El calentamiento global acelerado por el hombre es ya una realidad tangible para la sociedad. En Castilla-La Mancha,  la agricultura resulta clave en el sector económico, y se trata de una de las zonas de la UE que más puede sufrir la alteración del clima. Sequías, precipitaciones torrenciales, desertificación, temperaturas extremas, nuevas plagas… Son muchas las adversidades a las que se enfrenta el sector. Las organizaciones supranacionales buscan soluciones, especialmente a raíz de la Cumbre del Clima de París, ratificado recientemente por Bruselas. Pero, ¿cuán dificultosa es su aplicación a nivel local? ¿Puede germinar una agricultura sostenible en nuestra región, que contribuya a restablecer el equilibrio entre el ser humano y su entorno?

Como viene siendo habitual en los últimos años, el equinoccio otoñal comenzó con un calor más propio de mediados del verano. La nueva Delegada de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en Castilla – La Mancha, Paloma Castro, ha advertido de que este otoño será más caluroso y seco de lo normal. El organismo público ha anunciado recientemente que en nuestra comunidad, la  temperatura media del mes pasado ha sido 2ºC superior a lo normal, constituyendo el septiembre más cálido desde 1965, y el de mayor temperatura del presente siglo en el conjunto de España, con 20,1ºC de media. Cuenca, Albacete y Ciudad Real batieron récords históricos. En cuanto a precipitaciones, España fue un 46% más seco (24 l / m²), siendo Castilla-La Mancha de las zonas más afectadas (lluvias inferiores al 25 % del valor normal en algunos puntos de la comunidad).

Precipitaciones España Septiembre 16
% de precipitaciones en España en septiembre respecto a valores normales. Fuente: AEMET
La relación entre cambio climático y agricultura

La agricultura es una actividad frágil, porque depende directamente del clima y el medio ambiente. Las menguantes precipitaciones, olas de calor y frío más extremas, y los altos índices de aridez, están provocando daños en cultivos leñosos como la vid y el olivo, pero también en productos como el ajo o el cereal.  Por si esto fuera poco, el caos meteorológico puede favorecer la aparición de plagas y enfermedades en las cosechas.

Un informe publicado por Equo Europa y Los Verdes, y firmado por el climatólogo y geógrafo toledano Jonathan Gómez, alerta de que en un plazo de 30 años, la sequía y el aumento de las temperaturas incidirán con fuerza en Castilla – La Mancha, acabando con la rentabilidad de muchos de sus cultivos, especialmente el olivo. Gómez se inclina por la innovación técnica y la adaptación al nuevo paradigma climático, para tratar de contener la amenaza.

Pero lo que no se tiene mucho en cuenta es que el sector agrario no sólo es afectado por el calentamiento global, sino que contribuye a este fenómeno. Según el Gobierno autonómico, en 2014 la agricultura supuso el 14,5 % de emisiones en Castilla La Mancha de Gases de Efecto Invernadero (GEI), aumentando un punto respecto a 2006.

La experta en Ciencias Biológicas, Mónica Cicuéndez Maroto, indica al respecto: “La agricultura es víctima y verdugo, y el clima se ve dañado por malas prácticas de los agricultores, como la quema de rastrojos y el empleo de plaguicidas que contienen azufre, cianuro, o abonos nitrogenados. Todos ellos son letales para el suelo y el ecosistema”. Con ello, la científica aboga por una mayor supervisión y regularización de estas prácticas en los campos castellano-manchegos.

No obstante, Alfonso Rodríguez Torres, de la Oficina del Cambio Climático de Castilla – La Mancha, habla también del papel benefactor del sector agrícola, pues los cultivos leñosos castellano – manchegos  absorbieron, según un informe de 2015,  2 millones de toneladas de GEI, por lo que el saldo es en realidad positivo. Otro dato esperanzador según este científico:  nuestra comunidad emplea un 100% de fuentes de energía limpias. Sin embargo, aunque los datos del año pasado son buenos (cuarta comunidad con mayor producción de renovables en Gigavatios por hora, con 10.251, y tercera comunidad que más emplea las renovables para satisfacer la demanda interna, con un 92, 6 %), todavía no se ha alcanzado el pleno autoabastecimiento mediante renovables.

Cultivos ecológicos, ¿la solución?

Mitigar el cambio climático a través de prácticas agrícolas alternativas es una de las opciones que baraja Europa. La Comisión ha financiado varios estudios para desarrollar las reformas que propone la Política Agraria Común (PAC). Desde 2008, se ha tratado de impulsar la agricultura ecológica (también llamada biológica u orgánica), e innovar en algunos modelos de producción.

