La asociación APACU, en colaboración con Delfis, imparte los lunes y sábados clases de natación orientadas a menores con trastornos del espectro autista y otras neurotipias.

Suele decirse que uno de los deportes que más influyen en la motricidad de los niños es la natación. Lo cierto es que es un deporte muy demandado por los padres para que sus hijos, discapacitados o no, mejoren sus capacidades motrices y aumenten su capacidad para hacer amigos.

En Cuenca muchas son las asociaciones que proponen clases de natación para que sus hijos aprendan a nadar y a desarrollar su motricidad. Una de ellas es la Asociación de Autismo de Cuenca, APACU, que desde 2015 organiza clases de natación en colaboración con Delfis.

En estas clases se trabaja con materiales diversos, como tablas, corchopanes, “pull boys” o colchonetas, para que los alumnos puedan desarrollar sus capacidades motoras y psíquicas. Las clases están destinadas a alumnos con trastornos del espectro autista, aunque también se admiten niños con TDAH, TEL, TGD y neurotípicos.

Las clases se desarrollan este curso desde el 5 de noviembre hasta primavera, y tienen lugar en el Complejo Deportivo Luis Ocaña (avenida de los Reyes Católicos, Cuenca) y se desarrollan los lunes a las 16:00 y los sábados a las 10:15 en sesiones de aproximadamente 45 minutos de duración.

Un programa adaptado a los niños con autismo y otras neurotipias

Sobre el programa utilizado por Delfis, la asociación APACU dice que no se trata de hacer únicamente natación, sino de un programa mucho más completo con el que se busca que los niños con discapacidades motoras puedan desarrollar tanto su psicomotricidad como su sociabilidad.

Las clases consisten en una serie de rutinas en las que se trabajan estímulos tanto físicos como psíquicos, teniendo en cuenta aspectos espacio-temporales durante cada práctica. Dadas las capacidades de los alumnos, se apuesta por estímulos temporales. En los ejercicios a los niños se les da órdenes habladas de orden y espera, facilitando así una organización en las clases. Por ejemplo, en un ejercicio con tabla se le dice a uno de los presentes que nade hasta la otra punta de la piscina y que espere al resto cuando llegue. La misma operación se produce en el camino de vuelta. Los ejercicios van acompañados, además, de métodos de ayuda directa para reforzar y paliar las dificultades motoras de los alumnos en determinadas articulaciones.

Los objetivos físico-motrices son, por este orden, favorecer la regulación del tono muscular, dar a conocer la natación al alumno, iniciarlo en esta disciplina y desarrollar el ajuste y el control postural. También hay unos objetivos afectivos, que son que el alumno se identifique con la figura de su monitor, favorecer situaciones de cooperación y colaboración, compartir y respetar los materiales utilizados y mejorar los hábitos de higiene del alumno.

Por último, en este curso se hacen tres evaluaciones: una inicial en la primera clase, que consiste en conocer las necesidades tanto cognitivas como motrices del alumno y ajustar las clases a tal efecto; una continua durante el curso en la que, al final de cada clase, se intentará evaluar los efectos de las prácticas en cada alumno; y una a final de curso en la que se mide la efectividad definitiva de los ejercicios, la evolución de las capacidades y el grado de conocimiento de la natación de cada alumno.

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