Este fruto seco se presenta en las mesas como un snack saludable, ya que es rico en proteínas y contienen una gran cantidad de fibra al igual que de ácido fólico. El consumo del pistacho nos ayuda a aumentar las defensas y a combatir el colesterol malo, además de contener una capacidad anticancerígena, antioxidante y rejuvenecedora. Dadas estas propiedades y su sabroso sabor es lógico que miles de toneladas sean consumidas cada año a nivel mundial. La relevancia de este producto es notoria, cuenta en la actualidad con su propio día, 29 de febrero, Día Mundial del Pistacho.

Procedente de un árbol llamado pistachero, este producto es cultivado en diversas partes del mundo como Irán, China o Estados Unidos, pero el pistacho también ha llegado a España. Sus orígenes en el país se remontan a la época en la que los árabes se establecieron en la Península Ibérica con la conquista, sin embargo, su desaparición llegó más tarde con la Reconquista cristiana. No fue hasta 1980 que estos árboles volvieron a tierras españolas a través del Centro Agropecuario de Reus (Tarragona). Siete años después se establecerían la plantación de las primeras parcelas en el centro de la península, concretamente en Castilla-La Mancha, un lugar que reúne las cualidades agroambientales que el pistachero, y en definitiva el pistachar, necesitan.

En la zona castellano manchega se encuentran un total de 10.000 hectáreas de este cultivo, lo que constituye dos de los tres tercios de la tierra destinada a la crianza de este fruto seco en el país, es decir, 15.000 hectáreas. El pistacho se ha convertido en la actualidad en un referente en la agricultura de Castilla-La Mancha, facturando más de 10 millones de euros en el año 2015 gracias a las 800 toneladas que se recogieron en los campos castellano-manchegos. Las hectáreas de este leñoso han aumentado de manera considerable en los últimos años. Durante el año 2012, Castilla-La Mancha contaba con alrededor de 4.000 hectáreas de terreno dedicado a este nuevo cultivo, tres años más tarde, la cifra se duplicó con más de 10.000 hectáreas de pistacheros en la provincia. Durante este año 2016, el aumento ha seguido su curso y se estima que el terreno empleado en el cultivo del pistacho se encuentra alrededor de las 12.000 hectáreas. Joaquín Honrado Clemente, un agricultor que lleva más de 15 años en el cultivo del pistacho, asegura que el aumento y la apuesta por este fruto se ha debido a que otros agricultores han observado las plantaciones anteriores. Francisco José Couceiro, autor de El cultivo del pistacho y responsable del Departamento de Investigación en Cultivos Leñosos del Centro “El Chaparillo” también defiende esta posición, asegura que “las primeras plantaciones de hace 18 años están convirtiendose en un escaparate en el que cada vez más gente curiosea y empieza a coger interés por este cultivo porque ve los árboles llenos de bruto y luego compara el precio al que se están vendiendo esos frutos.”

img-20161026-wa0021
Recolección de un pistachar en Daimiel (Ciudad Real)

Ciudad Real se ha convertido en la provincia líder en toda Castilla-La Mancha, en ella se ha apostado sin precedentes por la plantación del pistachar. Además, posee el Centro de Investigación Agroambiental “El Chaparrillo”, en el que se encuentra el Departamento de Investigación en Cultivos Leñosos. Este departamento es un referente tanto para los nuevos agricultores del producto como para los más expertos, ya que es el único departamento de investigación del pistacho existente en Europa. En este centro se les informa de los cuidados que reclama el pistachero, un árbol de un tamaño pequeño, desértico, con una alta tolerancia al suelo salino y que precisa de profundidad para proporcionar un fruto más abundante.

El pistachero es una planta muy longeva pero que requiere de un periodo de ocho años para comenzar a ser rentable para el agricultor. Pasado este tiempo, cada árbol ofrecerá una cantidad variable de 9 a 12 kilos a sus propietarios, y cada uno de estos kilos de producto suele rondar un precio entre 4 a 8 euros. El precio del pistacho es mucho más elevado a los precios de los principales cultivos que la región castellano manchega recoge en su territorio: la vid, el olivo y el cereal. Este precio puede ser más elevado si hablamos de pistacho ecológico, es decir, un producto procedente de un terreno en el que no se han empleado pesticidas o cualquier otro producto que no sea de origen natural. Un formato que ha sido apoyado por el Gobierno regional, desde sus presupuestos, en los últimos años.

