No les parece que el espectáculo Donald Trump se está haciendo ya muy cansino. No pasa telediario, tertulia de cualquier radio o programa de la Sexta en que no se nos repita, una y otra vez, las mismas barbaridades del que ha sido elegido como futuro presidente de EE.UU. Y es cierto que resulta muy preocupante que el líder, del país líder del planeta, sea un bruto anclado en el paleolítico. Pero también resulta preocupante, con tanto repetir lo malo que es Trump, que se produzca un efecto borrado en nuestra opinión pública, induciéndole a pensar que, menos mal que estamos en España y que tenemos a Rajoy. O dicho en clave popular, que acabemos asumiendo el refrán de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Porque si aquí Rajoy construyó una triple valla con cuchillas de 12 km, la de Trump será de 3.000 km.; porque si aquí Rajoy ha deportado este año a 3.500 personas de las 7.000 encarceladas en los Centros de Internamiento de Extranjeros por no tener papeles, Trump amenaza con expulsar a más de 3 millones; porque si aquí se han producido recortes en sanidad, copago farmacéutico o  cierre de hospitales, allí Trump dice que toda la sanidad debe ser privada; porque si aquí Rajoy, citando a su primo, cuestionó el cambio climático, allí Trump directamente lo niega; porque si aquí la religión ha pasado a ser una asignatura más, allí la Biblia va camino de convertirse en la única explicación del origen del universo… Queda probado, por tanto, que Rajoy no es Trump… Al menos en lo que a cantidades se refiere.

Y de esta forma, lo que ayer nos parecía un presidente defectuoso, limitado y con una gestión de gobierno ultraconservadora, es muy posible que esté cambiando gracias al mensaje repetitivo sobre lo malo que es el otro. Puede incluso que muchos apliquen ese otro refrán que dice, “de fuera vendrán que bueno te harán”. ¿Se explican ahora por qué el PP sigue subiendo en las encuestas?

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Antonio Laguna

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