Ni las mujeres son peores practicando deporte ni la pesca es una actividad aburrida. ¿Qué pada cuando se combinan ambas cosas? El resultado puede ser impresionante. Estefanía Gómez Hernansanz es un buen ejemplo de cómo el esfuerzo y el entusiasmo pueden hacer de una afición una curiosa forma de vida. Merece la pena adentrarnos un poco en el interesante mundo de esta joven…

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Ahí donde se la ve, grácil, menudita y de expresión cálida e inofensiva… la joven es una auténtica fiera. Esta graduada en Periodismo en la UCLM puede presumir, y no sin razón, de ser la primera mujer en España que logra clasificarse para alta competición en pesca. Sin duda, toda una hazaña para esta joven pescadora, que afrontó la situación con todas sus ganas. «Al principio fue muy extraño, una mujer entre tanto hombre. Parecía que no pintaba nada allí, aunque llevaba toda la vida pescando entre hombres, pero en un entorno más familiar» relata en relación al campeonato. Si bien Estefanía se presentó allí dispuesta a comerse el mundo, no niega que el inicio le resultó algo difícil de sobrellevar: «Eso ya era una competición nacional, con gente que no conocía de nada y que me miraba intentando creer que aquello era cierto». Sí, la joven se encontraba en una extraña tesitura; no obstante, la situación pronto mejoró. «Fue solo al principio; después me trataron como a una más y en los seis años que estuve compitiendo no he tenido ni una queja» explica con total sinceridad.

«Seguramente si no hubiese pescado en aquel primer nacional hoy seguiría con mi caña de cucharilla, sin haber avanzado mucho más. O lo que es peor… ¡hoy ni siquiera pescaría!»

Ahora bien, ¿qué era lo más complejo para la joven de competiciones como esa? «Lo más difícil, o raro, más bien, era estar pescando y tener a media docena de personas observándome, viendo que era verdad que sabía pescar, sin ayuda, y podía hacer frente a los chicos». Algo que reconoce que le resultó complicado, debido a su carácter y personalidad: «Siempre he sido muy vergonzosa… y aquello me ponía muy nerviosa». Pese a todo, la experiencia fue muy gratificante para esta audaz pescadora. En palabras de Estefanía: «Gracias a aquella clasificación continué pescando y mejorando hasta el punto de poder pescar en un mundial. Seguramente si no hubiese pescado en aquel primer nacional hoy seguiría con mi caña de cucharilla, sin haber avanzado mucho más ni aprendido todo lo que he aprendido. O lo que es peor… ¡hoy ni siquiera pescaría!»

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En relación a esas competiciones, tradicionalmente no es tan común ver a mujeres pescadoras como a hombres, aunque cada vez hay más. ¿Ha supuesto para la joven algún inconveniente? Tras conocer su opinión podría decirse que, en general, no se ha visto envuelta en ningún tipo de problema; basta con demostrar al mundo de lo que se es capaz. «Los que me conocen creo que me tienen en un altar y confían en mis posibilidades más que yo misma. Desde fuera la cosa es distinta y, de primeras, les descuadra que una mujer pueda pescar y, más aún, competir a su nivel; pero una vez dentro del río las cosas cambian». Y es que Estefanía, con su pasión y esfuerzo, se fue ganando el respeto de sus oponentes. «Ven que eres capaz de luchar por una trucha hasta el último segundo; que desapareces entre las cañas de un río valenciano con el agua al cuello por llegar a pescar en un recoveco donde puede haber peces y sales sana y salva y con dos truchas más en la plica. Te ven plantarte en medio del río, a contracorriente, y avanzar torrente arriba con mejor o peor resultado de capturas. Al final, cuando sales, te dan dos besos o te echan la mano, te felicitan y te dicen que esperan verte el año siguiente otra vez y, en el fondo, eso es lo que cuenta».

