Castilla-La Mancha contiene miles de recovecos singulares que son visitados año tras año por miles de turistas, y este es el caso de la ciudad conquense.  Quizás sea por su carácter de Ciudad Patrimonio de la Humanidad o por sus fiestas de interés turístico regional,  pero una cosa queda bien clara, Cuenca atrae la mirada de muchos. Y es por esto, que esta ciudad con sus míticas Casas Colgadas es sinónimo de turismo, en este caso, de turismo de alturas.

Las hoces de los ríos Júcar, Huécar y Valdecabras  acogen los majestuosos muros de piedra caliza que son el deleite de cualquier amante de la escalada. En ellos, más de un millar de vías de ascenso han sido creadas gracias al esfuerzo de los deportistas, durante muchos años, concretamente desde la década de los 80.  Cuenca dispone de alrededor de 1.600 vías alojadas en diversos sectores que gozan de una graduación desde 6b a 9c.  La ciudad conquense es conocida por ser una escuela de elevada dificultad, aunque los escaladores de la misma defienden que no es así, ya que en los últimos años se han instalado vías para los más principiantes. Queda claro que existen paredes con cantos picados, sobre todo en los grandes desplomes, pero esto ocurre en pocos casos.

El entorno y la cercanía de las zonas de escalada es lo que más atrae a los turistas que visitan la ciudad con un objetivo: subir cuantas más paredes sea posible. La disposición de Cuenca, rodeada de naturaleza, logra que los amantes de este deporte puedan desplazarse hasta sus vías favoritas a pie, o incluso, utilizando el transporte público.  Además, se han establecido aparcamientos en algunas de las zonas para que los escaladores puedan dejar sus propios vehículos. Otra de las ventajas que disponen los turistas amantes de las alturas es que tienen tres campings donde poder dormir si no disponen de alojamiento en la propia ciudad.  En ellos, los turistas podrán encontrar alojamiento desde abril hasta octubre.

Muchos de estos visitantes aprovechan su viaje para ver la ciudad, lo que supone una importante fuente de ingresos para la misma, y esto lo saben bien desde el propio ayuntamiento. El pasado año, el edil, Ángel Mariscal, colaboró en un video promocional  en apoyo de la escalada sostenible y regulada, destacando el gran potencial que tiene este deporte en la ciudad. Pero no solo gozan de la escalada los turistas, también los propios habitantes de la ciudad.

Pedro Cifuentes y Fátima Gil son dos renombrados alpinistas que han practicado este deporte en la ciudad conquense. Cifuentes realizó la primera travesía en solitario de las tres Torres del Paine, pero también ha practicado este deporte en su ciudad natal, Cuenca, llegando a descender en rápel desde el monumento de las Casas Colgadas para promocionar su ciudad. Fátima Gil, miembro del Equipo Femenino Español de Alpinismo, y del Equipo de alpinismo extremeño, ha sido una más de los turistas que han visitado Cuenca para hacer escalada llegando a subir: “Euforia”, “El diedro” y  “A la sombra de mi sombra”, tres de las vías que albergan la propia capital y Cueva de la Zarza.

Ante todo, seguridad

En la escalada deportiva lo más importante para disfrutarla es la seguridad y eso lo saben bien los propios deportistas que emplean casco, arnés y cintas. Esta modalidad es cosa de dos, la persona que asciende la pared y la que se encarga de asegurarla empleando un bloqueador. Igualmente, utilizan una bolsa de magnesio cuya labor es facilitar el agarre a la caliza en días calurosos. Una función similar tienen los pies de gato, el calzado adecuado que permite ascender a las alturas. Una cuerda dinámica con elongación es lo que une al escalador que asciende y a su compañero, esta cuerda, aunque delgada, protege al deportista en caso de una caída asegurándose que este no reciba una parada brusca. Pedro Almazán, un aficionado a la escalada en Cuenca,  relataba como vivió sus inicios en la escalada, “las primeras veces se siente mucha inseguridad por qué piensas que algo va a fallar” pero en el momento en el que se tiene una primera caída y la cuerda te asegura es “más seguro que a veces estar en tierra firme y cruzar un paso de cebra en la ciudad”.  Otro factor clave es la instalación de las vías llevada a cabo por los propios deportistas que son los que a su vez informan si alguna de ellas se encuentra deteriorada. Cada escalador de la ciudad tiene confianza ciega en las vías y en sus componentes, en que estos aguanten su peso y que estén en perfecta calidad.

Todos los aficionados de este deporte, e incluso los más profesionales, coinciden en que la escalada engloba tanto el esfuerzo físico como el esfuerzo mental. Enrique Torres, aficionado a este deporte, aseguraba que ambas cualidades tienen que estar unidas “ya que si un escalador no tiene la preparación mental de afrontar una situación de estrés puedes tener una caída aunque estés muy fuerte físicamente”.Imagen escalador

Al igual que la seguridad y la fuerza mental y física es crucial calentar como en cualquier otro deporte. Los escaladores para prepararse ante un nuevo reto suben una vía de un grado de dificultad inferior al que están acostumbrados. Posteriormente, seguirán con el ascenso de dos o tres vías de su graduación y después de esto será el momento de meterse en el proyecto que desean elaborar, es decir, la vía de una graduación superior a la que suelen realizar.

Asociaciones para asociarse

Existen dos asociaciones que buscan regular y ayudar a los deportistas en la escalada, la Asociación de Escalada Sostenible y el Colectivo de Escaladores de Cuenca, ambas colaboran conjuntamente en la ciudad conquense, al igual, que con la Federación de Montaña de Castilla-La Mancha. La fundación de la Asociación de Escalada Sostenible se creó en 2011, buscaban “la regulación razonable, evitando la experiencia negativa de prohibiciones totales que no han funcionado”. Cuentan con un total de 400 socios inscritos que pagan una cantidad de 15 euros anuales. A su vez, estos socios colaboran como voluntarios realizando diferentes tareas según su formación profesional, trabajando en gestión, logística, derecho, medioambiente… Todo esto, con el objetivo de mejorar el panorama de la escalada en Madrid y Castilla-La Mancha.  El responsable de prensa de la asociación, José Manuel Velázquez-Gaztelu, destacaba la importancia de la ciudad conquense en este deporte y aseguraba que muchos de sus esfuerzos están orientados a la misma. Buscan trabajar contra las prohibiciones que cómo ellos mismos aseguran “algunas eran justas, consensuadas y respondían a criterios científicos, a un trabajo y estudio de campo; otras –muchas por desgracia– respondían a criterios totalmente arbitrarios y procedían de gestores totalmente desinformados”.

La escalada, ese deporte que está cerca de ser olímpico, crea un vínculo de amistad y confianza entre sus defensores y amantes. No tiene edad, profesión, ni ninguna otra condición. Los escaladores solo buscan diversión y adentrarse en los retos que se proponen. Su objetivo es crecer ante ellos, que la fuerza mental sobreviva ante el miedo e ir superándose día tras día. Se declaran amantes de la naturaleza, que les rodea continuamente, aseguran que no buscan dañarla, sino conservarla y difunden el respeto por ella a través de diversas jornadas de limpieza de las hoces.

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