En España siempre ha habido una clara priorización del fútbol como deporte nacional frente a los demás, quedando estos relegados a un segundo nivel de interés, ocasionalmente incluso a las sombras. Pero hay un caso en particular que siempre ha disfrutado de legiones de seguidores, aumentando continuamente las cifras de personas interesadas en estos deportes, tanto con el fin de participar como de únicamente disfrutar como espectador. Este es el caso de los deportes de motor.

Hablamos de esto y enseguida vienen a la mente circuitos cerrados donde los pilotos compiten unos con los otros montados en coches monoplazas o motos, gracias también al mayor interés que tienen sobre éste las empresas anunciantes, consiguiendo que ocupen lugares privilegiados en las parrillas televisivas. Pero hay una disciplina en particular de la que es más difícil ser telespectador, y en la que en caso de estar presente en una carrera no vivirás el espectáculo desde una grada, sino probablemente desde una curva sin butacas. Esto es el rally.

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Es una disciplina maltratada por la prensa, al igual que prácticamente todos los deportes que no sean los anteriormente nombrados, sin embargo siempre ha tenido un fiel círculo de adeptos que ha ido creciendo con el paso de los años. Ya no es difícil encontrarse con un coche en una carretera convencional con un rótulo en la luna trasera que reivindique “- fútbol, + rallyes”, eslogan no oficial que demuestra la fidelidad de sus seguidores.

Se trata de una competición que dista en gran medida de las disciplinas de motor que solemos ver en televisión, teniendo ésta una serie de características que la hacen más atractiva y cercana al público convencional. Para empezar, se trata de vehículos de dos plazas, pues piloto y copiloto deben correr en equipo dando lo mejor de sí, con una coordinación que no existe en la Fórmula 1, donde el más mínimo fallo de uno puede traducirse en una salida de carretera. Los vehículos deben de cumplir los mismos requisitos que cualquier turismo, teniendo que estar estos matriculados y poseer las dotaciones mínimas de señalización como son las luces de cruce e intermitentes. Además, las competiciones se suelen hacer en carreteras normales que se cierran para la competición.

Es un deporte hecho prácticamente para el aficionado a los vehículos en general, incluido los turismos comerciales, pues los vehículos de rally apenas varían de los fabricados en serie.

Pero sin duda, lo que más especial hace esta disciplina es el formato de la carrera, en la cual no compiten en vivo los unos contra los otros. Es decir, no corren a la vez, sino que salen uno a uno y la posición final depende de la suma de tiempos adquirido. Una contrarreloj en la que tienes que conseguir mejor tiempo que tus rivales, por lo que hasta que no ruedan todos los participantes no se sabe quién ha ganado.

La vida sobre cuatro ruedas

Mónica Plaza es una joven conquense muy ligada a este deporte, en el cual lleva compitiendo como copiloto desde hace años. “Nací metida en un coche, viajando siempre que hemos podido”, nos cuenta desde Marruecos, donde asegura bajar asiduamente para practicar el deporte que más le gusta.

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Plaza compite normalmente al lado de su padre, Manolo Plaza, corredor de Todoterreno con un envidiable palmarés en el que destacan 8 campeonatos de Castilla-La Manca, 4 de España Absolutos y 2 campeonatos Euromaster. Además, ha participado en cinco ocasiones en el Africa Eco Race, además de 14 veces en el Dakar, considerada la prueba de motor más dura del mundo.

Mónica siempre ha estado muy ligada al deporte, y no solo al motor, sino que ha practicado también, como nos cuenta, el fútbol, la gimnasia rítmica, trekking… Además de enduro, pero es el rally su modalidad favorita, asegurando ser un orgullo competir a la derecha de su padre.

Además, este año ha logrado proclamarse campeona de España de copilotos femeninos, y eso que partía con la desventaja de no haber podido competir en dos carreras.

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Este año en Guadalajara ha competido con la piloto Cristina Gutiérrez, burgalesa de gran prestigio a nivel nacional en el mundo del motor, quedando el tándem quinto en dicha prueba. Una experiencia muy gratificante, según nos cuenta Plaza, y que espera poder repetir pronto.

No obstante, Mónica tiene la vista puesta en una competición muy exclusiva, y no es otra que la prueba del Dakar. Dice estar trabajando para poder correr en ella el año que viene junto a Cristina Gutiérrez. “El problema de competir el Dakar es el altísimo presupuesto”, asegura, por lo que las personas que quieres competir en esta prueba tienen una gran dependencia de los sponsors ya que es prácticamente autofinanciarse esta competición.

Pero eso es el año que viene, ahora Mónica solo piensa en su próxima carrera, el Trofeo del Jarama, prestigioso torneo que se disputará el próximo 18 de diciembre.

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“El Trofeo del Jarama es un reto personal, me presenté a las pruebas por tener la experiencia de rodar en el Jarama pilotando”, nos cuenta la conquense, pero asegurando que en este caso es algo ya más serio. “Tengo que aprenderme el circuito, el trazado exacto, las marchas que he de llevar en cada curva y sobre todo de coco [sic], porque voy a competir con gente con mucha experiencia y con coches muy potentes. No tenemos presión, es un equipo nuevo que va a disfrutar y a hacerlo lo mejor posible”, concluye Mónica.

Una deportista a tener en cuenta, cuya trayectoria en el motor va en ascenso, habiendo recibido ya importantes premios, pero cuyo trofeo más importante sin duda será el poder competir próximamente en el Dakar al igual que ha hecho tantas veces su padre.

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