Sus primeros pasos en el tatami iniciaron cuando tan solo tenía cinco años, hoy, con 26, ha conseguido participar en un sinfín  de competiciones, tanto a nivel nacional como internacional.  Fernando Moreno, es un joven almagreño que lleva toda una vida dedicada al karate, aunque afirma que en sus inicios, “era demasiado pequeño para saber si me gustaba de verdad o no, simplemente iba con la intención de hacer deporte”.  Sin embargo, a sus 10 años ya consiguió proclamarse  por primera vez campeón de Castilla-La Mancha, “fue ahí cuando me di cuenta que sentía algo especial por este deporte”.

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Fernando Moreno tras conseguir la medalla de plata en los Juegos del Mediterráneo / Fuente: Fernando Moreno

Dentro de las dos modalidades que existen en karate, Fernando optó  por competir en la modalidad de Kumite (cuerpo a cuerpo), ya que para él, los katas siempre le han resultado “más difíciles de aprender”. El joven ha demostrado una gran habilidad en esta modalidad, lo que le ha permitido participar en numerosos campeonatos y alcanzar la gloria en muchos de ellos. Son tantos que él mismo confirma que “sería muy difícil saber el número exacto”, no obstante, la cifra aproximada de competiciones internacionales, entre europeos y mundiales, estaría alrededor de 20 y otros 30 campeonatos de España aproximadamente. Así, paso a paso, consiguió colgarse la medalla de plata en los Juegos del Mediterráneo en el año 2013, además de conseguir el título de subcampeón de Europa en 2010, y proclamarse unas diez veces campeón de España. Estos son solo algunos de los tantos títulos que ha cosechado durante su carrera deportiva, pues aparte de esto, cuenta con unas quince medallas en campeonatos de Castilla-La Mancha. Cada uno de estos logros tienen un valor especial para el karateka almagreño, sin embargo, hay dos que llevan consigo un valor inigualable, el haberse convertido en subcampeón de Europa y conseguir la medalla de plata en los Juegos del Mediterráneo, puesto que “es un cúmulo de sensaciones, no terminas de creértelo, y recuerdas las horas de dedicación y sacrificio que te ha costado lograr lo que has logrado”. Además, en 2010, tras convertirse en subcampeón de Europa, el Consejo Superior de Deportes le ofreció una beca en la que se le daba una plaza en la residencia “Joaquín Blume” en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, donde estuvo dos años, “puedo decir que para mí fue una de mis mejores experiencias como deportista”, confiesa el joven.

Todo el tiempo que ha dedicado al kimono le ha inculcado unos valores tan importantes como “respeto, educación, concentración, confianza y seguridad, a parte de otras cosas, como el compañerismo”.  Y después de tantos años de competiciones, tiene varios rituales antes de pisar el tatami, se ha convertido en una manía “ir con el kimono siempre bien colocado, hacer un buen calentamiento, y justo antes de salir a pelear me doy un par de tortas en la cara para espabilarme”, además en su mochila no puede faltar el agua,  el chocolate y algún plátano.

Sacrificio, voluntad y esfuerzo

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El deportista almagreño durante una competición / Fuente: Fernando Moreno

Para Moreno, el karate es parte de su vida. Es mucho más que una afición o un pasatiempo, es su pasión. Pero la ilusión y las ganas no siempre son suficientes, y a veces, nos vemos obligados a dejar a un lado nuestras pasiones o al menos, aparcarlas por un tiempo. Esto fue exactamente lo que le pasó al joven karateka, que en el año 2014, con apenas 24 años decidió dejar la práctica del karate ante la imposibilidad de poder compatibilizar su trabajo con los entrenamientos, “me di cuenta que del kárate no se puede vivir, y ya iba teniendo una edad en la que tenía que centrarme en el trabajo”. Pese a esto, tras confirmarse que La Asamblea del Comité Olímpico Internacional (COI) ha decidido que el karate sea deporte olímpico en los Juegos de Tokio 2020, siendo la primera vez que este arte marcial de origen japonés entra a formar parte de la familia olímpica, el joven no ha podido resistir volver a los entrenamientos y prepararse más duro que nunca para dar un paso más al frente en la élite internacional y poder colgarse una medalla en los próximos juegos, aunque no sólo él ha tenido que poner de su parte. Fernando afirma que “ en parte ha sido gracias a la empresa donde trabajo, que me ha cambiado el horario para que pueda entrenar y competir de nuevo. Si no fuera por esto, tendría la misma situación y me hubiera sido imposible compaginarlo”. La unión de estas dos cosas, que el karate por fin sea considerado deporte olímpico, y la comprensión de su empresa, es lo que le ha dado “la inyección de fuerza para volver a competir y tener una nueva motivación y meta”.

Tras decidir volver a los entrenamientos, Fernando lleva una vida frenética: todos los días se levanta entorno a las 7:00h de la mañana, puesto que a las 7:30h empieza su jornada laboral en una fábrica de muebles en su pueblo, Glicerio Chaves, la cual no termina hasta las 15:30h. Por las tardes, suele entrenar durante dos o tres horas diarias, además, junto con sus entrenamientos también da clases de karate a los más pequeños que quieren iniciarse en este deporte. A esto hay que añadirle que algunos fines de semana entrena con la selección, y muchos otros tiene competición. El almagreño reconoce que es algo muy sacrificado, en lo que hay poner mucho esfuerzo y tener siempre una meta clara en la cabeza “que es la que te da fuerza para poder entrenar después de una larga jornada de trabajo”.

Un deporte poco valorado

Como Fernando, hay muchos y muchas deportistas que les gustaría dedicar su vida al karate, sin embargo, en nuestro país esto es prácticamente imposible, ya que quedar campeón de España en combate e ir a un mundial no reporta beneficios económicos. La mayoría no pueden considerar este deporte como una profesión, porque nadie puede ganarse la vida a base de resultados competitivos, “ganarse la vida como deportista en este país es muy difícil a menos que seas futbolista profesional y con algún que otro deporte más”.  A diferencia de otros países, en los que el karate está más valorado y sus karatecas pueden ganar dinero a base de patrocinadores, en España, la única manera de dedicarse a ello es siendo maestro, teniendo un club o dando clases y cursos. Pero eso aquí no ocurre, aquí solo se valora el fútbol y poco más.  Incluir el karate en los Juegos Olímpicos es un paso muy trascendente y Fernando, como muchos otros apasionados de este deporte, espera que a partir de ahora, España y especialmente los medios de comunicación, comiencen a darle el valor que se merece, puesto que durante muchos años ha sido un deporte discriminado, y se ha luchado mucho para que llegue a considerarse parte de la gran familia olímpica.

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