“Si quiere un campeón en casa, entrénese; mientras tanto, deje que su hijo disfrute”. Esta frase se puede ver en la Escuela de Pilotos DS: aprende de David Salom. El motorista quiere transmitir a los más pequeños los valores del deporte y no simplemente la competitividad. Entre estos valores se encuentra el compañerismo, el trabajo en equipo, la constancia, el trabajo, la concentración y la ambición.

Estas palabras encuentran su más amplio sentido cuando acudes a ver un partido de pequeños que no superan ni los ocho años y ves a padres insultar al árbitro o a los rivales, criticar el mal juego de los niños e incluso llegar a las manos con otros padres. Esto último cada vez sale más en los medios o en redes sociales, donde se pueden ver videos caseros donde padres y madres llegan a las manos.

La verdad es que esto viene pasando toda la vida, no es algo que esté de moda en la actualidad, hay muchos padres que quieren que sus hijos se ganen la vida con el deporte, y en este caso con el fútbol. Quizá el problema este en que los mismos padres no sepan diferenciar entre deporte y deporte-infantil, también conocido como “disciplinas” deportivas, que es lo que verdaderamente hacen sus hijos.

Juan Manuel Díaz, entrenador del C.D. El Saladillo, equipo onubense de la categoría de alevín (9-11 años), y graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte nos explica que lo que hay que tener claro es que los niños lo que deben hacer es practicar educación física, es decir, recibir una educación y unos valores mediante juegos en grupos para desarrollar unas capacidades afectuosas, físicas y cognitivas, con el mero objetivo de ayudar a los jóvenes a una mejor sociabilización, tanto en su casa como en el colegio o en la calle.

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Juan Manuel Díaz con su equipo. Fuente propia

Por otro lado, comenta: “el deporte está muy vinculado a ganar o perder, a la competitividad. Además, en el deporte no vale solo con prepararse físicamente, hay que competir y para ello hay que estar también preparado mentalmente, lo que conlleva un cansancio mental impropio para un niño que simplemente viene aquí para reírse y estar con veinte más para pasárnoslo bien, yo el primero”.

En la siguiente imagen se puede ver una tabla que explica las diferencia entre ambas modalidades.

DEPORTE DISCIPLINA DEPORTIVA
Consiste en hacer ejercicio físico Consiste en formar el carácter y en fortalecer el espíritu
Se fomenta la competición Se fomenta combatir el ego, la arrogancia y la vanidad
Se enseña a ganar Se enseña a combatir
Su objetivo es ganar a otros Se busca luchar con las debilidades de uno mismo

 

“El problema viene determinado en muchas ocasiones por una frustración del mismo padre en su vida, quiere que su hijo llegue a donde él quiso y no pudo llegar. En otros muchos casos los padres piensan que sus hijos son los mejores en su deporte y tienen tan interiorizado esto que creen que van a llegar a ser estrellas mundiales y van a poder vivir de ello, provocando así una doble frustración: la del mismo padre y la que es peor, la del niño, la cual puede pasar factura en su vida futura.” cuenta la psicóloga Isabel Martínez,

Pero, ¿hasta dónde pueden llegar algunos padres? En una entrevista a la psicóloga Patricia Ramírez en el programa Para Todos La 2, ésta afirma que hay algunos padres que llegan hasta premiar con una cantidad económica a los niños si el trabajo realizado en la competición ha sido bueno y como es evidente la profesional asegura que esto está totalmente fuera de lugar, ya que el niño que empiece a recibir dinero desde tan pequeño por hacer un deporte lo va a convertir en una persona materialista y no va a adquirir los valores más importantes de la práctica de deporte.

Por su lado, Isabel Martínez afirma que esta técnica de motivación económica en un principio puede ser buena, pero que al ser un refuerzo material al final se acaba saciando por el niño y se pierde la motivación interna que es verdaderamente la que importa, ya que es lo que va a seguir motivándolo a practicar el deporte o la actividad que haga, coincidiendo por lo tanto con las palabras de Patricia Ramírez.

