El balonmano es un deporte que no tiene la misma repercusión social y el impulso económico que tienen otras modalidades como ocurre con el fútbol o el baloncesto. Debido a ello, conseguir méritos en esta disciplina conlleva un mayor reconocimiento que en el resto de ámbitos deportivos. El profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, Francisco Sánchez, ha sido condecorado con la Medalla de Oro de la Real Federación Española de Balonmano como director de la Escuela Nacional de Entrenadores. Además de pertenecer al Comité Olímpico Español (COE), a principios de este año obtuvo la Insignia Olímpica por su labor como investigador en la Facultad de Ciencias del Deporte de Toledo. Por ello, Sánchez ha aceptado contestar a las siguientes cuestiones acerca de su entrega al balonmano y la situación del mismo en nuestro país.

Pregunta: ¿Qué sintió cuando le comunicaron la medalla de Oro de la Real Federación y la Insignia Olímpica?

Respuesta: La medalla de oro y la insignia llegaron en el mismo año; yo ya tenía la medalla de Bronce de la Federación desde hace muchos años como entrenador cuando llegué a los 150 partidos internacionales con las chicas. La medalla de Oro es un reconocimiento bastante importante de mi Federación y mi deporte  unido a la insignia olímpica, donde he tenido mucho contacto con el Comité por muchos motivos. He colaborado en muchos proyectos, soy profesor de Máster de Alto Rendimiento del COI desde su inicio hace más de 20 años. Digamos que mi casa es tanto la Federación como el Comité Olímpico y, que coincidieran estas dos medallas justo en el mismo año para mí fue muy gratificante.

P: ¿De dónde proviene su pasión por esta disciplina?

R: Desde muy pequeño, no sé por qué. Esto casi siempre surge porque estás en un entorno adecuado o contactas con una persona, en este caso, un entrenador, a pesar de que en Salamanca había muy poco balonmano. Mi entrenador de alguna forma consiguió engancharme con el balonmano; de hecho, no había grupo de chicos y yo entrenaba con un equipo de chicas que había; este club llegó a estar en primera división, lo único serio que había de cara a una cierta regularidad de entrenamiento. El entrenador, Chema, fue el que me metió el gusanillo y a partir de ahí, generé en Salamanca esa afición y cuando empecé a estudiar en INEF seguí con formándome poco a poco; primero como jugador y después pasé a entrenar muy joven. Con apenas 24 años dirigí un equipo en División de Honor masculina, es decir, lo que hoy en día es la Liga Asobal. Pasé muy pronto a entrenar; tuve una oportunidad y di el paso.

P: Ha sido entrenador de varios clubes nacionales pero también internacionales como el caso de Italia. ¿Qué diferencias encontró en cuanto al tratamiento del balonmano allí?

R: Primero estuve en varios equipos de División de Honor masculino hasta los años 80 aproximadamente que es cuando termino en Caja Madrid, mi último equipo de aquella época, y ahí se me ofrece hacer el equipo de cara a las Olimpiadas de Barcelona 1992. En la Federación necesitaban hacer un plan potente porque no teníamos nada y había que hacer algo amplio y exhaustivo; y ahí empiezo el periplo de las chicas. Posteriormente, entrené al equipo masculino de Ciudad Real, fui Director Técnico de la Federación y al terminar, sobre finales de los 90, contactaron conmigo los italianos a través de un curso que estaba dando precisamente de la Federación Europea. Ellos tenían un mundial en su casa y tenía que hacer algo parecido a lo que hicimos en Barcelona en España. El problema era que teníamos mucho menos tiempo, menos pretensiones, y con muchos menos medios; pero bueno, me apreció otro reto profesional y sobre todo una experiencia de cambio de país muy positiva. Justo al termina en Italia, en diciembre del 2001, me llamaron de la Facultad para cubrir una vacante. El balonmano en Italia es una de las grandes incógnitas; el deporte está muy desarrollado pero últimamente ha tenido muchos problemas debido a la falta de liquidez del CONI (Comitato Olimpico Nazionale Italiano) y su estructura es diferente a la nuestra.

P: Actualmente, ¿considera que el balonmano está atravesando un periodo difícil?

R: Estábamos remontando justo antes de la crisis. La estructura del balonmano en España siempre ha tenido un problema en cuanto a que sean adecuadas para que remonte, es decir, vivimos mucho del tema público, ayuntamientos, sponsor, etc… No generamos una estructura que sea capaz de generar sus propios recursos. Cuando se acaban los recursos públicos se produce un vacío y eso está pasando en todo el deporte en general, excepto el fútbol y el baloncesto. Faltan estructuras que sean capaces de consolidar lo que tienen, es decir, que tengamos recursos para trabajar. Esto es un trabajo que tienen que realizar los directivos que normalmente no se realiza. Aquí cuando se acaba el sponsor se acaba todo como el Balonmano Ciudad Real o el TEKA de Santander que pasan de Campeones de Europa a desaparecer debido a que no hay una estructura de base que permita que eso continúe.

P: Antes de la crisis, muchos eran los constructores que invertían en los clubes. ¿Cree que los empresarios financiaban por impulsar esta disciplina o por una cuestión publicitaria?

R: Esos sponsor, no solo constructoras, si no todas las empresas dependen de organismos públicos y las constructoras igual. Muchas veces los entes públicos daban una opción a cambio de invertir dinero en el deporte y eso, ