“Deporte que consiste en la lucha de dos púgiles, con las manos enfundadas en guantes especiales y de conformidad con ciertas reglas”. Así define la Real Academia Española de la Lengua el boxeo. Este deporte —poco reconocido en nuestro país en comparación con otros— busca hacerse el hueco que se merece en la región castellano-manchega. Antonio Fernández, creador del Club de Boxeo Gipsy Team Box Cuenca, lucha cada día por conseguir que los jóvenes interesados en este tipo de ejercicio, puedan formarse en el hobby que tanto les apasiona.

Dos amigos, una idea y la ilusión de algunos chicos fueron los factores necesarios para la creación del Gipsy Team Box. La andadura de este Club comenzaba en 2014 cuando su creador comenzó a dar clases en algunos gimnasios de la capital por simple pasión sin recibir remuneración ninguna. Tras pasar por varios gimnasios de Cuenca e ir formando a algunos chicos en este deporte, el Ayuntamiento de la ciudad impulsó este proyecto a través de la rehabilitación del Barrio de San Antón.  El Proyecto Urbana llevado a cabo en 2008 en la ciudad,  trajo consigo la restauración de algunas calles y plazas de este barrio conquense. Antonio y sus chicos —así llama él a los jóvenes que enseña—consiguieron un espacio habilitado y material para practicar este deporte. De esta manera, un pequeño local en San Antón fue testigo del crecimiento y evolución de aquellos que quisieron participar en este sueño que poco a poco fue cogiendo forma. Nada más y nada menos que un total de veinte jóvenes en exclusión vieron en el boxeo una forma de seguir adelante.

Como todo proyecto, el desarrollo del Gipsy Team Box también pasó por momentos amargos. Una vez las instituciones decidieron que este Club debía abandonar el local cedido en San Antón, Antonio y todo su equipo se vieron con la necesidad de empezar de cero nuevamente. Las ganas por formarse y el trabajo fueron decisivos para levantar de nuevo el nombre de su Club. Con el poco material que disponían y el afán de seguir practicando este hobby, un local céntrico de la ciudad comenzó a ser testigo de la fuerte unión que todos los componentes del Club sentían y de la pasión con la que diariamente trabajaban para hacer del boxeo, un deporte reconocido en la región. Cada joven de los que acompañaron a Antonio durante su nueva andadura aportó materiales y mano de obra para que el local que en un principio estaba vacío, fuera cogiendo forma, ya que se convertiría en su sala de boxeo con el paso del tiempo. “Buscamos un local, cada uno llevó una cosa y entre todos lo reformamos hasta conseguir la sala que tenemos hoy en día”, afirma Juan Tovar, componente del Gipsy Team desde sus inicios.

 

'El boxeo es mi meta diaria'

Desde que comenzó hace algunos años, Juan Tovar ha convertido este deporte en su día a día. Para este joven, el boxeo es una forma de vida y una manera de despejarse de su rutina. Después de terminar su jornada de estudios, las cuatro paredes del local de entrenamiento se convierten en su hogar. Él mismo resalta que el boxeo es lo que más le gusta y no descarta en un futuro dedicarse a ello aunque resulte muy complicado. “Es mi meta diaria. Al principio tienes que aprender todo pero una vez lo haces, cada día te motivas más”.

Juan Tovar, miembro del Gipsy Team Box / Fuente: Mireya Sánchez
Juan Tovar, miembro del Gipsy Team Box / Fuente: Mireya Sánchez

El boxeo no solo se basa en completar los asaltos a los que el jugador se enfrenta. Una de las cosas más costosas en este deporte es sin lugar a dudas el mantenimiento de peso. En cada combate que se va a disputar, ambos boxeadores pactan un peso exacto del cual ninguno de ellos puede pasarse cuando vayan a disputar el combate. “Las dietas y el peso es lo peor de ese deporte”. Juan  hace hincapié en la dificultad de mantenerse en un mismo peso. “Los días previos al combate no puedes ni beber agua”. Aunque resulte sorprendente, fallar en el peso supone una grave falta de respeto para el contrincante. Si antes de la pelea superas el peso pactado, debes hacer todo lo posible para bajarlo de cualquier manera. Cabe señalar que aunque suponga una falta de honradez por parte de los participantes, si el contrincante decide aceptar el exceso  de peso, el combate puede disputarse. “Primero damos el peso y luego la cara. Si yo he sufrido para dar el peso que lo hagan otros también”.