Ahora bien, ¿ en qué consiste esta técnica de cultivo? El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente la define como un compendio de técnicas agrarias que excluye normalmente el uso, en la agricultura y ganadería, de productos químicos de síntesis como fertilizantes, plaguicidas, antibióticos, etc. Esta práctica tiene como objetivo aumentar y preservar la fertilidad del suelo, obtener productos completamente naturales y cómo no, cuidar el medio ambiente. La organización ecologista Greenpeace España ensalza las virtudes de esta práctica agraria: mayor resistencia a ciertas plagas, sostenibilidad y producción de un 30% más de alimentos por hectárea que la agricultura convencional.

Por otra parte, el ingeniero técnico Alfonso Ramírez, con un Máster en Energías Renovables, opina que la biodiversidad es la base de la agricultura orgánica, ya que el el buen estado de los alimentos afecta directamente a los ciudadanos, y son éstos los que deben proteger el entorno natural afirma que “Un estado favorable del medio natural, produce beneficios económicos, sociales y ambientales, y su simbiosis con la práctica agrícola no debe diluirse”.

“El problema es que el resultado se da largo plazo, y la gente no tiene paciencia”

Según el Director Provincial de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural en Cuenca, Joaquín Cuadrado Ortiz, la alteración de los ciclos estacionales producen una de cal, y otra de arena. Como consecuencia del cambio climático en la provincia, el período de heladas se ha acortado y eso favorece la implantación de nuevas variedades de producto, tanto leñosos como herbáceos. Aun así, Cuadrado reconoce temer a la ausencia de precipitaciones, sobre todo las cruciales lluvias otoñales, que nutren la tierra. Joaquín asevera que “El agricultor tiene mucha capacidad de adaptación a pesar de que estamos viviendo una alteración del entorno natural”.

Director Provincial Agricultura
Joaquín Cuadrado, durante la entrevista en la Delegación Provincial. Fuente: propia.

Además, Ortiz afirma que pese a ser un firme defensor de la agricultura ecológica, hay que ser realistas. “Hay productos más fáciles de cultivar que otros. Tenemos experiencia en ajos y cebollas ecológicas muy buenas, que están funcionando bien, pero cosechas como estas o de cereal, tienen muchas complicaciones. Este año hemos tenido entre 4.000 y 5.000 kg por hectárea en cebada. Si fuese tratada de manera ecológica, la producción se quedaría en 2.000-2.500kg”, nos cuenta. Son unos datos de producción mucho más modestos que para las prácticas tradicionales, y que contradicen las promesas de Greenpeace. El principal problema que ve el Director Provinciales es “que el verdadero resultado se ve a largo plazo, con un plan de rotaciones de 10 a 15 años, y los productores carecen de esa paciencia”. Aún así, destaca la labor de organizaciones  como Pisto Ecológico, que promociona productos autóctonos en Cuenca.

Anastasio Yébenes es secretario de la Plataforma para la Defensa de la Agricultura y Ganadería Ecológicas de Castilla-La Mancha. Este colectivo denuncia la precaria situación de su sector, la falta de apoyo que recibe de sindicatos, que “se han vendido”, y las falsas promesas de los políticos.  Yébenes asegura que, de media, se han recortado un 70% las ayudas a los cultivos orgánicos, siendo afectados en el último año más de 3.000 agricultores manchegos. El Gobierno autonómico ha inyectado 18.875.839 euros al sector correspondientes a 2015, y provenientes de la política de desarrollo rural de la UE 2014-2020 , que se nutre del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) . Según la plataforma, el Gobierno actual de Page se ha resistido a realizar estos pagos, hasta que una enmienda del Partido Popular, apoyada indirectamente por Podemos, ha hecho recapacitar a los socialistas.

“Aún así, la situación sigue siendo preocupante”, sentencia Yébenes. En 2016, su colectivo ha denunciado un “brutal paso atrás de la agricultura ecológica castellano – manchega”, perdiendo casi 100.000 hectáreas de terreno como consecuencia del descenso de las subvenciones recibidas.

Iniciativa verde en suelo conquense

Félix Castellanos es un joven residente en Cuenca que apuesta por la agricultura ecológica. De tradición familiar  en el mundo del cultivo,  hace cuatro años decidió arrendar una modesta parcela situada en la Hoz del Huécar. Tras fundar una modesta empresa, De las Hoces SL, se vale de la ayuda de Laura García, una técnico en gestión de recursos naturales.

Félix, Laura y algunos de los productos de su huerta ecológica. Fuente: propia / página de Facebook de De las Hoces SL

Ellos no reciben ayuda económica de ninguna entidad, primero por principios, y luego por no cumplir muchos de los requisitos (como el tamaño de la explotación, que no supera los 5000 ). Consideran que la PAC ha ayudado al sector, pero ha mantenido sistemas de producción tradicionales, difíciles de adaptar a la idiosincrasia del cultivo ecológico, y que no incitan a la profesionalización.

