Muy extenso, así es el mundo del deporte. Y es que no se puede pasar por alto que abarca todo un variado abanico de actividades. Hay algo más allá del aclamado espectáculo del fútbol, con el torrente de sentimientos que despierta y las grandes sumas de dinero que mueve; lejos del afamado universo del motor y de los entusiasmados seguidores del automóvil o del motociclismo, inundando de emoción cada uno de los circuitos que recorren los potentes vehículos; muy diferente de aquellos populares ejercicios para los que se precisa de raquetas, redes y, cómo no, contrincantes con los que medirse en fuerzas, habilidad o destreza… Así es. Vale la pena prestar atención a una antiquísima práctica que cuenta con gran cantidad de adeptos y que se practica de diversas formas: pescar.

A diferencia de otros deportes con reglas más complejas, la mayoría de las personas saben en qué consiste la pesca. Si se le pregunta a una persona sobre ello, no es de extrañar que su respuesta se resuma básicamente en “capturar peces con ayuda de una caña”, algo que no es del todo exacto. Sí, es muy posible que todos –aficionados o no del deporte- tengan una cierta idea sobre el asunto. No obstante, probablemente muchos de ellos ignoren los tipos de pesca que existen, las diferentes maneras de pescar o los mejores meses para llevar a cabo esta actividad. Por ello, nunca está de más aprender algunas nociones básicas sobre esta práctica tan célebre pero, paradójicamente, tan desconocida a la vez. Estar al tanto de los rudimentos de la pesca puede contribuir a desarrollar un interés hacia este deporte. Basta con atender a unas sencillas anotaciones…

¿Qué tipos de pesca hay?

Lo más básico que se debe conocer sobre esta actividad son los tipos de pesca que existen. Podría decirse que, habitualmente, se clasifican en cuatro categorías: según la forma en la que los peces son capturados, según la finalidad para la que se pesque, según el lugar donde se realice y según el volumen de la pesca. Pero… ¿en qué consiste cada uno?

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Captura de un ejemplar de trucha arcoiris // Fuente: Nazaret Benito

El primer grupo responde a la manera en la que el pescador atrapa a la presa. En otras palabras, pertenecen a esta clasificación la pesca con red, la pesca con arpón, la pesca de hilo (la más famosa, atando una cuerda a un gancho), la pesca con trampas (basada en mecanismos que encierran a los peces) y la pesca con animales (probablemente la más curiosa, con la ayuda de aves entrenadas expresamente para esta tarea). El segundo grupo lo integran la pesca deportiva, la pesca alimentaria (para el consumo) y la pesca ornamental (donde los peces se capturan con vida para uso particular o parques acuáticos). En cuanto al lugar en el que se realiza, hay que señalar que el mar, el río y el lago son las tres áreas que componen esta clasificación. Por último, relacionado con el volumen, se distinguen tres clases distintas: la pesca local, enfocada al pequeño comercio; la pesca al por mayor o industrial, llevada a cabo por multinacionales y grandes compañías; y la pesca de subsistencia, aquella enfocada al autoconsumo. ¿Parece algo enrevesado? No tanto. Si se piensa bien, basta con emplear la lógica para conseguir recordar las distribuciones de cada una de ellas.

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Tipos de pesca // Fuente: tabla de elaboración propia

Buenos lugares para iniciarse en la pesca

Una vez conocidos los distintos tipos de pesca, ya se puede tener una idea algo más clara sobre esta práctica. Comenzar a desarrollar una nueva actividad no siempre es fácil; en el caso de la pesca, el mar o los ríos no son los lugares más idóneos para iniciarse en ella, pues son zonas en las que el pescador puede encontrarse con obstáculos que dificulten la tarea. Sin duda, para alguien inexperto, lo mejor es probar primero en las piscifactorías.

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Localización de El Tablazo

Un buen ejemplo de ello se encuentra en la provincia de Cuenca, a poco más de 20 kilómetros de la capital. Se trata del reservado de pesca El Tablazo, un lago para la pesca exclusiva de la trucha que cuenta con “3000 presas aproximadamente en sus aguas”, según comenta el propietario del terreno. En este espacio  –dispuesto con pasarelas flotantes y una isleta central para facilitar la pesca- es más sencillo realizar esta actividad, en parte por la amplitud del lugar.