Juan es uno de los tantos jóvenes que intentan hacer del boxeo un deporte honrado, respetado y bien visto por la sociedad. De esta manera, todos los días dedica un par de horas para seguir formándose y llegar a ser algún día alguien reconocido a nivel nacional.

Proyecto educativo

Aunque un Club deportivo se asocie tan solo a la práctica de un deporte, el caso del Gipsy Team es muy distinto. Antonio Fernández no solo motiva y enseña a sus alumnos sino que además, fomenta una labor educativa. Desde su asentamiento en el barrio de San Antón hasta la actualidad, el entrenador del Gipsy Team Box tiene su labor muy clara. “El boxeo no lo practica la gente mala como todo el mundo cree, aquí viene gente que tiene un proyecto de vida. Quiero chavales que tengan responsabilidades, no gente que no dedique su vida a nada”.  Debido a que el boxeo se asocia en muchos casos a la violencia por falta de conocimiento del mismo, en este Club tienen muy claro lo que este deporte supone.

 

Antonio Fernández prepara a sus chicos para entrenar / Fuente: Mireya Sánchez
                                          Antonio Fernández prepara a sus chicos para entrenar / Fuente: Mireya Sánchez

Antonio no es solo su entrenador sino que su amigo. Juan Tovar, boxeador conquense entrenado por Antonio desde sus inicios, señala la estrecha relación que existe con este. “Antonio no es solo nuestro entrenador. No le ocultamos nada de lo que hacemos. Si cuando acabamos de entrenar nos vamos a ir a tomar algo, él es el primero con el que contamos. Es nuestro amigo”. Sin duda alguna, todos los que asisten a este Club para formarse deportivamente, encuentran en sus compañeros y entrenador, una familia con la que además de aprender, comparten.

Constancia, coraje y corazón

Así suena el lema de este Club que diariamente trabaja para mantenerse en Castilla-La Mancha. El boxeo se encuentra parado en esta región ya que la mayoría de veladas o interclubs de boxeo que se realizan en la Comunidad, se llevan a cabo por gimnasios o clubs pertenecientes a la Comunidad de Madrid que encuentran pabellones o espacios castellano-manchegos donde celebrar estos actos. Muchos de sus miembros aseguran la ilusión que tienen por llegar algún día a organizar en su ciudad una velada o algún evento relacionado con este deporte que a su parecer, se encuentra olvidado.

Si hay algo que los boxeadores tienen en común es el respeto que se tienen unos a otros. Aunque la sociedad asocie boxeo con violencia, este es uno de los hechos que más en desacuerdo tiene a todos los que lo practican. “Una pelea en el fútbol resulta normal, en cambio, una pelea en el boxeo —que es en lo que este deporte se basa—resulta escandalosa” remarca Adrián Pérez, otro de los miembros. Esta controversia crea uno de los debates más actuales de este deporte.

Como en todos los deportes minoritarios en nuestro país, hacerse un hueco para igualarse con el deporte rey, suena casi imposible. Mientras que deportes como el fútbol, el tenis o los relacionados con el motor aparecen cada día en los informativos, el boxeo queda en un segundo plano. Resulta muy complicada por no decir imposible, la retransmisión de los combates que se disputan entre profesionales. Además de que se tiene una mala imagen del mismo. La falta de publicidad de este hace que su reconocimiento sea más costoso. Tan solo con los Juegos Olímpicos, este deporte se ha expandido un poco más.

 

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Mireya Sanchez

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