La Organización de las Naciones Unidas ha aprovechado, un año más, el día 2 de Noviembre para denunciar las condiciones con las que los periodistas deben afrontar el ejercicio de su profesión. Ha puesto de manifiesto la mínima protección que los profesionales de la información poseen en cualquier tipo de conflicto internacional que se encarguen de cubrir. El hecho de que su objetivo sea defender una verdad que es objeto de tergiversación y secuestro por parte de los protagonistas del conflicto es algo que pone a los periodistas en una situación muy delicada.

Los periodistas son el objetivo perfecto para los criminales a la hora de evitar que la verdad salga a la luz en un determinado conflicto. Desde la mitad de la década pasada, se han contabilizado un total de 800 periodistas, aproximadamente, que han perdido la vida en el ejercicio de su profesión. El dato es abrumador. Pero el problema no se queda en esa cifra. Según un informe de las Naciones Unidas, solo el 7% de los crímenes han sido castigados con alguna condena para los criminales. La impunidad es una característica muy común dentro del entorno de los crímenes contra los periodistas. Esta impunidad genera un círculo vicioso muy difícil de frenar si no se corta por alguna de las partes.

Esa pescadilla que se muerde la cola comienza con el crimen al periodista y continúa con la impunidad de dicho acto delictivo. Esa misma impunidad envalentona a los delincuentes, que no ven apenas freno a sus delitos contra los profesionales de la información. De modo, que un tipo de violencia contra un periodista genera aún más violencia, por la impunidad de estos delitos. El día 18 de noviembre de 2013, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó la primera resolución referida a la seguridad de los profesionales de la información en el ejercicio de su profesión. Como no, también hacía referencia a la exención de los crímenes. La resolución establece el día 2 de noviembre de cada año como el “Día Internacional para poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas”. El día fue designado por ser el aniversario del asesinato en Malí de los reporteros de Radio France Internacionale Ghislaine Dupont y Claude Verlon.

Los crímenes contra los profesionales de la información pueden ser muy variados. Uno de los principales problemas que podemos encontrar en este apartado es que, muy a menudo, los medios de comunicación solo dan voz a los casos más llamativos. Estos casos suelen ser los que quedan resueltos con la muerte de alguno de los defensores de la verdad. Además, de la muerte, hay infinidad de posibilidad de crímenes para evitar que la verdad salga a la luz: desaparecidos, torturados, tiroteados, encarcelados o secuestrados. También se puede contar a la presión e intimidación como crimen o delito contra el periodista y condicionante de la verdad que el profesional de la información quiere trasladar. Hay veces que el precio a pagar por defender una verdad es demasiado alto.

El Comité para la Protección de los Periodistas ha elaborado el Índice Global de Impunidad que muestra que Somalia es el país donde más periodistas han sido asesinados durante el año. Veinticuatro han sido los periodistas asesinados en el país africano. Mientras, otras naciones también se encuentran muy arriba en lo que a crímenes contra periodistas sin resolver se refiere. Irak o Siria poseen elevadas cifras también, sobre todo, por los conflictos que se mantienen latentes en sus territorios. No obstante, en países donde no existen conflictos importantes también presentan números elevados de delitos sin resolver. Son el caso de México y Brasil, por ejemplo. Este tipo de casos se suelen explicar haciendo referencia a delitos como la represión gubernamental sobre los periodistas. Muchas veces es el mismo gobierno el que se encarga de realizar presiones contra los periodistas por lo que a la hora de juzgar la dificultad es muy elevada.

Vía: UNESCO y Amistía Internacional
Vía: UNESCO y Amistía Internacional

Un caso llamativo de represión contra los medios de comunicación en un país donde no se encuentra un conflicto palpable es el caso de Turquía. Tras el fallido golpe de estado del 15 de julio, el presidente del país turco, Erdogan, ha iniciado una política de represión contra gran parte de los periodistas de su país en un intento de liquidar la sombra de aquel intento de toma de poder. Irina Bokova, directora general de la Unesco, incitó a los Estados y organizaciones dentro de la ONU a reforzar la seguridad de la prensa en las situaciones de conflicto. La libertad de prensa debe llevar implícita la preservación del ejercicio del periodismo en unas condiciones adecuadas de seguridad para los profesionales de la información. Se debe reconvertir el periodismo de conflicto. Pasar de ser un acto de heroicidad a ser un acto donde los profesionales puedan mantener una seguridad adecuada.

Los periodistas asesinados en situaciones de conflicto representan un porcentaje muy reducido del total de profesionales de la información asesinados. El Comité de Protección de los Periodistas establece que el 95% de los periodistas asesinados se dedican al ámbito local, dedicándose a casos de corrupción o siguiendo la política de su país. Irina Bokova ha dado su opinión sobre este tema: “La impunidad es un crimen contra el ejercicio de la libertad de expresión y los derechos humanos en general. Envalentona a los criminales, constituye una amenaza para el estado de derecho y conduce al miedo y la autocensura. Toda la sociedad lo sufre”.