“La tierra en torno al Huécar es de muy buena calidad, pero nos faltan medios técnicos, y el clima invernal es difícil para la agricultura.  Nuestro sistema de cultivo se da en cuatro rotaciones: primero liliáceas (ajo, cebolla), después cucurbitáceas (calabaza, pepino), para pasar a verduras de hoja y, por último, solanáceas (tomate, pimiento)”, explica el joven, quien suministra sus productos a una pequeña frutería de la ciudad.

“No podemos ganarnos la vida solo con nuestra huerta”

Los jóvenes emprendedores agrícolas trabajan muchas horas en su huerta, a veces estériles, pero aunque el comienzo no haya sido fácil, les gusta lo que hacen, porque “aporta a la biodiversidad y cultura de la zona”. Su esfuerzo actual está centrado en recuperar variedades locales de alimentos como el pimiento o el pepino. Muchas semillas tienen que comprarlas por Internet, con precios mucho mayores que los de semillas convencionales.”Lo nuestro es más bien vocación. Creemos que, con el tiempo, la huerta podría dar más rendimiento, pero ahora mismo no nos da para vivir exclusivamente de ella”, se sincera Félix.

“El mercado global no está hecho ahora mismo para el pequeño productor – nos cuenta  -, estamos ante un sector a desarrollar, cuya prosperidad dependerá mucho del apoyo que reciba. No solo mediante ayudas económicas, sino  también  informando a los consumidores sobre las virtudes de los productos alternativos, así como incentivando el I+D+i y la profesionalización”. Ésta última constituye, según los jóvenes agricultores, el principal desafío de cara al futuro de la agricultura orgánica.

Sin duda, esta actividad supone una alternativa interesante al modelo productivo actual. Genera un círculo virtuoso con el entorno natural, una simbiosis en la que apenas invierten agentes químicos o emisiones contaminantes. El problema radica en que tan solo una marginal porción de la sociedad tiene conciencia de la existencia de estos productos ecológicos, y el poder político todavía no se atreve a apostar decididamente por él.

La dudosa productividad , el reducido tamaño de las explotaciones, o la “dictadura” de las grandes superfícies y sus bajos precios, pueden ser algunos de los motivos. Pero, sobre todo, es imperante no caer en el error de tratar de adaptar a trompicones el modelo tradicional a los cultivos orgánicos, sino diseñar una metodología productiva completamente nueva y autónoma. Todos los expertos y productores consultados convergen en la necesidad de apoyar la agricultura ecológica por su potencialidad, pero también en que la situación  actual del sector es muy mejorable, especialmente en la tecnología, la productividad y la concienciación social.

Para que la agricultura salve su futuro, debe poner una marcha más, adaptándose completamente al nuevo paradigma climático. La Unión Europea ya ha ratificado el Acuerdo del Clima de París, pero éste no puede convertirse en papel mojado. Las políticas medioambientales, cruciales para el sector primario, han de ser aplicadas también a escala regional. En nuestra región, hay que destacar algunos logros: los investigadores de la UCLM, Jorge Enrique Zafrilla y Luis Antonio López, han propuesto un nuevo criterio de asignación de emisiones para los países que, según aseguran, empujaría a la economía mundial hacia el desarrollo bajo en carbono. Además, Castilla – La Mancha se ha sumado a la iniciativa “4 por mil”, promulgada en el COP 21  (Cumbre del Clima de París), para aumentar la capacidad de absorción de los suelos agrícolas de gases contaminantes en un 0,4 %.

Cumbre Clima París
Algunos de los principales líderes mundiales reunidos en la Cumbre del Clima de 2015, celebrada en París. Crédito: Reuters.

Castilla – La Mancha, zona de una rica tradición agraria, debe aprovechar su gran potencial, continuar por la senda de las energías renovables y la agricultura sostenible. El apoyo económico a productores es crucial, y en esto la ayuda UE continuará siendo importante, pero no todo es dinero, sino también investigación e instrucción en nuevos métodos de cultivo y sincronización con otras prácticas como la ganadería sostenible.

El futuro que esboza la FAO es preocupante, pues la demanda mundial de alimentación aumentará en los próximos años. Hay que garantizar, mediante un cambio sustancial del sistema económico global, que las nuevas medidas políticas puedan aplicarse correctamente a escala no solo nacional, sino también local.  Algo que, hoy en día, se antoja una quimera. La cuenta atrás ya ha comenzado, y la reacción debe ser inmediata. Por el bien de esta histórica tierra del centro de España, de todos sus habitantes y su biosfera, la agricultura alternativa debe echar raíces en los próximos años. Gobernantes, productores y consumidores deberán estar a la altura.

 

Reportaje escrito en colaboración con Carolina Cicuéndez

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Antonio J. Villena

La verdad es que escribir constituye el placer más profundo, que te lean es sólo un placer superficial.
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