Suelen aparecer en los márgenes de caminos que atraviesan suelo rural o en parcelas urbanas en estado de abandono. Nos referimos a los vertederos clandestinos, lugares donde se producen vertidos de residuos sólidos urbanos sin vigilancia ni control por parte de las autoridades municipales o sanitarias. Tras la intervención de una brigada municipal en el límite de Las Cañadillas, el tema ha vuelto a las páginas de los periódicos. Aquí, en el barrio de Los Moralejos, existe uno.

Vista desde la escalera que une Avda República Argentina con Ciudad de Paju
Vista desde la escalera que une Avda República Argentina con Ciudad de Paju18

Descripción del «panorama» en Los Moralejos

Si pasean por la calle recientemente renombrada Ciudad de Paju, bordearán el antiguo instituto Alfonso VIII. La obra en el lateral del edificio para crear un lugar de aparcamiento privado se comenzó en 2008. Según declaraciones de los vecinos de la zona, las obras llevan paradas al menos dos años. Subiendo por las escaleras que unen la avenida República Argentina con Ciudad de Paju, se extiende una verja metálica tapada con plástico verde.

Tras la cortina, los escombros y la basura se acumulan. Podemos distinguir todo tipo de objetos que concuerdan con la descripción de “residuos sólidos urbanos”: restos de comida, desechos domésticos, cartón, botellas, cristales, colchones, muebles de madera… Ha llovido hace poco. El agua está estancada y verdosa. Botellas vacías de refresco flotan en este estercolero, despidiendo fuerte olor.

Basura flotando en agua estancada
Basura flotando en agua estancada

Hablan los vecinos: «ya irán, me dijo el alcalde. Y aquí no ha venido nadie».

Intentamos hablar con algunos vecinos para conocer sus impresiones. Recibimos varias negativas. Las personas con viviendas aledañas se niegan a hablar con nosotros. Una mujer árabe nos dice que la gente del propio barrio tira allí su basurapero se niega a hacer más declaraciones.

Antonia Rodríguez vive sobre las escaleras de Ciudad de Paju. Reside en el barrio desde 1985 y asegura que desde su ventana puede ver cómo los vecinos arrojan basuras. Dice que varias veces ha recriminado la incívica actitud a los vecinos. En respuesta ha recibido insultos y alguna pedrada. Nos cuenta que la gente sigue tirando allí sus desperdicios a pesar de que, según ella, hay vigilancia las veinticuatro horas. A pesar de que ella misma nos acompaña a hablar con los empleados de seguridad, no logramos encontrarles. La obra está en silencio. Tan solo una cámara adosada a una pared parece montar guardia.

Exter Zabala debe rondar ochenta años. Es una mujer enjuta y menuda, vive en la esquina de Ciudad de Paju, enfrente de la escalera. Explica que ha ido a protestar en varias ocasiones a las oficinas del mercado de Plaza de España para quejarse del estado lamentable en el que se encuentra la obra. Afirma haber hablado de ello con el mismo Alcalde, Juan Ávila, en algún encuentro público. “Ya irá alguien, ya irán, me dijo. Y aquí no ha venido nadie”. Por ello, responsabiliza directamente al Consistorio de la aparición de este vertedero clandestino.

El vertedero de Ciudad de Paju no es un caso único: algunos han sido limpiados, Villarromán IV permanece

Nuestra investigación en busca de otros puntos en los cuales se producen vertidos incontrolados nos lleva hasta la urbanización de Villarromán IV. Allí, a unos quinientos metros de las casas, podemos encontrar una zona en la que la carretera asfaltada está cortada con vallas de control metálicas, pintadas de rojo y blanco. Tras esas barreras se encuentra una parcela cercada con valla metálica. En su interior localizamos un punto de vertidos clandestinos: junto a los escombros y restos de obras, encontramos todo tipo de enseres, muebles astillados, sillones, un sinfín de colchones sucios, juguetes de plástico… Caminamos con cuidado entre los restos pues aparecen algunas jeringuillas usadas tiradas en la tierra. Ciempiés se arrastran por doquier, alimentándose de la madera podrida.

Restos de madera en la parcela de Villarromán IV
Restos de madera en la parcela de Villarromán IV

Fuera de la cerca, a escasos diez metros, hay otro punto donde hallamos más escombro. Sanitarios rotos, ladrillos y yeso seco. Al parecer se trata de un punto de tránsito normal de gente, hay senderos bien delimitados y una plantación de árboles reciente.

Restos de sanitarios próximos a la parcela de Villarromán IV
Restos de sanitarios próximos a la parcela de Villarromán IV

Juan (nombre ficticio) es un vecino que pasea a sus perros por la zona habitualmente. Está asentado en el barrio desde 2007 y nos explica que tanto los vertidos como la parcela son propiedad del Ayuntamiento. “No sé porqué no los llevan al punto limpio del Eroski que está aquí al lado”.