La resolución aprobada por la Organización de las Naciones Unidas insta a la colaboración de todos los estados para incrementar las medidas de seguridad de los periodistas y se puedan prevenir los ataques. Además de esto, que en el caso de agresión, de cualquier índole, ya haya sido cometida que se haga justicia no dejando impune al criminal. Se reclama un clima de trabajo sin presiones y que se pueda realizar con independencia. Aprovechando el día internacional del presente año, la página web de la ONU ha creado un Hashtag especial para dicho día. #NoALaImpunidad es el lema con el cual la ONI quiere concienciar más que nunca de un problema muy presente en las sociedades de hoy en día. Las cifras que reflejan los informes realizados sobre este tema no incluyen el gran número de periodistas que sufren a diario, ataques que no son mortales.

El caso conquense

Cuenca no se queda de lado en este aspecto. Ricardo Ortega fue un periodista nacido en la ciudad conquense que murió asesinado por el ejército estadounidense durante la crisis de Haití de 2004. La carrera de Ricardo Ortega le tuvo destinado durante bastantes años en Rusia. En el país norteño cubrió como corresponsal los conflictos de Sarajevo y Chechenia y llegó a ser detenido en Grozni por el ejército ruso. De modo que Ricardo Ortega no solo sufrió un crimen que le costó la vida, sino que tiempo antes ya fue encarcelado en Rusia. Antena 3 le mandó a Nueva York en el año 2000 y cubrió el ataque a las Torres Gemelas. También cubrió las invasiones a Irak y Afaganistán. Muchas de las crónicas que realizó sobre la política de Estados Unidos no fueron bien recibidas por el gobierno español. Las presiones gubernamentales provocaron su cese dicha corresponsalía.

Haití en 2004
Haití en 2004

Ricardo Ortega fue enviado a Haití para cubrir la revuelta contra el presidente Jean-Bertrand Aristide, apoyada por el Gobierno de Estados Unidos. Ortega llegó como freelance, sin contrato y sin ninguna medida de prevención ante los ataques de los soldados de Estados Unidos. Sí que tenía un acuerdo con Antena 3. En una manifestación cubierta por el corresponsal, fue alcanzado por dos balas que le arrebataron la vida. Dichos proyectiles provenían de armas de soldados estadounidenses. Como no podía ser de otra manera, en febrero de 2011, el juez de la Audiencia Nacional archivó la investigación sobre el asesinato de Ricardo Ortega por falta de autor conocido.

La Facultad de Periodismo de Castilla la Mancha estableció en su interior una sala de exposiciones con el nombre de “Ricardo Ortega” en homenaje al corresponsal conquense. El espacio fue inaugurado por varias personalidades de la Universidad. También contó con varios familiares del reportero conquense que fue asesinado mientras cubría una manifestación en Haití, el 7 de marzo de 2004.

Dicha sala de exposiciones se estrenó con los trabajos del fotógrafo ciudadrealeño Manuel Ruiz. La sala pretende rendir homenaje a uno de los grandes profesionales de la información que la ciudad de Cuenca ha dado. Se destacó, sobre todo, el objetivo de la sala de hacer recordar a los profesionales de la información que ponen en peligro su vida cada día defendiendo la libertad de información.

La reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial de marzo de 2014 puso fin a la Justicia Universal. Esto fue ampliamente criticado por la organización Reporteros Sin Fronteras. La presidenta de RSF-España, Malén Aznárez, hizo las siguientes declaraciones al diario El Mundo: “La suspensión de la Justicia Universal fomenta los crímenes contra los periodistas españoles, al quedar totalmente desprotegidos jurídicamente en la cobertura de guerras y conflictos”.

Teresa Hernández, psicóloga, nos atendió y arrojó algo de luz a lo que puede significar la presión e intimidación para los periodistas: “Como a cualquier persona, la presión sobre nosotros mismos o sobre conocidos expone a los periodistas a un nivel de estrés incalculable. Las amenazas y el chantaje cambian la conducta de estos profesionales a favor de los criminales, ya que la información ya irá tildada de miedo. El terror es una de las armas más mortíferas a la hora de intentar controlar a otras personas”. La psicóloga establece el terror que los criminales quieren transmitir como elemento clave a la hora de controlar la información: “Nada más recibir cualquier tipo de feedback negativo por cualquier parte en un conflicto, el periodista tildará su información. En la mayor parte de ocasiones cederá por el miedo infundido. En el caso contrario, la información no podrá ser del todo objetiva al haber entrado en contacto con una delicada situación mental”.

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Eugenio Sánchez es periodista freelance y su intención es, a corto-medio plazo, poder cubrir algún acontecimiento bélico que le pueda dar a conocer. El periodista nos cuenta, desde la opinión de un profesional de la información, donde pueden estar, realmente, los peligros para los periodistas: “Pese a lo que pueda parecer, los periodistas se encuentran menos protegidos en territorios locales que de corresponsales en cualquier tipo de conflicto. El periodismo local de diversos sitios como pueda ser México o Brasil, donde existen muchas mafias internas y bandas que actúan como grupos de presión, puede llegar a ser mucho más peligroso que el periodismo de guerra ejercido en Siria”. El periodista se basa en el estudio realizado por el Comité de Protección de Periodistas que establece más peligroso el trabajo periodístico local que el de guerra.

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