Hay una condición intrínseca, inherente en todo ser humano: la libertad. Aunque, a veces, no todos gozan de ella en la misma proporción, o ni siquiera la disfrutan, es un derecho que nos pertenece. Y es que según en qué países y en qué contexto nos encontremos, la libertad puede verse vulnerada. El concepto de libertad se entiende como la facultad de cualquier ser vivo para tomar sus decisiones sin estar sometido a nadie. Y es por esto mismo por lo que es un término que no está sujeto a un periodo de tiempo concreto. Así, en el siglo XXI, la libertad sigue siendo un aspecto que nos ocupa. Por eso, en la Catedral de Cuenca durante estos meses, está teniendo lugar la exposición ‘La poética de la libertad’ utilizando el arte como vehículo para ejemplificar la importancia de este derecho. El evento se celebra por diferentes motivos, entre ellos el de la conmemoración del IV centenario de la muerte de Cervantes. Una de las áreas que cobra mayor importancia en esta exposición es la de los artistas informalistas, que no recrean la libertad desde sus propias vivencias, sino que lo hacen a través de su arte. Utilizando una «una mirada cercana» los artistas pretenden aproximarse a la idea de libertad en espacio y tiempo. Espacio del que Rafael Canogar tiene una nueva concepción y tiempo que para Juan Barte resulta valioso en la creación de sus obras.

En la Sala Capitular de la Catedral de Santa María y San Julián de Cuenca, lugar en el que antiguamente se tomaban todas las decisiones que tenían que ver con el mismo edificio, se encuentra situada la sala que para esta exposición ha adquirido el nombre de ‘La mirada cercana: alta expresión’ donde se encuentran las obras de los artistas informalistas. Tal y como afirma una de las guías de la Catedral de Cuenca, Laura Buendía, la sala se eligió por ser “la más grande de la Catedral y la mejor acondicionada para agrupar todas las obras en un mismo sitio”. La sala expositiva se caracteriza por constituir la mirada cercana de la exposición, es decir, los artistas que han elaborado las obras pertenecen a la historia más reciente de nuestro país. Estos autores no han estado presos nunca, pero sí que su trabajo lo han llevado a cabo durante los años 50 y 60, momento en el que en nuestro país estaba vigente la dictadura franquista. Durante el franquismo el arte abstracto no estaba bien visto ni permitido, y muchos de estos artistas tuvieron que desarrollar su carrera en otros países. «Los artistas no vivieron presos, pero sí que sufrieron la censura en sus obras y trabajos y fueron la voz que en ese momento de represión reclamaba la libertad. A través de esta exposición los artistas defienden la libertad de expresión, la libertad pública y creativa enlazándose de este modo su arte con ‘La Poética de la Libertad`’, señala Laura Buendía.

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Perspectiva de la sala donde se encuentran las obras de los artistas informalistas. Fuente: Jose María Herranz de la Casa

Las obras que conforman la sala informalista pertenecen a cinco autores: Rafael Canogar, Luis Feito, Francisco Farreras, Martín Chirino y Manolo Millares. Excepto el último, el resto de los autores (a pesar de que tienen entre 80 y 90 años de edad) siguen en activo, otro de los motivos por los que se les ha querido homenajear como últimos representantes de este movimiento que tanta influencia ha tenido culturalmente. Acompañando estas obras se encuentran también las fotografías de Juan Barte, otro de los autores informalistas, nacido en la Rioja, que muestra los retratos de los propios artistas elaborando sus obras, puesto que no solo lo importante es el resultado final sino el proceso de confección de las mismas. «No todas las obras llegaron a la vez y el hecho de que se hayan podido agrupar en la misma sala es muy importante para poder ver el contraste que muestran unas y otras».

Conociendo a Juan Barte
Uno de los autores más destacados de esta sala de informalistas a la que nos estamos refiriendo es Juan Barte, fotógrafo nacido en La Rioja. El autor comenzó su trayectoria laboral en el mundo del diseño gráfico pero tal y como afirma «hay que pasar por varios ciclos, reciclarse y cambiar de trabajo» y es por ello por lo que decidió, después de veinte años, pasar al mundo de la fotografía, que también le apasiona desde siempre. Una de las características más destacadas del riojano es que sus fotografías “no se encuadran en ninguna categoría”, puesto que todos los proyectos que realiza se mueven entre la frontera de la ficción y la documentación. Él interviene mucho en la fotografía: «mezclo un mundo interior mío y lo que hay en el mundo exterior, por eso, mis fotos no entran en ninguna categoría; me gusta que mis trabajos no sean fáciles de categorizar». En cuanto a la ‘La Poética de la Libertad’ se refiere, para Barte es un “honor” estar exponiendo su arte junto a artistas cuyos trabajos son admirables. «Conozco personalmente a los artistas de la exposición y admiro no solo su trabajo, también les admiro como personas». El hecho de encontrarse la exposición en una ciudad como Cuenca para el autor es algo maravilloso: «siempre me ha gustado Cuenca, se ha hecho un trabajo en la ciudad extraordinario en cuanto conservación y en cuanto a promocionar la cultura y no me parece mejor sitio para exponer que en esta ciudad».

