Vivimos en una sociedad democrática, pero en España (como en el resto del mundo) hay muchas personas que carecen de las necesidades básicas. No tienen dónde dormir, qué comer o cómo sustentarse. También hay muchas otras que sufren las consecuencias del consumo de drogas o alcohol y esto hace, de una manera u otra, que necesiten ayuda. Para tratar de incluir a estas personas en el conjunto de la sociedad, porque así debería ser por el mero hecho de ser personas iguales que el resto, hay muchos colectivos que luchan día a día por conseguirlo. Una de estas organizaciones sin ánimo de lucro es Cáritas, que desempeña su labor por cada rincón del mundo.

En concreto, Cáritas Diocesana de Cuenca realiza muchas actividades para combatir la pobreza, entre las que se encuentran: área de personas vulnerables (donde realizan la acogida y acción social de base, atienden a reclusos, ex reclusos y participantes en trabajos en beneficio de la comunidad, ayudan a personas mayores tanto en las residencias como en sus domicilios personales y por último y no menos importante, disponen de centros de acogida para personas vulnerables); área de empleo e inserción laboral (donde se ofrece un servicio de orientación e intermediación laboral, además de impulsar la formación de las personas con talleres y cursos, así como la posibilidad de trabajar en la tienda “Ropacor”); área de comunicación y sensibilización (personal de voluntarios que llevan a cabo las acciones de acogida y comunicación con el fin de sensibilizar a las personas); área de cooperación internacional (se llevan a cabo diferentes proyectos de acción humanitaria-emergencia y cooperación internacional en países como Marruecos, Filipinas, Perú, Benín, La República del Congo, además de realizar proyectos de sensibilización y educación para el desarrollo) y por último, el área de gestión y administración.

Para el director de la diócesis de Cuenca, Silvestre Valero Segovia, que suscribe las palabras del Papa Francisco, “los excluidos no son explotados, sino que son desechados, son desechos, son sobrantes. Nadie debe ser un sobrante, nadie debe ser un excluido de nuestra atención”. Además, el propio Valero defiende la injusticia de la pobreza existente en el mundo y subraya la necesidad de que todos “hagamos lo posible para que todos tenga qué comer”. Añadió que uno de los principales problemas es la falta de voluntad de compartir con los demás, puesto que el planeta tiene alimentos suficientes para todos.

Uno de los sitios de acogida de la ciudad de Cuenca, el Centro de Alojamiento de Urgencia (más conocido como Albergue de Transeúntes) ofrece un servicio fundamental para aquellas personas en situación social vulnerable. Este centro pertenece al Ayuntamiento de Cuenca (a quien le corresponde su financiación en colaboración de la Junta) pero desde marzo de 1999 Cáritas Cuenca lleva su gestión.  Uno de los trabajadores sociales que desempeña allí su labor, Oscar San Julián, señaló que uno de los objetivos prioritarios de este sitio es “no solo la asistencia a la gente, sino promocionar e iniciar procesos de reincorporación a la comunidad”. Básicamente, este local, para iniciar estos procesos, fomenta la asistencia, la motivación, la valoración, el diagnóstico y la derivación a los recursos más idóneos.

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Centro de acogida de Cuenca                                                                          Fuente: Blanca Lozano

El periodo de estancia en este centro de urgencia varía entre siete y tres meses en función de las condiciones particulares de cada persona; pero si después de este periodo alguno de ellos sigue demandando ayuda se les envía a los centros de reinserción, en los que pueden estar un máximo de dieciocho meses. En otros casos, puesto que no todos tienen problemas con el alcohol o las drogas, se les ayuda a encontrar vivienda o solicitar ayudas de emergencias, entre otras acciones. Como afirma San Julián “la situación de calle no solo es económica, ya que no sólo la gente está en la calle por no tener dinero o vivienda; también hay otros factores como los relacionales o los personales”. La misión de los centros de urgencia es ayudar a las personas a obtener una motivación para encontrar empleo o formación laboral, y desde estos centros se derivan a otros. Y es que dentro de Castilla-La Mancha existe una red de espacios que han ido modificando su nombre: los centros de baja exigencia, de mínimos, de atención integral, de recuperación y los pisos de autonomía. Con el tiempo el panorama de estos sitios se ha quedado reducido a centros de urgencia (uno por cada provincia) y en centros de atención residencial (uno por cada capital de provincia). Además de todos estos, Cáritas también cuenta con Puede ser, que “se tratan de pisos de autonomía personal para aquellas personas que tienen ingresos”, afirma Oscar San Julián.

La rutina que siguen las personas que solicitan ayuda en el albergue de transeúntes de Cuenca es una rutina normal. “Aquí se garantiza el servicio de alojamiento nocturno, de restauración, de aseo personal, de farmacia y de acompañamiento”, afirma San Julián. Asimismo, el trabajador social añade que “todos pueden permanecer alojados todo el día, excepto cuando es la hora de limpieza”.

