Al Atlético de Madrid le van dos cosas mal: jugar a las cuatro de la tarde y visitar Valencia. Desafortunadamente para los colchoneros las dos cosas se conjuraron en la tarde de ayer. Puede ser casualidad o no, pero así es en las últimas temporadas. Cierto es también que los che no disputan competición europea entre semana y llegan más despejados de minutos a los partidos ligueros, pero ayer la gran diferencia estribó en el primer cuarto de hora, en el que se presupone un físico fresco y que responda a todos los jugadores. Fue más problema de concentración y de falta de esa intensidad que el equipo del Cholo hace gala desde hace tres temporadas. En una tarde en la que la meteorología invitaba más a un paseo por la playa o a echar una siesta post-pandrial, Miranda decidió quedarse con lo segundo y en un balón dividido en la frontal del área en el minuto cinco cedió con la cabeza a la red un balón fácil para la recepción del portero. El gol hizo tambalear las gradas de Mestalla, que acababan de cantar a coro el himno de la Comunitat Valenciana. Pero lo que también se tambalearon fueron las conexiones defensivas del Atlético de Madrid. Un pase en profundidad de un enchufadísimo Piatti entre los dos centrales rojiblancos puso a Gómes, el mejor de los valencianistas en el primer tiempo, sólo ante Moyá al que fusiló con su pierna izquierda poniendo el dos a cero en el minuto siete con el delirio del respetable. Aunque este delirio llegó al climax cerca del cuarto de hora del primer tiempo cuando el central argentino Otamendi remató un corner botado al primer palo por Parejo. Resultaba que al Atleti le marcaban un gol a «su estilo» dejando un tres a cero muy difícil de remontar visto es inicio del choque. El escenario que se encontró el equipo colchonero resultaba nuevo.

Remate de Otamendi en el 3-0. Foto: Carlos Checa

«PERO EL CHOLISMO NO SE AMILANA. EL EQUIPO EMPEZÓ A BUSCAR A SUS MEJORES JUGADORES Y EL MEJOR DE ELLOS ES TURÁN.»

Pero el cholismo no se amilana. El equipo empezó a buscar a sus mejores jugadores y el mejor de ellos es Turan. El turco juega, hace jugar, corre, lucha, pasa, pelea, regatea…y eso es lo que hizo. Diez minutos después del declive, su conexión con el otro jugón atlético, Koke, había dado ya dos ocasiones claras de gol para Griezmann y en la tercera que generaron Alves rechazó un disparo franco de Thiago hacia el centro del área pequeña donde se encontraba Mandzukic que remató a placer el inicio de una posible remontada. Los rojiblancos se animaron y encontraron espacios por la banda que defendía Barragán. En una contra conducida por Sequeira, el centro que este hizo al área valencianista fue interceptado por Gayá y Teixeira Vitienes indicó penalty. Sequeira rápidamente se apropió del esférico pues se veía con confianza, a pesar del requerimiento de Mandzukic. Resultó ser el punto de inflexión del partido.

El «Cholo» entrega la pelota a Barragán para un saque de banda. Foto: Carlos Checa

Mandzukic recoge el balón tras transformar el 3-1. Foto: Carlos Checa

«UNA VEZ MÁS, Y VAN TRECE EN LIGA, ALVES PARÓ UNA PENA MÁXIMA»

Una vez más, y van trece en el campeonato de liga, Alves paró una pena máxima. Los sonidos de viento que había escuchado el portero brasileño unos minutos antes por su mal despeje en el gol rojiblanco se tornaron aplausos ante su parada al lateral colchonero. Y es que el público entendió que aquí estuvo el partido.

Parada de Alves en el penalty que lanzó Siqueira. Foto: Carlos Checa

El bajón anímico llegó a las filas rojiblancas tras este traspiés y se llegó al intermedio sin más ocasiones claras y un Atlético de Madrid que no terminaba de carburar abrumado por un rival que le recetó la misma medicina que suele administrar a sus rivales: presión asfixiante a la salida del balón, agresividad rozando el límite del reglamento y una tela de araña diseñada en su centro del campo, liderada por Parejo y Javi Fuego, que impedía la triangulación colchonera con sus delanteros.

Teixeira Vitienes hablando con Parejo en el transcurso del encuentro. Foto: Carlos Checa

La disposición táctica del cholo tras el descanso no supuso un cambio drástico. Entendió que el juego en ataque tendría que venir por la banda que defendía Barragán. Varias jugadas terminaron con llegadas a la línea de fondo y centros al área pero sin rematador, pues Mandzukic fue anulado por Otamendi durante todo el partido.

«EL VALENCIA SIGUIÓ BIEN ARMADO»

El Valencia siguió bien armado y si bien no hacía mucho daño en su ataque estático, consiguió que su rival muriera en la frontal del área sin causar secuelas. Los cambios modificaron la táctica atlética a un 4-3-3 con Cerci (había sustituido a un exausto Turán) Raúl García y el croata Mandzukic como tridente ofensivo. No sirvió de mucho. Cerci se empeño en protagonizar el ataque rojiblanco con sus intentos de desarbolar, primero por la izquierda (Gayá lo desesperó) y luego a banda cambiada. El resultado fue el mismo y su desesperación le llevó a ver la segunda tarjeta amarilla a cinco minutos del final. Retour ligne automatique
El Atlético de Madrid perdió su segundo partido de la temporada a manos de un combativo y serio Valencia que presenta su candidatura al título con un golpe fuerte en la mesa ante el actual campeón, destacando el juego de Parejo, la versatilidad de Rodrigo, el desborde de Piatti y la definición de Gómes.

Equipo y entrenador valencianista celebran la victoria con el público. Foto: Carlos Checa

 

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Carlos Checa

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