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Obra de Martín Chirino y al fondo la proyección de fotografías realizadas por Juan Barte a los artistas mientras realizan sus obras. Fuente: Patricia Cantarero

Si se habla de sus obras en la exposición, el artista apunta que la relación con el resto de autores es clara, ya que en sus fotografías se ve a los propios artistas realizando los trabajos que están expuestos en la muestra. «Es como un espejo, la causa- efecto directa la podemos ver en la exposición», apunta Barte. La duración de sus trabajos suelen ser de dos o incluso tres años puesto que para él lo más importante es involucrarse con el trabajo que está fotografiando, hacerlo en el momento adecuado y colaborar con las personas a las que retrata. «La fotografía es como el tango, cosa de dos», afirma. En el caso concreto de las imágenes que se encuentran en ‘La poética de la libertad’, la duración del trabajo fue de dos años y medio, contactando en primer lugar con Luis Feito y a través de él con el resto de artistas. Estas imágenes reflejan la libertad de creador, a los artistas desarrollando su trabajo en sus estudios con plena libertad. Todas sus fotografías son en blanco y negro por dos razones fundamentales: una de ellas es que el color da demasiada información, es muy próximo a la realidad y deja poco espacio a la persona para interpretar. «El blanco y negro está más alejado de la realidad, deja más espacio a la audiencia para interpretar, imaginar, construir su propia historia y emocionarse». Tampoco hay nunca una mirada directa, para que las personas se fijen en todos los detalles de la fotografía. «Cuanto más abierta a la imaginación de la audiencia mucho mejor».

«El blanco y negro está más alejado de la realidad, deja más espacio a la audiencia para interpretar, imaginar, construir su propia historia y emocionarse».

A pesar de que durante la época franquista el Arte Abstracto estaba prohibido como se ha señalado anteriormente, Fernando Zóbel fundó el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, el primero en toda España, que este mismo año celebra su L aniversario. La lucha contra la censura que llevaron a cabo estos artistas, también se ha querido plasmar en esta misma sala de los informalistas con algunas de las obras de este museo, entre las que destacan autores como Fernando Zóbel o Gustavo Torner. Sin embargo dentro de la sala, siguen teniendo un mayor peso los artistas informalistas.

Rafael Canogar desde dentro
Rafael Canogar, nacido en Toledo en el año 1935 y el que fue uno de los miembros del grupo de influencia abstracta ‘El Paso’, es otro de los autores

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Rafael Canogar. Fuente: página web de ‘La poética de la libertad’

que conforman el elenco de artistas que constituyen el área informalista de la exposición ‘La poética de la libertad’. Empezó a interesarse por el mundo del arte a una edad muy temprana, a los 13 años. Pasó un año estudiando con el pintor Martiarena en San Sebastián y cuando volvió a Madrid, pudo compartir experiencias con Vázquez Díaz. Aunque su deseo de ser pintor fue “muy visceral”, fue algo más tarde cuando “cuajó” en él lo que implica desarrollar esta profesión. Para Canogar, ser pintor “implica una forma de pensar y de vivir diferente a las normas establecidas”. Las obras del toledano se caracterizan por ofrecer una nueva concepción del espacio, que para él constituye “un campo de batalla, de acción; un espacio bidimensional, desde donde mi obra se proyecta hacia el espectador”. El artista confiesa que lo que caracteriza a su arte es “ser honesto” consigo mismo, quizás esa sea una de las razones por las que ha recibido numerosos premios. El que recuerda con más orgullo es el gran Premio de la Bienal de Sao Paulo, en 1971. Canogar resalta que este reconocimiento es uno de los dos grandes que ha recibido España, junto con Chillida el de la Bienal de Venecia de 1958.

“ser pintor implica una forma de pensar y de vivir diferente a las normas establecidas”

El artista muestra su contento por ser uno de los autores que dan nombre a la exposición ‘La poética de la libertad’. Le “complace” ver que le tienen presente, ya que además el título de “Poética de la libertad” siempre ha sido uno de los “ejes” en sus actividades. Tras muchos años de trabajo y haber expuesto en los “más importantes sitios del mundo y con los más prestigiosos artistas, no es vanidad lo que siento al estar presente en esta exposición, es por algo más satisfactorio, poner a juicio la actualidad creativa de tu obra”, afirma Canogar.