Lejos de los deportes de tensión en los que el marcador y el tiempo son los que mandan, la pesca es una práctica donde la serenidad y la calma resultan imprescindibles.
La pesca como actividad de ocio

Dejando a un lado los campeonatos y profundizando un poco más en la pesca no competitiva, hay que preguntarse qué es lo más esencial a la hora de pescar. ¿Cómo hay que afrontar este deporte? Con una buena dosis de paciencia; así recomienda Estefanía hacer frente a un día de pesca. No hay duda de que pescar es una de las actividades que más perseverancia requieren. Lejos de los deportes de tensión en los que el marcador y el tiempo son los que mandan, la pesca es una práctica donde la serenidad y la calma resultan imprescindibles. «He visto a mucha gente acercarse a la orilla del río caña en mano muy ilusionados por pescar y abandonar a los diez minutos» asegura ella. Para ser un buen pescador hay que tener mucho temple, algo que ayudará a enfrentarse a los largos tiempos de espera desde que se lanza el anzuelo hasta que el pez muerde el cebo. «La pesca, y menos ahora, no es ‘echar y sacar’. Hay que saber esperar el momento, buscar el lugar donde poder dar con las capturas, moverte por el río, intentarlo una y otra vez, ¡incluso cuando sabes que no habrá recompensa! Pero eso, al fin y al cabo, te hace mejorar».  ¿El resultado de este esfuerzo? «Una vez que has superado ese bache y has tenido paciencia, el entusiasmo, la ilusión, la imaginación… vienen solos» afirma ella.

Desde luego, paciencia no le falta a esta periodista que lleva ya dos décadas pescando. «Según cuentan mis padres, la primera vez que cogí una caña fue con tres años». Desde entonces, no ha parado de practicar este pasatiempo. Pasatiempo que le viene de herencia. «La familia por parte de mi padre siempre han pescado (mi padre, mi abuelo y mis tíos), de manera que desde muy pequeña los he visto pescar y me han transmitido la afición». Así, entre su padre y su abuelo le fueron enseñando las distintas técnicas que se practican en Cuenca y, más adelante, fue aprendiendo en compañía de sus dos primos; algo que demuestra que esta práctica puede suponer una bonito hobby familiar. Aunque lo que también recalca Estefanía es que pescar no es una actividad que se inculque de forma tan sencilla como pueda parecer: «No es fácil porque mi hermana lo ha intentado muchas veces y no le ha llamado la atención».

«Con los estudios y el trabajo no he salido mucho, pero intento ir cada vez que tengo un hueco y escribir sobre ello en mi blog».

En la actualidad, Estefanía se encuentra «centrada al 100% en la pesca con mosca». Se trata de una modalidad compleja que empezó a practicar hace alrededor de diez años. «Desde entonces no he parado» dice con orgullo. Si bien desde siempre ha pescado con cucharilla y cebo, terminó dejando de lado esta última modalidad hace cuatro años tras tomar la decisión de practicar la pesca sin muerte. Como la temporada de pesca suele empezar en abril y se cierra en octubre, la joven sale a pescar en verano, ya que dispone de más tiempo durante esas fechas. Sin embargo, aunque próximamente espera poder organizar algunos viajes y planes de pesca que tiene pendientes, estos últimos años sus salidas al río han descendido. «Con los estudios y el trabajo no he salido mucho, pero intento ir cada vez que tengo un hueco y escribir sobre ello en mi blog».

Fusionando aficiones…

Una periodista apasionada de la pesca. ¿Cómo fusionar ambas aficiones? Una de las mejores formas de aunar ambos intereses es plasmar por escrito todas sus experiencias. De esta forma surge Días de pesca, un blog personal que recoge infinidad de artículos sobre esta joven pescadora.

