El karate es un arte marcial japonés que busca la formación integral de la persona. No solo se desarrollan grandes capacidades físicas y técnicas, sino que, también, se fomenta el crecimiento interior del practicante. Se trabaja el cuerpo y la mente, pero sobre todo el espíritu.

El Karate Do lleva implícita una filosofía tradicional oriental en la  que se sigue un riguroso código de honor. Abstenerse de comportamientos violentos, respetar a los demás, tratar de superarse, defender los caminos de la verdad e intentar perfeccionar  el carácter son los cinco principios que rigen el funcionamiento interno de un dojo– lugar de entrenamiento-. El practicante marcial debe saber que esta actitud de tolerancia, humildad y amabilidad, que se tiene dentro del dojo, ha de aplicarse a todas las actividades del día a día.

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Durante las clases, los alumnos repiten, junto al sensei, el código de conducta, como recordatorio de la actitud que han de seguir en su vida diaria. El practicante debe considerar el karate como un medio para la evolución personal a través de la adquisición de habilidades físicas, pero también del desarrollo de la parte espiritual y humana. El respeto, la justicia, la armonía y el esfuerzo son objetivos para el crecimiento del alumno. “Lo que busca es mejorar  los pilares básicos de todo ser humano que se deben potenciar” explica Jesús Moreno medalla de bronce en cpto de España de karate tradicional Madrid 2015 y profesor de karate en la escuela Jesús Moreno de Alcázar de San Juan “a través de todos los trabajos de meditación, de la exigencia del entrenamiento, el alumno crece en seguridad y confianza” aclara.

Respeto ante todo

El Karate es un deporte en el que prima el respeto. Antes de empezar y al terminar cada clase, los alumnos realizan unos sencillos saludos, a modo de ritual. De esta forma, los valores de cortesía, humildad y respeto se interiorizan dentro de los discípulos. Al entrar y salir de tatami, inclinan el torso, ya sea sentados o de pie, y se recuerdan los cinco principios básicos del karate. Además, la formalidad debe estar presente durante toda la práctica: esperar las órdenes del instructor, no hablar en clase, tener siempre una actitud recepimg_4937tiva… son normas de conductas que no deben faltar.

En cuanto a las competiciones, el saludo es más básico, no se hace por completo como en una clase. El saludo ceremonial es más sencillo y se realiza para mostrar cortesía “simplemente se hace una inclinación del torso y la cabeza hacia el adversario para mostrar gentileza, humildad y respeto hacia el oponente” explica Jesús moreno profesor de karate.

Grandes y pequeñas diferencias

Antes de citar algunas diferencias entre las distintas artes marciales que existen, se debe tener claro la gran diferencia que hay entre estas y los deportes de contacto. En los deportes de contacto, como son el boxeo o la lucha grecorromana, lo que principalmente se busca es no perder, ganar a tu adversario, precisamente, a través de ese contacto. Sin embargo, las artes marciales tradicionales, como el karate o el Judo, llevan  implícita una filosofía que los deportes de contacto no poseen. También, son consideradas un arte, debido a los movimientos corporales que se realizan.

Se puede decir que las artes marciales son deportes de contacto, pero con la parte implícita de la filosofía tradicional oriental. Siguen un código de honor basado en el respeto, la educación, la cortesía y el afán de superación “una serie de valores que se inculcan a los niños desde que empiezan” explica Jesús Moreno medalla de bronce en cpto de España de karate tradicional Madrid 2015 y profesor en la escuela de Karate Jesús Moreno de Alcázar de San Juan, “Estamos hablando de la noche y el día, son cosas que no tienen nada que ver” concluye

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¿Y qué diferencias presentan las distintas artes marciales? Existen muchísimas artes marciales tradicionales, las más practicadas a nivel mundial, son el judo Taekwondo y aikido y se diferencia sobre todo en la forma del trabajo. El Karate es para una distancia corta larga, donde se pretende golpear y no ser golpeado. Se practica sin armas. La defensa y el ataque se realizan, tan solo, a través de las manos y los pies. En el taekwondo, sin embargo, se pone más énfasis en los movimientos de los pies. Básicamente se busca puntuar mediante las patadas. Por su parte, en el judo se precisa de una distancia mucho más corta, donde hay trabajos de suelo e inmovilizaciones.

Todas ellas tienen en común que están destinadas a fomentar el desarrollo interior de la persona

Ni baloncesto, ni futbol ¡Karate!
Ni baloncesto, ni futbol, ni tenis… Laura Molina no quería hacer el típico deporte que realiza todo el mundo en el colegio. Con 7 años decidió  empezar a practicar karate porque buscaba un deporte original en el que no fuera necesario trabajar en equipo. Laura tiene 22 años y es cinturón negro desde los 19.