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El comedor del centro de transeúntes de Cuenca                                                Fuente: Manuel Reina

En lo que llevamos de año el número de personas que han acudido a este albergue de ayuda han sido 546 personas, de las cuales 504 son hombres y 42 mujeres. La mayoría de los que acuden tienen entre 46 y 64 años y proceden fundamentalmente de países de Europa. El dato positivo es que no hay menores de diecisiete años. No obstante, también acuden personas de los países del Magreb y de Oriente Próximo, así de como otros países extracomunitarios. Esto es así, porque tal y como mantiene Oscar San Julián “en Cuenca no hay mucha situación de calle, sino que hay una gran población de mucha movilidad geográfica”. Solo en la capital conquense hay 15 personas que duermen en espacios públicos y de todas ellas, sólo siete tienen problemas de consumo asociado. En la siguiente tabla se pueden ver ejemplificados las cifras de todas las personas que han pasado desde enero hasta el pasado mes de octubre por el albergue transeúnte de la capital conquense.

SEXO Nº PERSONAS
Hombres 504
Mujeres 42
TOTAL 546

 

INTERVALOS EDAD Nº HOMBRES Nº MUJERES
< 17 años 0 0 0
De 17 a 30 años 46 41 5
De 31 a 45 años 162 145 17
De 46 a 64 años 293 274 19
> De 65 años 42 41 1
No detallado 3 3 0
TOTAL 546 504 42

 

PROCEDENCIA Nº PERSONAS Nº HOMBRES Nº MUJERES
Países de la Unión Europea 83 75 8
Países europeos extracomunitarios 10 9 1
Países del Magreb y oriente próximo 19 19 0
Países África subsahariana 8 8 0
Países Latinoamericanos 3 3 0
Países asiáticos 0 0 0
Otros países 2 2 0
TOTAL 125 116 9

 

Un problema de financiación

El albergue de transeúntes de Cuenca cuenta actualmente con diez plazas, algo que supone un problema dependiendo de la época del año. “Hay temporadas en las que sí es necesario un centro más grande y otras veces en las que no es necesario porque aguantamos con lo que tenemos”, afirma San Julián. El centro tiene un 84,40% anual de ocupación, por lo que tienen que baremar las necesidades que se demandan y el grado de ocupación del albergue. El trabajador social considera que la financiación que recibe por parte del consistorio conquense “no es la suficiente, puesto que solo hay dos tercios de personal de limpieza. Necesitamos trabajadores o que los que hay, trabajen más horas”. Para solventar este problema que a día de hoy sigue siendo una realidad, Oscar San Julián ratifica la labor fundamental que hacen los voluntarios para cubrir las horas en las que no hay un trabajador disponible, permitiendo así, que el centro no cierra sus puertas a lo largo del día.

Dos casos concretos

Una de las personas que recibe actualmente ayuda de este albergue es Luis, que a los 70 años de edad y con una ayuda de menos de 400€ lleva en el centro más de un mes. A pesar del subsidio que recibe el hombre afirma que no le da “ni para comer”, y que mientras vive en el centro está buscando un piso para poder pagarlo y hacer vida de forma independiente. Para Luis el albergue “es una ayuda muy buena” puesto que le proporciona comida, ropa y el hecho de poder quedarse a dormir. “El único problema es que no te dan dinero, pero el trato es magnífico”, asegura Luis. Asimismo, este hombre garantiza que “todas las personas que estamos aquí es porque lo necesitamos”, y aunque estuvo un tiempo viviendo en la calle, considera que “si hay gente que elige esta opción es porque ya están acostumbrados”. Y añade “no es lo mismo pasar la vida en la calle que estar aquí; no obstante, hay gente que decide estar en la calle para intentar conseguir algo de dinero”.

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Comedor del Centro de Acogida de Cuenca                                                        Fuente: Blanca Lozano

De igual forma, José es otra persona que necesita subsidio de este centro. Con 52 años y sin ninguna ayuda económica mantiene que el centro es muy importante para él, pues “tener una casa, un hogar, un sitio para dormir es muy trascendente para mi día a día”. Como se ha dicho anteriormente, depende de las circunstancias de cada uno están más o menos tiempos en los centros. En el caso de Luis solamente puede estar tres cada tres meses, ya que “en Castilla-La Mancha si haces un programa luego tiene que pasar un cierto tiempo para volver a solicitar esta prestación”.

Para concluir y con las señaladas fechas que nos vienen por delante, hay que destacar que “no por ser navidad acude más al albergue”. Oscar San Julián corrobora que “los flujos migratorios que más condicionan las visitas son las temporadas”. La gente no tiene ingresos regulares y solo puede generarlos a través de entidades, ejerciendo la mendicidad o ventas de artículos pequeños o en campañas, como por ejemplo en la vendimia o la recogida de fresas. “Cuando más flujo hay es cuando más gente se suele desplazar; ahora en noviembre, como empieza la oliva pues se suelen desplazar hacia el sur”. No hay una población en Cuenca que en navidades digan “vamos al centro”, sino que hay un gran porcentaje de gente con movilidad geográfica que en estas fechas señaladas dicen “vamos a pasar por Cuenca” pero no tienen que ser necesariamente de aquí. “Los que vienen asiduamente son los que también vienen a navidad”, sentención San Julián.

Desde Cáritas y albergues como este, lo que se pretende es integrar a estas personas en la comunidad, evitando la estigmatización y la discriminación que puede llegar a ocasionar la sociedad en aquellas personas con menos recursos.

Reportaje realizado por: Manuel Reina Álvarez y Blanca Lozano Vera

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