder pitar una final olímpica, ¿no?

R. Sí, claro. Nosotros no recibimos ninguna medalla, no hay ningún trofeo material que podamos recibir, con lo cual para un árbitro con ser designado y poder arbitrar una final es nuestra medalla olímpica. No puedo estar más contenta y satisfecha con el trabajo y el esfuerzo realizado, y que haya podido verse recompensado de esa manera.

Susana Rodríguez arbitrando en los Juegos Olímpicos de Rio 2016.
Susana Rodríguez arbitrando en los Juegos Olímpicos de Rio 2016.

P. Hubo cierta polémica en torno a las condiciones en las que se estaba viviendo allí, ¿Era para tanto?

R. Los árbitros de voleibol no estábamos en la villa olímpica. Estábamos en un hotel a las afueras, en la zona de Copacabana, en la playa, pero sí. Las recomendaciones desde un primer momento fueron que no podíamos ir solos por la calle, nada de utilizar los relojes, ni anillos, ni pendientes, evidentemente los móviles guardados, había ciertas inseguridades. A nivel de instalaciones, donde nosotros desarrollábamos la competición era una instalación ya antigua, pero antes de comenzar el suelo de madera que se colocaba debajo del taraflex se rompió y hubo que levantar absolutamente todo y de madrugada tener que trabajar para que aquello estuviera en condiciones.

P. ¿Has pitado alguna vez un partido internacional? ¿Qué diferencias hay con uno español?

R. Es muy diferente. A nivel internacional lo que tienes es todas las condiciones a tu favor, es decir, hay cuatro jueces de línea, dos anotadores, primer y segundo árbitro, tenemos el video challenger, es decir, tienes todos los medios a tu favor para tomar la decisión correcta y manejar el partido de la mejor manera posible. A nivel nacional no tienes todas estas condiciones, no tenemos challenger, no tenemos la comunicación entre primer y segundo árbitro. Es más complicado dirigir un partido a nivel nacional que internacional, pero al final conseguimos que la aceptación por parte de los participantes sea la apropiada en los dos casos.

P. ¿Cuándo empezaste a arbitrar y por qué en este deporte y no en otro? ¿Qué te une al voleibol?

R. Yo en el colegio, como actividad fuera de horario escolar, me inicié en el voleibol. Con 12 o 13 años fue cuando empecé a jugar a este deporte y en uno de los entrenamientos, un día se acercó alguien que trabajaba en la Federación y nos comentó que se iba a hacer un curso de anotadores a nivel escolar. Cuando eres joven y te dicen que te puedes sacar un poco de dinero los fines de semana pues aprovechas esa ocasión. Todo esto que empezó como una actividad para sacar dinero, se acabó convirtiendo en una parte más seria de mi vida hasta que ya no pude seguir entrenando, por temas de universidad, pues acabé metida más en el tema del arbitraje, tanto que mira hasta donde he llegado.

P. ¿Cómo se prepara un colegiado para los partidos?

R. Esto lleva un proceso. Para poder pitar, según qué partidos, hay que pasar por una serie de cursos, ir pasando una serie de pruebas, tanto teóricas como prácticas. Por ejemplo, ahora para los Juegos Olímpicos, la Federación Internacional ha hecho unos seminarios preparatorios preolímpicos, que han sido muy intensos, de charlas, videos, etc., relacionado con las reglas de juego, y luego también con una parte psicológica, con una parte especial preparada por un doctor experto en psicología de Suiza que nos ha enseñado a que medir con situaciones conflictivas en los partidos, a como visualizar mentalmente el partido con el que te vas a encontrar. Por lo que la preparación es intensa.

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Susana tomando una decisión arbitral en los Juegos Olímpicos

P. Este no es tu trabajo, ¿Cómo compaginas el trabajo y el arbitraje?

R. Yo trabajo en una entidad financiera, de origen catalán, y lógicamente para poder acudir a todas las competiciones lo que utilizo son mis vacaciones e incluso permisos sin sueldo. Es la única manera de poder hacerlo porque de esto no se vive. Lamentablemente, para nosotros,  cuando alguien dice que es árbitro todo el mundo piensa que es en futbol, no, esto es voleibol, es un deporte minoritario, y con esto, hoy por hoy no se puede vivir. Esto para mí es un hobby pero me lo tomo muy en serio.

P. Como en otros deportes predomina la figura del hombre, tanto como jugadores como árbitro, ¿Crees que esto está cambiando poco a poco?

R. Sí. La verdad es que la Federación Internacional lleva muchos años intentando que la mujer también tenga una posición importante a nivel de arbitraje. De hecho, en los Juegos Olímpicos es la primera vez que una mujer ha arbitrado la final femenina de voleibol, como primer árbitro, y tengo la gran suerte de haber sido yo y de poder crear un poco de historia. También soy la primera mujer que actuó como primera árbitro una medalla de bronce en Londres. Poco a poco, se van consiguiendo objetivos. Cuesta, evidentemente, pero con el empeño y esfuerzo de todos conseguiremos que se valore a la persona independientemente del género.

P. ¿Qué recomendarías a los árbitros principiantes?

R. Pues esto te tiene que gustar mucho. Aguantar las críticas no es fácil pero con tesón y con ilusión se puede llegar muy arriba. Los sueños se hacen realidad y yo creo que, yo misma, soy un claro ejemplo de esto. Para ser árbitro lo que se necesita es constancia, es responsabilidad, trabajo en equipo, y sobre todo, el afán de superación, si eso lo tienes, llevas mucho adelantado.

P. Después de esto, ¿Qué te queda Susana? ¿Te podremos ver en Tokio?

R. Ojala, me encantaría. Todavía estoy aterrizando, aunque ya cada vez me voy haciendo más a la idea de lo que he conseguido allí. Pero sí, me gustaría llegar a Tokio. Ahora lo que hay que hacer es mantenerse. Lo logrado está muy bien pero ahora el trabajo duro está en mantenerse en este estatus y en este nivel que se ha conseguido.

 

Realizado por: Karina Requena y Verónica Jiménez

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