Una mujer pasa haciendo footing cerca de la valla metálica. Se llama Raquel Vicente, es madre y residente en la calle Francisco Sáinz. Le parece una vergüenza que se permita un lugar así tan cerca de su casa. Sugiere que el Ayuntamiento debería hacerse cargo de la limpieza del recinto y que, aunque todavía no ha sufrido molestias por el olor o los insectos, de continuar así la zona se llenará de animales y hedor.

Jeringuillas en el suelo de la parcela de Villarromán IV
Jeringuillas en el suelo de la parcela de Villarromán IV

Revisamos otras zonas de las que tenemos noticias de vertidos incontrolados. En Las Cañadillas se ha llevado a cabo, efectivamente, una buena limpieza del terreno. Recorremos el polígono Los Palancares, también señalado como punto clandestino. No hallamos desperdicios.

Hablamos con los responsables.

Nos dirigimos a las oficinas del Consistorio conquense para mantener un encuentro con Miguel Chillarón, Jefe de Servicio de Seguimiento y Vigilancia Ambiental. “Estos sitios aparecen por resultado de la condición humana: uno va, tira algo y se inicia un vertido incontrolado que es continuado por otras personas que ven una oportunidad de deshacerse sus enseres o basuras.” Habla de la posibilidad de que personas que no acuden a tirar escombro o restos de obra al punto limpio (gratuito) y lo hacen de forma clandestina pueda ser debido a la procedencia ilegal de tales escombros, por ejemplo de una reforma no consultada a las autoridades.

Miguel Chillarón, Jefe de servicio de Seguimiento y Vigilancia ambiental
Miguel Chillarón, Jefe de servicio de Seguimiento y Vigilancia ambiental

Ante la cuestión de los puntos limpios, nos referimos al hecho de que mantienen cerrado el que se sitúa en la zona de la Universidad. Chillarón expone: se trata de un terreno expropiado y pagado a un propietario A. Más tarde apareció un propietario B que entró en litigio con A y ante la confusión se cerró el punto. Manifiesta la intención del Ayuntamiento de acondicionar las instalaciones para su puesta en funcionamiento en un mes.

Al referirnos al tema de los vertidos más puramente domésticos y en suelo urbano, Miguel nos señala el caso del Alfonso VIII. “Es una vergüenza pero el Ayuntamiento no puede entrar ahí. Es un terreno de titularidad no-municipal. Es terreno público, porque pertenece a la JJCC, a la Consejería de Educación. Debería limpiarlo el propietario (CRC OBRAS y SERVICIOS, S.L. y GRUPO CIVIS) o adoptar los medios para que no le suceda eso”. Reitera que el Ayuntamiento ha denunciado el caso pues responde a una falta en el reglamento municipal. Pero en ningún caso es responsabilidad suya. “¿Te imaginas que el Ayuntamiento tuviera que hacerse cargo de limpiar las casas particulares?” nos pregunta. “Cada uno que se encargue de lo suyo”.

Jefe de Vigilancia Ambiental: «acumulamos en Villarromán IV mientras URBASER reabre la planta de procesado»

Confirma que en el caso de Villarromán IV, la parcela es propiedad del Ayuntamiento, así como los residuos de obra que en ella se encuentran. “Necesitas generar un volumen considerable para abaratar el coste de desplazar el material hasta la planta de procesamiento. Se ha hecho siempre. Ahora estamos acumulando el escombro del punto limpio y de obras públicas en aquel lugar mientras esperamos que la planta de procesado de residuos de construcción y demolición vuelva a abrir, pues está cerrada” No se responsabiliza de los enseres pesados ni de los demás restos que allí puedan encontrarse. “Si alguien ha aprovechado para tirar allí su basura por encima de la verja, no es cosa nuestra. Nosotros los enseres los llevamos a la fábrica de madera.” Sin embargo reconoce estar teniendo algunos problemas con los residuos voluminosos, pues la planta de procesamiento de estos objetos también está cerrada, al pertenecer ambas a la misma empresa (Urbaser), llevando el mismo procedimiento que con los escombros.

Escombros acumulados en la parcela de Villarromán
Escombros acumulados en la parcela de Villarromán

El ayuntamiento solicita que se denuncie y que se use el punto limpio

Desde el Ayuntamiento se busca la colaboración ciudadana para la denuncia de estos lugares y nos recomiendan utilizar el punto limpio, servicio gratuito. “No hay que ir por ahí de pirata”.

El Consistorio dispone de teléfonos tanto para la recogida de muebles gratuita (969 140 157), punto limpio (969 234 283) y línea para la denuncia de incidencias medioambientales (969234283). Además se debe fomentar una actitud de responsabilidad ciudadana, concienciando a los vecinos de la importancia de mantener cuidada la zona del barrio.

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Benito Díaz

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