“Pescar en el río es muy difícil porque lo que hay es una trucha común, ; es mucho más lista, más salvaje…”

Además, como explica el dueño, “pescar en el río es muy difícil porque lo que hay es una trucha común, que no tiene nada que ver con esta; es mucho más lista, más salvaje… porque vive en un hábitat en el cual no ve a nadie. Es por ello por lo que es recomendable que una persona que está iniciándose en este deporte comience a pescar en este tipo de instalaciones. “Aquí la trucha ve mucha gente. A lo mejor mañana hay veinte pescadores… ¡o cuarenta! Y en verano, pues unos cien. Además, es otro tipo de trucha. Las de aquí son arcoiris; las del exterior, farios, conocidas como comunes. Esta es una trucha muy voraz, la otra de río es una trucha más tranquila”. Como destaca el criador, se trata de dos especies con grandes diferencias. “De hecho, esta trucha mataría a la otra si estuvieran juntas” asegura.

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Reservado de pesca El tablazo // Fuente: Nazaret Benito

Pero para estar en verdadera conexión con el medio ambiente no hay nada como un la pesca en un río auténtico. La provincia de Cuenca cuenta con parajes naturales altamente recomendables para pescadores con algo más de experiencia. Embalses como el de Alarcón, Contreras o Buendía son algunos ejemplos en los que se pueden capturar buenas presas. Entre los terrenos con mayor belleza de la localidad destacan Los Cortaos de Villalba del Rey, una encantadora zona de aguas cristalinas pese a ser algo pobre en la denominada ictiofauna (las especies de peces existentes en la zona, en otras palabras). ¿Piscifactorías o entornos naturales? Todo queda a la elección del pescador.

Paraje de Los Cortaos en Villalba de la Sierra // Fuente: Nazaret Benito

La pesca en Castilla-La Mancha

Albacete, Cuenca y Guadalajara son las provincias que destacan por su oferta y la calidad de sus aguas. 

Es importante tener en cuenta que las ordenanzas de pesca no son las mismas en todas las áreas del territorio español. Es decir, dependiendo de la zona en la que la persona salga a pescar, existen unas disposiciones u otras. Por ello, a la hora de realizar esta práctica, resulta necesario estar informado de las normativas de esa región. ¡Incumplirlas puede acarrear sanciones! “Albacete, Cuenca y Guadalajara son las provincias que destacan por su oferta y la calidad de sus aguas, que ha dado lugar a la existencia de buenos tramos trucheros” recalcan desde la Dirección General de Política Forestal y Espacios Naturales de Castilla-La Mancha. Así por ejemplo, en esta región, en las aguas declaradas trucheras, los pescadores solamente están autorizados a capturar la trucha común en la modalidad de pesca sin muerte (*).

Limpieza de una trucha arcoiris tras ser pescada // Fuente: Nazaret Benito
Limpieza de una trucha arcoiris tras ser pescada // Fuente: Nazaret Benito

Además, se establecen unos periodos hábiles para llevar a cabo esta actividad. Pasado el tiempo especificado en la Orden de Vedas de Pesca del Diario Oficial de Castilla-La Mancha, se prohíbe pescar cualquier especie. En relación a los cebos permitidos, la pesca únicamente se puede llevar a cabo mediante cucharillas con anzuelo simple, moscas artificiales o señuelos artificiales provistos de anzuelos simples (en el caso de las aguas de baja montaña) o con las dos primeras opciones en el caso de la pesca de alta montaña. Si bien estas normas pueden resultar algo complejas, conocerlas resulta útil e indispensable a la hora de practicar la actividad.

(*) Pesca con muerte y pesca sin muerte

¿En qué consisten y en qué se diferencian estas dos modalidades de pesca? Incluso aquellos que no estén familiarizados con este deporte pueden intuir que los términos hacen referencia al destino del pez en cuestión. Así, aquellas presas capturadas ‘con muerte’ son las que, como su nombre indica, mueren. Es el caso de las piezas capturadas para el consumo, por ejemplo.

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Trucha arcoiris capturada ‘con muerte’ // Fuente: Nazaret Benito

Por el contrario, los peces que se atrapan ‘sin muerte’ son aquellos que, tras realizar la actividad, pueden ser devueltos con vida al agua. Esto no quiere decir que todas las presas capturadas sin muerte regresen a su hábitat, pero esta modalidad evita muertes innecesarias. ¿Cuándo se dan esos casos? En palabras del manual de pesca recreativa responsable: “Los peces que se encuentran en la época de reproducción o que aún no son maduros sexualmente son claros candidatos a ser liberados, la ética del pescador recreativo no puede permitir cometer un error tan grande, y siempre que el autocontrol nos indique que ya tenemos suficiente para un consumo personal”.