Francisco José Couceiro asegura que “las perspectivas de futuro de este cultivo son las mejores que hay entre todos los cultivos tradicionales” debido a dos circunstancias; existen muy pocos países con oportunidad de producir el pistacho y “este cultivo a nivel mundial tiene una demanda muy superior a la oferta”. El pistacho sirve principalmente como un aperitivo, siendo uno de los más vendidos y debido a esto la oferta es más elevada, según Couceiro este producto podría trasladarse a la industria como ha ocurrido con otros frutos secos como la almendra.

img-20161026-wa0022
Fruto del pistachero antes de su recolección

Debido a este crecimiento en la producción del pistacho en la región se han creado sociedades agrícolas de transformación que buscan reducir los gastos de esta producción. Iberopistacho se encarga de esta labor, resultando ser una de las empresas más relevantes en el sector, vende su producto a Portugal e Italia y facilita el 85 por ciento de la planta injertada de Castilla-La Mancha. Otro ejemplo de esta práctica, aunque de una manera más reducida, es Pistamancha una sociedad de transformación que se encuentra situada en Membrilla (Ciudad Real). Esta sociedad cuenta con un total de 15 socios que reúnen entre ellos 200 hectáreas, también disponen de cultivo ecológico perteneciente a 3 de estos socios que conforman la asociación. Pistamancha asesora a sus socios aunque su cometido principal es la venta de la cosecha de cada uno de ellos. Miguel Ángel García, presidente de Pistamancha, opina que la apuesta que se está llevando a cabo por este cultivo se debe a la rentabilidad que proporciona este producto, siendo la inversión “relativamente barata respecto a lo que existe aquí.” Miguel Ángel asegura que es una inversión más temporal que monetaria ya que el dinero empleado en la plantación de pistacheros puede ser fácilmente recuperable cuando comience la producción. Sin embargo, opina que se está apostando por el pistacho, aunque asegura que este gran crecimiento se debe a que los pistacheros que fueron plantados años anteriores han comenzado a dar sus frutos.

img-20160928-wa0000
Injertos en un vivero

El principal inconveniente que contempla un agricultor a la hora de decantarse por el cultivo del fruto seco es el tiempo. Desde la asociación, se recomienda compaginarlo con otro tipo de producto que si ofrezca esa rentabilidad anual. Sin embargo, Couceiro asegura que en Castilla-La Mancha predomina un pensamiento de rentabilidad a corto plazo que solo existe en esta región. Una mentalidad que no existe ni en Cataluña, Galicia, Andalucía, Castilla y León o Murcia porque allí hay gran cantidad de cultivo leñoso, un cultivo que se caracteriza porque tarda en producir como ocurre con el pistacho. Couceiro alega que se necesita este cambio de mentalidad del agricultor de la región “para que deje de preocuparle la tardanza en producir y vea más la rentabilidad de ese cultivo a largo plazo.”

A pesar de esa mentalidad, los agricultores de Castilla-La Mancha están empezando a apostar de manera notoria por este producto. Como fue el caso de Joaquín Honrado, un agricultor que decidió apostar por el cultivo del pistacho, mientras otros muchos seguían apostando por cultivos más tradicionales como es el caso de la vid, un cultivo muy extendido en su pueblo natal. Un producto que, según como se augura, podría compartir terreno de forma ecuánime con otros cultivos que ya son propios de la región. Cultivos que han llegado no solo a ser parte de Castilla-La Mancha, sino a ser su propia representación, como es el caso de la vid, responsable de los vinos y las denominaciones de origen de la región.

Información nutricional

Cantidad por 100 gramos de pistachos

Calorías 562

Grasas totales 45 g

  • Ácidos grasos saturados 6 g
  • Ácidos grasos poliinsaturados 14 g
  • Ácidos grasos monoinsaturados 24 g
  • Ácidos grasos trans 0 g

Colesterol 0 mg

Sodio 1 mg

Potasio 1.025 mg

Hidratos de carbono 28 g

  • Fibra alimentaria 10 g
  • Azúcares 8 g

Proteínas 20 g

Vitamina A 415 IU                                                                                  Hierro 3,9 mg

Vitamina D 0 IU Vitamina B6 1,7 mg                                            Vitamina B12 0 µg

Vitamina C 5,6 mg                                                                                  Calcio 105 mg

Magnesio 121 mg

Reportaje realizado por: Raquel Rincón y Verónica Jiménez

The following two tabs change content below.

Leave a Response