En muchas ocasiones podemos ver la distinción en el deporte de las personas que tienen discapacidad de aquellas que no la tienen, ya bien sea por grupos, equipos u asociaciones donde se puede ver tal separación entre ambos conjuntos de personas. Sin embargo en Cuenca, existe una empresa (Delfis) y una asociación (APACU), que llevan años luchando contra las barreras e intentan crear grupos donde todos pueden realizar sus ejercicios en la piscina de manera conjunta, aunque para poder llegar a tal punto, haga  falta un procedimiento.

Delfis es una empresa que surgió hace 30 años de la mano de Miguel B. Ortega, con la intención de ayudar a rehabilitar y buscar la autonomía en colectivos de personas con cualquier tipo de discapacidad, ya sea física, sensorial, intelectual o social.  Delfis, que además es pionera en la ciudad conquense en realizar este tipo de proyectos de integración social a través del deporte, en este caso a través de la natación y de realizar ejercicios en el agua, lleva a cabo un solo programa (aunque se puede diversificar en distintas ramas) llamado “algo más que agua”, donde tanto niños como adultos tienen que ir realizando una serie de ejercicios en el agua para ir intentando la reeducación motriz e ir reforzando algunos músculos que tienen algo más débiles por culpa de las diferentes discapacidades que tienen o también por diferentes enfermedades (pues también pueden ir personas con escoliosis o cifosis). Todos los ejercicios son controlados y supervisados por monitores, además de que cada persona lleva al principio una serie de actividades personalizadas pues cada persona tendrá más afectado un músculo o un sensor que las otras y algunos de los objetivos principales son ir mejorando movilidad y suplir algunas carencias.

Una de las características que tiene este programa es que desde que te sientas en la colchoneta para poder entrar en la piscina, hasta volver a salir, estas estimulando algún sensor o parte de tu cuerpo de manera motriz, visual o auditiva, pues la estimulación de forma frontal y directa es muy importante no solo para coger confianza en un medio hostil como puede ser para ellos el agua, sino también para reforzar y aprender más rápido algunas actividades que les permitirán conseguir mayor movilidad. Con la realización de los ejercicios lo que se quiere conseguir es que las personas con discapacidad consigan mayor equilibrio (sobre todo para aquellas que tienen déficit visual), mayor coordinación y una mejor postura. Además de esto, otro ejercicio en el que Miguel nos hace mucho hincapié es el de los patrones cruzados (como puede ser por ejemplo gatear cuando somos bebés) pues es una ayuda para fortalecer el cerebro y poder pensar con mayor soltura los movimientos que se quieren realizar cuando ya cada uno es más adulto.

Hombre realizando un ejercicio con barras fijas. Fuente: Delfis. (Foto cedida por Delfis).
Hombre realizando un ejercicio con barras fijas. Fuente: Delfis. (Foto cedida por Delfis).

Hemos explicado un poco cuales son los objetivos de esta empresa y cuáles son sus características, pero ¿Cuándo pueden empezar a trabajar juntos las personas con discapacidad, y las personas que no la tienen?, uno  de los actuales monitores del centro, Gastón Horacio, nos lo explica, cuando una persona con discapacidad llega a este centro, los primeros ejercicios que se realizan con ella son unos llamados requisitos previos, donde se mide cual es su grado de concentración, cual es su grado de movilidad y si responde bien a los mensajes que se le dicen como pueden ser órdenes o bien si realiza de forma obediente las acciones que tienen que hacer en la piscina. Este circuito se tiene que realizar hasta que los monitores que llevan a la persona, creen que ha habido mejoría en ella (no solo mejoría a nivel de comportamiento, sino de otros ámbitos que tendrán que ser vigilados por los propios padres), una vez los supervisores crean que puede cambiar de circuito y hayan pasado test a los padres para ver si realmente la mejoría es cierta, se les puede pasar al circuito primario, el cual es un grupo más extenso de alumnos y donde tienen una mayor libertad. Aquí pueden ya llegar a coincidir con personas no discapacitadas. Una vez puesto de nuevo el seguimiento (individualizado) de los niños y adultos que se encuentran en esta fase y pasado de nuevo los test, los monitores dan el visto bueno para que puedan llegar a hacer otras actividades con un grupo mayor de personas no discapacitadas, incluso se les dice a los padres que pueden apuntar a sus hijos a las diferentes actividades de natación que imparte el Ayuntamiento.