Un detalle más: si al pensar en la pesca acude a la mente la típica imagen de una persona capturando peces desde un barco… más vale conservarla en la memoria, porque es el único sitio donde puede verse. Y es que, en este tipo de aguas, ¡la pesca desde embarcaciones no está permitida! Curioso, ¿no es así? Pero no todo son restricciones… la pesca en aguas no declaradas trucheras está permitida en estas zonas durante todo el año. ¿Los requisitos? Al igual que en el caso anterior, la trucha común únicamente puede pescarse sin muerte. Asimismo, se tiene que prestar atención de los cupos (cantidad de peces) y tallas mínimas (tamaño) que se indican en determinados lugares. Es esencial que el pescador respete estas condiciones para una buena pesca. Otros detalles a tener en cuenta son la prohibición del uso de cualquier tipo de red o el empleo de cebo vivo como peces, cangrejos o moluscos. Desafortunadamente, el pescador tampoco puede darse un refrescante chapuzón en algunas de estas aguas… no se permite el baño en los Refugios de Pesca. ¡Y cuidado también con introducir especies! Incluir animales sin autorización en un medio acuático puede causar daños en los ecosistemas.

Pesca deportiva en El tablazo // Fuente: Nazaret Benito
Pesca deportiva (con “cola de rata”) en El tablazo // Fuente: Nazaret Benito
La pesca de Castilla-La Mancha en cifras
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La pesca de la última década en cifras // Fuente: Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo rural. Tabla de elaboración propia

Vivencias de pescadores...

Por ocio, por trabajo, por afición, por curiosidad… son muchas las razones por las que la gente pesca. Como cada persona tiene sus propios motivos para llevar a cabo esta práctica, resulta interesante contrastar opiniones diversas sobre el tema y conocer distintos puntos de vista sobre un mismo deporte.

Captura de un ejemplar de trucha // Fuente: Nazaret Benito
Captura de un ejemplar de trucha // Fuente: Nazaret Benito

Luis es un apasionado de la pesca, es por ello que lleva desarrollando esta actividad desde hace décadas. Para él, la pesca con mosca es sin duda la mejor. “Con mosca llevo pescando treinta años por lo menos. Empecé a los quince, cuando esta pesca todavía casi no se conocía en España” relata con nostalgia el experto pescador. Un tipo de pesca en el que se inició de manera peculiar y del que recuerda divertidas anécdotas. “Yo estuve en una peña federado durante diecisiete años y pescaba truchas con cucharilla, con cebo… Tenía un amigo que había estado en Francia y me propuso probar con mosca”. Animado por su compañero, Luis decidió probar este estilo de pesca. “Él me dio una caña antigua que pesaba un montón, no era como las cañas de ahora, y fue quien me enseñó”. Un aprendizaje, todo hay que decirlo, de lo más curioso. “Para aprender a lanzar practicaba en un campo de fútbol, no en el agua. En vez de una mosca usaba un trapo rojo. Me colocaban unas bandejas de madera por el terreno y tenía que acertar a las bandejas con el trapo” narra entre risas.

“En zonas como el Chantre es mucho más curioso pescar, porque pescas en el río, con la corriente. En comparación, ¡esto es una bañera!”

Cuando se le pregunta por las piscifactorías, no duda en ponerse de parte de los verdaderos enclaves naturales. Aun así, reconoce la gran utilidad de esas instalaciones. “En el río es mucho más bonito pescar. Lo que pasa que aquí, cuando te estás iniciando en esta pesca, pues es más cómodo; como no tienes árboles ni nada, el que no sabe todavía se va soltando. Para aprender este es el mejor sitio”. Además de la comodidad a la hora de pescar, también destaca que los espacios reservados a la pesca son esenciales para practicar en determinadas épocas del año. “En zonas como el Chantre es mucho más curioso pescar, porque pescas en el río, con la corriente y todo. En comparación, ¡esto es una bañera! Pero bueno, para entrenarse está bien, y para el invierno los pescadores venimos mucho aquí, pero porque no hay otro sitio”.

