Jesús Bustos/Alberto Ramos

Cementerios y castillos, caras agrietadas, velos negros, hombres sudorosos, niños, unos corriendo, otros cosechando, gigantes y cabezudos, nazarenos y penitentes, rocas puentes… y los frondosos chopos de la ribera del Júcar.

Cuenca, de 1958, es un documental dirigido por Carlos Saura. Su segunda película y primer documental es una obra que sobrepasa la ciudad y su tiempo.

Con motivo de la celebración del vigésimo aniversario de Cuenca como “Ciudad Patrimonio de la Humanidad”, se vuelve a proyectar 48 años después el primer gran documental de Saura tras un proceso de remasterización para adaptar la película a los nuevos tiempos. Según explica el director de la Fundación Cultura Ciudad de Cuenca, Pedro Mombiedro “el proceso de digitalización y adaptación de la película al tiempo en el que vivimos ha sido un éxito, se ha lavado la película y se podrá conservar de mejor manera”. Hecho que, según insistía Mombiedro, “se ha podido realizar gracias a que Cuenca guardaba la última copia de la película” ya que habría desaparecido de la filmoteca de Madrid la otra copia original.

El Auditorio acogió la proyección de esta película.
El Auditorio acogió la proyección de esta película.

En el acto de presentación al público tuvo lugar el pasado 13 de octubre en el Teatro Auditorio de Cuenca. Más de 200 personas disfrutaron en directo de la primera proyección que se hacía del documental 58 años después de su remasterización. Un proceso que ha sido posible gracias a la inclusión de este proyecto particular al “Creaciones Cuenca 20.21”, un trabajo nacido para poner en valor el patrimonio artístico nacido en la ciudad de Cuenca con motivo de la celebración de veinte aniversario de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad.

 

No solo el público conquense asistió a visualización del documental. Además del mencionado Pedro Mombiedro, Ignacio Oliva, profesor de cine en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Castilla – La Mancha y el Propio Alcalde de la ciudad, Ángel Mariscal quién se mostró entusiasmado por el proyecto realizado y del que “los conquenses y los españoles en general deberían estar muy orgullosos”.

“Cuenca”, el reflejo de varios artistas

Cuenca es un documental que afianza la posición de los que sostienen que la regeneración artística española llegó antes del fin de la dictadura, que el cine español comenzó a ser postfranquista mucho antes de la muerte del dictador. Pero tal resurgimiento no hubiera sido posible sin la aparición de creadores como Carlos Saura, artistas de verdadero nivel intelectual, y vocación innovadora, que aceptaran el riesgo y el reto de romper con la tradición. “Un documental que se mostraba postfranquista mucho antes de la muerte del dictador“ como así señala el profesor de cine Ignacio Oliva, quién además añade que el documental “muestra una visión del medio rural en la época franquista mucho más innovador y atrevido de lo que hasta entonces se había proyectado”.

Pero, ¿Cuál fue el génesis de esta película? Es un hecho bien conocido que la ciudad de Cuenca se había convertido, de la mano de Gustavo Torner y Fernando Zobel, en un lugar de concentración artística a finales de los años 50, hecho que culminó con uno de los primeros museos de arte contemporáneo de España, más concretamente en el año 1966. Entre los pintores que frecuentaban la ciudad de Cuenca se encontraba Antonio Saura, hermano del entonces joven fotógrafo Carlos Saura. Probablemente fue Antonio quién descubrió a Carlos la singular ciudad, entonces llena de energía y creatividad.

El Ayuntamiento, con un presupuesto de 320.000 pesetas, le encargó un documental que sirviera para la promoción turística de la ciudad y de la provincia.

Carlos Saura y su equipo estuvieron recorriendo la provincia, sus parajes más singulares así como los rincones más significativos de la ciudad entre 1958 y 1959. Una vez rodado el material, se procedió a la composición de un guion de locución para que acompañara a las imágenes. Carlos Saura firmó el guion con el también joven cineasta Mario Camus, y junto a ellos un Premio Nacional de Literatura, Daniel Sueiro. Un gran equipo según Oliva “ya que estuvieron recorriendo Cuenca y sus rincones más significativos durante más de dos años para rodar todo el material”, una vez conseguido esto Ignacio Oliva decía que “solo faltaba confeccionar un gran guion que acompañara a las imágenes y a la voz del gran Paco Rabal”.

Más de 200 personas abarrotaron la sala 2 del Auditorio
Más de 200 personas abarrotaron la sala 2 del Auditorio

El guion, contenido y sobrio, establece un recorrido por la geografía de Cuenca. Así, la película profundiza en el paisaje y sus gentes con una mirada llena de lacónica lirismo en el retrato. Cuenca es inmersión y viaje a un pasado de usos y costumbres ancestrales, de un modo de entender la vida y también de sufrirla, porque la belleza de las imágenes se combina con la aspereza dureza de una vida marcada por el aislamiento y la austeridad, sobre todo por el retrato que se extiende por la primera parte de la película.

Asistimos a una visión de la naturaleza en estado puro, un recorrido por los paisajes más significativos de la serranía, los ríos y bosques milenarios de una de las masas forestales, aún hoy, más ricas y diversas de la Península Ibérica. Posteriormente la película se adentra en el entorno rural, con un seguimiento de las tareas tradicionales de ganadería, agricultura y diferentes etapas de labranza, siega, cosecha, vendimia etcétera. “Unas costumbres casi olvidadas por la sociedad de nuestros días, pero, costumbres que debemos recordar” según indicaba Mombiedro.

La segunda parte de la película se centra en la ciudad de Cuenca y recorre sus calles, plazas gentes y ritos. Carlos Saura hizo una espléndida serie fotográfica en blanco y negro centrada en Cuenca, por tanto conocía bien la ciudad y sus rincones, la arquitectura más emblemática y sus calles más significativas. El documental recoge esos espacios que han hecho a Cuenca Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Del mismo modo presenta sus rituales más renombrados, como la Semana Santa y la vaquilla.

Una Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián y 58 años han pasado desde que se proyectara la película por primera vez. Ahora, gracias a la digitalización del documental, podremos verla cuantas veces como queramos.

Pedro Mombiedro (izquierda) e Ignacio Oliva (derecha) han coordinado este proyecto.
Pedro Mombiedro (izquierda) e Ignacio Oliva (derecha) han coordinado este proyecto.

 

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