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«Graduada en periodismo y pescadora en mis ratos libres. De familia pescadora, se puede decir que nací con una caña debajo del brazo. En 2007 me inicié en la pesca con mosca y durante cinco años formé parte de la alta competición juvenil, culminando la etapa con la participación en el Mundial juvenil de 2012. En 2012 abrí Días de pesca, un lugar donde compartir mis experiencias en el mundo de la pesca, desde una perspectiva distinta, desde la perspectiva de una mujer. ¡Espero que lo disfrutéis!» Así se describe a sí misma en su página de Internet. Una página que se actualiza todos los meses, cada cierto tiempo, y que incluye todo un recopilatorio de información sobre la pesca. Es, a fin de cuentas, un curioso rinconcito en red para conocer un poco más de cerca este deporte.

estefania-8Entre los lugares en los que pesca se encuentran el coto ‘El Chantre’, que gestionan su padre y su tío y fue el sitio donde aprendió a pescar, Huélamo y Cristinas. Lo que más lamenta de estas zonas es la escasez de presas. «La situación de los ríos va a peor, hay muy pocas truchas y cada vez es más difícil disfrutar de estos sitios. Por lo que prácticamente ahora disfruto en el coto, que desde hace unos años nos permite practicar la pesca sin muerte a cinco minutos de casa». Tantas salidas de pesca han dado como resultado gran cantidad de anécdotas guardadas con cariño en la memoria de la joven. «Recuerdo una grabación de un programa de pesca junto a Lorenzo Milá en la que hacía mucho calor, y yo nunca me había puesto un vadeador. Aquel día me regalaron uno, pero me quedaba pequeño y me tiraba mucho en la parte de la costura de las ingles. En una toma salíamos del río para grabar tendidos en la orilla, y cuando nos teníamos que sentar… ¡yo me tuve que tirar a la arena con las piernas estiradas porque no me daba el vadeador para agacharme ni encoger las piernas!» Pero, sin duda, la que siempre recordará será su historia en el mundial de Francia. «Mi padre no pudo venir por cuestiones de trabajo y yo, que me había sacado el carnet una semana antes, tuve que coger el coche junto con mi madre, a la que no le gusta la pesca. Nos fuimos una semana a Francia. La comida fue horrorosa, no sabíamos inglés ni francés…. Y mientras yo estaba en el río ella tenía que estar sola de brazos cruzados en la orilla. Aquello, que ahora lo tenemos como anécdota, nunca lo olvidaré».

«No hay nada que no me guste de la pesca porque hasta de los peores días siempre sacas cosas buenas. Lo importante es pisar el río, sentir la naturaleza y desconectar del día a día».

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Una vez conocido un poco más el mundo de Estefanía, toca hacerse una curiosa pregunta: ¿Qué es lo que más y lo que menos le gusta de este deporte a la joven pescadora? Para alguien que ama tanto esta práctica, no es del todo fácil dar respuesta a esta cuestión. «Como he escrito muchas veces en el blog, no hay nada que no me guste de la pesca porque hasta de los peores días siempre sacas cosas buenas. Lo importante es pisar el río, sentir la naturaleza y desconectar del día a día». Tal vez lo único que se le ha hecho algo cuesta arriba en alguna ocasión son las condiciones de competición. «Te podría decir que lo que menos me ha gustado de la pesca en estos años ha sido enfundarme el vadeador dos o tres días seguidos cuando competía. Eso de levantarte a las siete de la mañana, después de un día agotador, y tener que meterte en el vadeador mojado es muy desagradable». En definitiva, para esta graduada en periodismo, no hay mejor hobby que el que se practica en el río, caña en mano. «Es que esa es una de las mejores sensaciones: olvidarte de todo y disfrutar con cosas tan simples como una trucha comiendo en la superficie. Sé que para muchos es difícil de entender, pero es algo único». Además, como añade, con este pasatiempo también «conoces a mucha gente, que al final se acaban convirtiendo en amigos».

La pesca… ¿un deporte accesible para todos?

Lejos de lo que pueda parecer en un primer momento, la pesca es un deporte recomendable para cualquier persona. Si bien la paciencia es una cualidad necesaria en todo pescador que se precie, no se necesita de grandes requisitos a la hora de llevar a cabo esta práctica. Todo es cuestión de voluntad, esfuerzo, interés y, sobre todo, práctica.