En otro aspecto en el que coinciden ambas psicólogas es en la posición que han de tomar los padres con los niños previamente, durante y después de verlos entrenar o jugar un partido. “Cuando el niño recibe los fallos por parte del padre se siente valorado y evaluado, no se siente animado y, por lo tanto, pierde el fin de hacer deporte, que es integrarse, relacionarse y trabajar en equipo”, defiende Ramírez.

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Entrevista a Isabel Martínez. Fuente propia.

“El padre tiene que preguntarle al pequeño al final del partido si ha disfrutado, si se lo ha pasado bien. El niño en el deporte tiene que relacionarse y disfrutar, no tiene que rendir. No hay que exigir nada en el deporte, hay que divertirse. Lo que hay que exigir son los valores propios del equipo, por ejemplo, que haya puntualidad, que se respeten, disposición a recoger el material, escuchar al entrenador”, explicaba la psicóloga Martínez.

Podríamos decir que el padre o la madre deben dar la enhorabuena a sus hijos por esforzarse en hacerlo lo mejor que puedan, aunque lo hagan mal. No hay que hacer nunca hincapié sobre el rendimiento del pequeño porque el niño aprenderá que solo le darán valor cuando gane y va a asociar su autoestima al éxito o al fracaso de un resultado deportivo.

En cuanto a la actitud de los padres respecto a las agresiones verbales y físicas que tiene con los niños rivales, el entrenador y, especialmente, con el árbitro es clara de que no es un ejemplo para su hijo ni para el resto de niños. Juan Manuel Díaz asegura que algunos padres se creen que están en un estadio de fútbol profesional donde es normal ver que se insultan a los entrenadores, jugadores y árbitros. “Está claro que también está mal hacerlo ahí, pero reflejar eso en un partido de niños de diez años, en los que lo que prima es la diversión de los pequeños me parece una locura” sentencia Díaz.

Respecto a las agresiones físicas, el entrenador informa que personalmente no ha vivido ninguna anécdota de este tipo, ni hacia él ni hacia el árbitro, aunque asegura que es cierto que hay padres que se alteran un poco, pero que nunca se ha llegado a las manos.

Agresiones en el campo
Esta misma suerte no la ha tenido el árbitro del comité castellano manchego que pitó el pasado 12 de noviembre el partido de la categoría de Juvenil Provincial que enfrentaba a la U.D. Alpera y al C.D.E. Balompédica Albacete en Alpera. El colegiado, natural de Almansa, reflejó en el acta arbitral lo siguiente:

-En el apartado de expulsiones de jugadores:

– C.D.E. BALOMPEDICA ALBACETE: En el minuto 89 el jugador (4) ____________________________ fue expulsado por el siguiente motivo: Empujarme tras pitar una falta, por no estar de acuerdo con mi decisión.

– C.D.E. BALOMPEDICA ALBACETE: En el minuto 90 el jugador (21) ___________________________ fue expulsado por el siguiente motivo: Tras terminar el partido, se dirige hacia mí, propinándome un puñetazo, dándome en la cara, haciéndome daño.

Y en el de dirigentes y técnicos: – C.D.E. BALOMPEDICA ALBACETE: En el minuto 22 el Entrenador __________________________ fue expulsado por el siguiente motivo: Por protestar de forma ostensible una decisión mía, con los brazos en alto.

-En el de público reflejó: Tras terminar el partido, tanto seguidores como jugadores visitantes se abalanzan hacia mí con el ánimo de agredirme, teniendo que intervenir directiva del equipo local en mi defensa y un guardia civil, fuera de servicio, también tiene que intervenir en mi defensa. Incluso un jugador, ya identificado en el apartado de tarjetas, me propina un puñetazo por la espalda, impactando en mi cara.

Fuente del acta: Sindicato de Árbitros

Fin de semana sí y fin de semana también cientos y cientos de actas recogen este tipo de contenido. Agresiones, amenazas, insultos y un sinfín de barbaridades poco normales de una sociedad supuestamente avanzada. Da la sensación de que comprar una entrada de fútbol o ir a ver a algún niño o niña de nuestro entorno nos da la capacidad y sobre todo la potestad de poder hacer y decir lo que nos venga en gana. Como si de lunes a sábado el “aficionado” fuese un ser racional, y cuando llega el domingo se convierte en otro ser irracional, donde la mayoría de ocasiones no se ven reconocidos.

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