La metáfora de Ai Wei Wei
Ai Wei Wei, artista nacido en 1957 en Pekín, es “muy reivindicativo” y “multidisciplinar”, ya que no se sirve “de una sola técnica” para mostrar sus obras y en todas ellas defiende “la libertad de expresión”. Además, hace una dura crítica contra la violación de los derechos humanos que hay en China, y utiliza un lenguaje “transgresor” en sus obras, acusando a su gobierno de corrupción ante el panorama internacional. Esto hace que los gobiernos de su país no se llevaran bien con Ai Wei Wei y le persigan acusándole de evasión fiscal. Le encierran durante 81 días, en los cuales vivió un cautiverio, vigilado constantemente por guardias de seguridad que estaban con él todo el día a menos de 50 cm de distancia. Tras su cautiverio, creó la obra S.A.C.R.E.D. (un acrónimo en la que cada una de las letras significa algo). La S, cena; A, acusadores; C, limpieza; R, ritual; E, entropía y D, duda. La obra consiste en 6 cajas metálicas que simbolizan la celda en la que Ai Wei Wei estuvo preso y dentro de ellas hay unos dioramas, esculturas hiperrealistas hechas a escala que representan seis momentos cumbres de su encierro. Le gustó mucho la idea de exponer en la Catedral de Cuenca y quiso que fuese ahí porque quería reflejar lo que vivió durante esos 81 días, ya que su obra se puede observar “desde la mirada lejana”, es decir, desde el exterior, para luego pasar dentro y ver la obra S.A.C.R.E.D. Con ello, se da lugar a un contraste: se pasa de estar fuera a estar dentro (sensación que quería conseguir el artista, libertad afuera y cautiverio dentro).

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Ai Wei Wei comiendo mientras le vigilan. Fuente: Patricia Cantarero
Cuenca también se alimenta de la exposición
Además de ofrecer un recorrido por las diferentes visiones que constituyen ‘La poética de la libertad’, se ha querido contar otra perspectiva: cómo ha influido esta muestra a la ciudad de Cuenca culturalmente hablando. Uno de los beneficios con los que contará la Catedral de Cuenca una vez finalice la exposición será que la instalación luminosa que se ha colocado en la misma, permanecerá. La iluminación la ha llevado a cabo la empresa Targetti, que es un grupo que se encarga de iluminar los monumentos en Italia. Otro de los aspectos positivos que ha traído la exposición ha sido la ubicación de una torre de nueve metros que permite ver una panorámica de la Catedral, el coro y las capillas. Sin embargo, en este caso una vez finalice la exposición, la torre la quitarán. Tal y como expresa la guía Laura Buendía, estos motivos, entre otros, son los que están haciendo que “las visitas de los propios conquenses aumenten, ya que en algunos casos me dicen que llevaban entre 20 y 30 años sin entrar y disfrutar de su Catedral».

Buendía asegura que la exposición ‘La Poética de la Libertad’ ha mejorado las estadísticas de turistas que recibe la misma. En esta misma línea la coordinadora de la exposición, Nuria, afirma que ya se han superado las cuarenta mil visitas. «La mayoría de turistas que provienen de España son de Castilla-La Mancha, seguida de las comunidades de Madrid, Cataluña, Andalucía y Valencia». También la Catedral ha recibido una afluencia importante de turistas de Estados Unidos, Reino Unido, Suiza, Holanda, Francia, Alemania, Corea, México y Argentina. «Sobre todo en los primeros meses de exposición los visitantes nos decían que venían adrede a verla, quizá porque ha estado en otras ciudades muy grandes e importantes como Venecia o Londres y siendo su próxima parada Los Ángeles». Estas obras están valoradas en alrededor de cuatro millones de euros, pero como aclara Laura «una obra de arte nunca tiene un valor específico, ya que vale lo que una persona esté dispuesta a pagar por ella». En esta misma línea de financiación, además de lo que ha supuesto la exposición como tal, se han gastado 2,5 millones en la preparación de las instalaciones, infraestructuras y montaje de las mismas, que corre a cargo del Ayuntamiento de Cuenca y otras entidades y patrocinadores entre los que destacan Liberbank, Incarlopsa, Iberdrola, Adif, y las Diputaciones de Toledo, Albacete y Ciudad Real respectivamente.

 

 

Foto de portada cedida por Juan Barte

Reportaje realizado por: Blanca Lozano y Patricia Cantarero

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