Todo este proceso no tiene fechas, puede durar el tiempo que sea necesario, para Miguel Ortega lo más gratificante de su trabajo (pues hasta hace 3 años, Miguel era uno de los monitores de Delfis) es ver la cara de felicidad de los niños al ver el cariño con que se les trata para poder conseguir sus objetivos. Además recuerda con cariño, que su hijo desde pequeño ha estado realizando los mismos circuitos y las mismas actividades que se siguen impartiendo en Delfis, a pesar de que su hijo no tiene ninguna discapacidad.

Volando en el agua

Muchos son los niños y adultos que tras 30 años con el proyecto habrán nadado en el agua de las piscinas que posee Delfis. Sin embargo, Miguel nos ha querido recordar dos. El primero se llama Sergio Aznarez. Miguel tenía el curso de monitor de natación cuando conoció a Sergio, Sergio era un niño ciego con autismo y la ONCE no podía hacerse cargo de él, así que Miguel que ya había ayudado anteriormente a su vecino con Síndrome de Down tanto a nadar como a que realizará algunos ejercicios en el agua, comenzó a mover los hilos para poder crear una asociación para ayudar a las personas que tuvieran discapacidades como pasaba con Sergio, sin embargo por aquel entonces le dijeron a Miguel que la discapacidad no vendía y que si quería ayudarlos tenía que hacer él mismo una empresa dedicada a eso, y así surgió Delfis y su proyecto “algo más que agua”. Sergio Aznarez estuvo yendo a las clases hasta los 21 y consiguió borrar algunos tics que tenía cuando entró y conseguir mejorar en algunos aspectos su comportamiento, además en 2013 fue conocido por realizar junto con su hermano Manuel un viaje de 1.313 km (de Cuenca a Tinerhir, un pueblo de Marruecos) en tándem.

El segundo niño del que nos habla Miguel se llama Eduardo Cruz Gómez. Eduardo se quedó ciego a la edad temprana de 6 años, sus padres oyeron hablar de Delfis y decidieron llevarlo. Una de las cualidades que poseía Eduardo era que tenía el sentido del equilibrio, cosa que tienen menos desarrollado las personas con algún tipo de déficit de visión. Esto le sirvió para coger confianza pronto al agua y como era bastante rápido comenzó a competir en los campeonatos tantos de España (donde aún tiene el récord de España de menores, 100 libre, al establecer un tiempo de 1`04´´ 36) Mundiales y llegar a los juegos Paralímpicos de Pekín 2008. Le llevaban a los centros municipales para que diese charlas a los niños con problemas de visión para que se enteraran de su historia y siguieran luchando por conseguir sus objetivos pero sobre todo que no se rindieran.

Eduardo Cruz (el de amarillo) junto a Miguel B. Ortega (blanco) en el centro de la imagen, en Pekin para participar en las Paralímpiadas. Fuente (Delfis). Foto cedida por Delfis.
Eduardo Cruz (el de amarillo) junto a Miguel B. Ortega (blanco) en el centro de la imagen, en Pekin para participar en las Paralímpiadas. Fuente (Delfis). Foto cedida por Delfis.

Sin duda dos luchadores que gracias a este proyecto y el esfuerzo realizado han conseguido borrar ciertas barreras existentes en la sociedad, y hacer ver a todas las personas que no importa si tienes una discapacidad o no para poder conseguir lo que te plantees en la vida.

Además APACU (Asociación provincial de autismo de Cuenca) colabora desde hace un par de años con Delfis en un programa que hacen en conjunto, pero en las instalaciones de APACU. Un programa muy parecido al que realiza Delfis, pero que se realiza sobre todo para las personas con autismo. Victor Clúa (presidente de APACU) nos explicó que es  un programa muy joven, pero  que está siendo bien acogido y el cual ha nacido entre otras cosas debido a que hasta hace un par de años, el Ayuntamiento junto a AIS (área de intervención social) llevaban un proyecto de integración social a través del deporte, pero que decidió  suprimir el Ayuntamiento porqué  no había suficientes subvenciones como para mantenerlo. Han sido diversas asociaciones, empresas u organizaciones quien han decidido sacar adelante diversas proyectas para seguir ayudando a todas aquellas personas con discapacidad. Elisa Hervías, educadora de AIS, nos contaba la buena acogida que había tenido el programa en Cuenca, pero cuando entró la crisis al país y comenzaron los recortes, fue uno de los primeros proyectos en desaparecer.

Sin duda, proyectos como esté que son llevados a cabo por diversas asociaciones o empresas no solo ayudan a todas aquellas personas con enfermedades, discapacidades o molestias,  sino que también ayudan a ir quitando muros y poder llegar a vernos como iguales entre unos y otros.

  Ana Isabel Calvo Garrido

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