Luis pescado con mosca // Fuente: Nazaret Benito
Luis pescando con mosca // Fuente: Nazaret Benito

Una vez determinadas las preferencias de sitio para pescar, solo queda preguntarse: ¿pesca de competición o pesca recreativa? Para Luis, quien ha probado ambas cosas, el ocio es lo primero. “He viajado por toda España, he estado en la Federación, he participado en campeonatos… y luego eso ya lo dejé” comenta en relación a las competiciones. Son muchas las vivencias que ha tenido en relación a este asunto: “Fui campeón de Madrid dos veces. El primer campeonato lo hicimos en Burgos, en el río Pedroso, un río truchero muy bueno. Me quedé campeón con dos truchas. Íbamos cuarenta. El segundo atrapó una. El resto… ninguna”. Así, este pescador ha ido recorriendo muchas zonas de la geografía española.

Ejemplar de trucha arcoiris en el agua // Fuente: Nazaret Benito
Ejemplar de trucha arcoiris en el agua // Fuente: Nazaret Benito

“Los siguientes campeonatos los hacíamos en el Lozoya, pero ya eran truchas echadas, de competición. Luego estuve en unos de España, estuve en los Pirineos, en el río Pallaresa, allí me quedé el séptimo”. Pese a sus grandes logros, no se arrepiente de haberse retirado de los campeonatos. “Al final dije: ‘se acabó, prefiero irme a pescar con mis colegas’. En el fondo es como mejor te lo pasas, así, de buen rollo. Porque compitiendo no se disfruta tanto, lo digo yo que he estado en muchos y allí van a ver quién puede más. La pesca no es así. La pesca es esto: divertirte”.

Por su parte, Carlos es un joven pescador que se inició en este mundo hace alrededor de seis años. Como en el caso de Luis, los inicios de este deporte fueron un poco particulares. “Al principio busqué información en Internet y traté de pescar por mi cuenta en el río… pero no tuve mucho éxito” ríe el joven. “Un día fui con mi familia a Villalba de la Sierra a bañarme. Entonces vi a un hombre con una caña que llevaba consigo algunos peces. Me llamó la atención y le pregunté que de dónde los había sacado. Él me habló de la piscifactoría, yo le comenté que quería aprender y el señor se ofreció a enseñarme” indica haciendo memoria. “Finalmente quedé con ese hombre y así fue como aprendí” asegura.

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Uno de los ejemplares pescados por Carlos // Fuente: Nazaret Benito

A diferencia del anterior pescador, Carlos captura los peces en la modalidad de pesca con muerte. El cebo que emplea para conseguir atraparlos puede resultar un tanto especial. “No me gusta demasiado emplear gusanos en los anzuelos. Yo prefiero pescar con maíz dulce”. Así, el joven ensarta este alimento en su caña con el objetivo de atraer a las presas. “Un truco que tengo para llamar la atención de los peces es arrojar un puñado de maíz hacia la zona de agua donde está el anzuelo. Utilizo esto como reclamo y así consigo que vayan comiéndoselo hasta que pican el grano donde está el gancho”.

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Carlos preparando el cebo para la pesca // Fuente: Nazaret Benito

Para el joven, las visitas a la piscifactoría son ya habituales. Cada cierto tiempo, prepara el equipo, carga su caña y su cebo en el coche y conduce dispuesto a pasar una relajante mañana de pesca. “Normalmente suelo ir a Uña, pero cuando el ambiente está lluvioso o no dispongo de tanto tiempo, acudo a Villalba, está más cerca”. Sea en el lugar que sea, el interés y ganas son dos cualidades esenciales para desarrollar esta práctica. Sin embargo, Carlos lo tiene claro. Para pescar lo más esencial es “armarse de mucha paciencia”. Y es que ya lo dice el refrán, la paciencia, la observación y la dedicación hacen al buen pescador. Veteranos y novatos, expertos y aprendices… queda comprobado que la pesca es un deporte apto para todos y que se adapta a todo tipo de gustos.

Galería de imágenes de una jornada de pesca

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Nazaret Benito

Estudiante de Periodismo en la UCLM. Redactora en 'El Observador de Castilla La-Mancha'. Cargada de energía y ganas de aprender. De vez en cuando, me da por escribir...
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Estudiante de Periodismo en la UCLM. Redactora en 'El Observador de Castilla La-Mancha'. Cargada de energía y ganas de aprender. De vez en cuando, me da por escribir...

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