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Lo importante es alejar de la mente el concepto de actividad poco divertida. «Por supuesto, desde fuera se ve como un deporte aburrido y eso echa atrás a mucha gente» se lamenta Estefanía. Aun así, asegura que «si le dedicas tiempo y tienes algo de paciencia puedes descubrir un mundo lleno de posibilidades: las modalidades de pesca son muy numerosas y tienes donde elegir». Como la joven señala, la mayor dificultad de esta práctica no radica en desarrollarla, sino en iniciarse en ella debido a la falta de centros donde se impartan algunas nociones básicas, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los deportes que sí cuentan con escuelas deportivas. «Creo que si alguien de tu familia o alrededor no es pescador es muy difícil meterse en este mundo porque no hay escuelas para aprender y la situación de los ríos no favorece la llegada de nuevos pescadores».

«Para empezar a disfrutar de la pesca con mosca no hace falta desembolsar una gran cantidad».

La pesca con mosca siempre se ha considerado un deporte caro, pues se necesita un equipamiento bastante completo para poder meterse al río.

No solo las numerosas modalidades a escoger son un aspecto a favor de este deporte. En la actualidad, desde el punto de vista económico, los precios han descendido y pescar ya no resulta tan caro como en sus inicios. «Antes, por ejemplo, la pesca con mosca era un deporte o una afición de los que tenían más dinero, porque el material no era barato. Pero ahora creo que cualquiera la puede practicar» apunta ella. Este deporte ha cambiado; si se echa la vista atrás en el tiempo, no todo el mundo podía permitirse llevar a cabo esta actividad. «La pesca con mosca siempre se ha considerado un deporte caro y es normal, puesto que se necesita un equipamiento bastante completo para poder meterte al río y empezar a pescar». No obstante, Estefanía asegura que «para empezar a disfrutar de la pesca con mosca no hace falta desembolsar una gran cantidad». ¿Qué es necesario, entonces? Fácil. «¡Lo que hacen falta son ganas y después ya irán viniendo las cosas!» resalta.

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Teniendo en cuenta estos aspectos, si una persona se lo propone, la pesca puede ser bastante económica. Así, la joven pescadora recuerda con nostalgia sus primeras experiencias pesqueras: «Yo empecé pescando con una botas de andar por la calle, sin suela de fieltro ni tacos y con una sacadera que arrastraba río abajo porque no tenía forma de atarla sin que eso supusiera una dificultad a la hora de meter una trucha en la sacadera». Como queda comprobado, teniendo en cuenta las propias vivencias de Estefanía, todo el mundo puede animarse a probar sin necesidad de proveerse de los artículos más exclusivos del mercado. «A medida que me fue gustando y fui mejorando hacía mi equipamiento sin despilfarrar mucho dinero».

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Curiosamente, fue así –con su derroche de entusiasmo y su modesta y económica indumentaria- como Estefanía se adentró en el mundo de los campeonatos. «En esas condiciones conseguí meterme en la alta competición y llegar a pescar un mundial, compitiendo con gente que vestía y portaba el mejor material y cajas llenas de moscas infalibles». Así, al igual que en la pesca con mosca, con el resto de modalidades de pesca ocurre algo más o menos similar, ya que «hay cañas más caras o menos caras, carretes mejores o peores… pero, al final, la clave la da el pescador. Y ahora con tiendas como Decathlon, por ejemplo, cualquiera tiene la posibilidad de acceder a este mundo y descubrir lo maravilloso que puede ser».

Redacción: Nazaret Benito

Fotografías: Días de pesca

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Nazaret Benito

Estudiante de Periodismo en la UCLM. Redactora en 'El Observador de Castilla La-Mancha'. Cargada de energía y ganas de aprender. De vez en cuando, me da por escribir...
Nazaret Benito

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