No era el típico deporte de trabajar en equipo, que era lo que a mi no me gustaba de los deportes. Yo quería que fuera algo para mi

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Esta alcazareña, estudiante de bellas artes, tuvo su primer contacto con el karate a los 7 años. Poco después, por motivos familiares, tuvo que hacer un parón, pero antes de empezar el instituto volvió a introducirse en este deporte. Ya han pasado 10 años desde que consiguió su primer cinturón y no tiene planeado parar. “Me gustaría presentarme el año que viene al segundo dan. Ya  habré terminado la carrera y tendré más tiempo para prepararme” comenta ilusionada.

Laura consiguió su primer cinturón a los 6 meses de volver del parón. Cuando llegó, los exámenes estaban a la vuelta de la esquina y debía darse prisa. Para ello, puso una gran dedicación y se volcó apasionadamente en el entrenamiento.  “Entrenaba las 3 horas semanales normales, pero luego iba otras dos tardes una media de dos horas.  Entrenaba sin profesor para poder presentarme” explica recordándolo con nostalgia.

Durante las pruebas para conseguir los distintos cinturones, se deben realizar un conjunto de técnicas que se diferencian entre defensa y ataques. Según avanzas, el  número de técnicas requeridas aumenta, al igual que su dificultad. Para el primer cinturón, el amarillo, por ejemplo,  las técnicas que se solicitan son bastante básicas, según Laura ”solo había que hacer 3 técnicas y un kata  básico, que te aprendías y ya. Era para demostrar un poco que te habías enterado de lo que iba”.

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Respecto a los cinturones, Laura comenta que, aunque el cinturón negro es el más difícil de conseguir, debido a que el nivel exigido es superior,  el cinturón azul fue el que más le costó obtener y por tanto le resulto más complejo “El cinturón más complicado de conseguir para mí fue el azul porque lo suspendí, me puse muy nerviosa y  tuve que volver a presentarme a los 6 meses”. Un hecho que no le hizo aflojar, ni entristecerse, sino todo lo contrario. Es un momento que recuerda entre sonrisas, que  le ayudó a ponerse las pilas y prepararse mucho mejor para el siguiente.  “Con el cinturón que más tiempo estuve fue con el marrón, si lo ves se nota que esta mas desgastado. Estuve más tiempo, pero también me prepare mucho más y mejor”

Me gustaría presentarme el año que viene al segundo dan. Ya habré terminado la carrera y tendré mas tiempo para prepararme

Laura desea presentarse para el segundo dan o segundo cinturón negro, en cuanto termine la carrera. Comenta que para este grado necesitas un compañero que te ayude, ya que se requiere la aplicación de un Kata a una persona. Todavía no tiene pensado quien será su acompañante, pero si tiene claras las características que debe tener “tienes que coger a una persona que vaya a menudo a entrenar, que tengas confianza, que sea más o menos de tu peso y altura, aunque si pesa menos es más fácil controlarlo”

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El Karate es mucho más que una preparación física, es también mental. Laura subraya que el karate le ha aportado mucha tranquilidad, bienestar y paz interior. Un mal día puede mejorar al practicar Karate ”Muchas veces tengo un día de mierda me voy a entrenar y termino pensando ‘ya me encuentro mejor’”. Por otra parte, al alumno se le inculcan unos valores y una disciplina desde el principio, actitud que Laura destaca como una de las cualidades que más admira de este deporte “Una vez que entras a la clase la actitud cambia, hay mucha disciplina, se habla con seriedad al profesor y obedeces. Esta formalidad no la encuentras dentro de otros deportes”

Laura ha sufrido muchas lesiones a raíz del Karate, ojos morados, nariz hinchada, nudillos marcados… heridas de combate a las que no presta importancia. Sin embargo, con el paso de los años ha desarrollado una tendinitis rotuliana crónica “Lo más grave es la tendinitis en la rodilla izquierda y  en la derecha por la que me tuvieron que infiltrar” comenta entristecida. Cada cierto tiempo debe ir al fisioterapeuta para aliviar la hinchazón, aunque no le supone ningún impedimento para seguir entrenando.

El kiai es la liberación de la energía interior, el espíritu de lucha

Y ¿qué hay de los gritos que se sueltan durante los entrenamientos o combates? El kiai son gritos  agudos que se realizan a la hora de realizar algún movimiento. Expresan confianza y marcan el ataque. Laura cuenta, entre risas, que “al principio te da un poco de vergüenza soltar los típicos gritos, sobre todo cuando te das cuenta de que has sido la única, pero terminas acostumbrándote” y aclara “El kiai es la liberación de la energía interior, el espíritu de lucha”

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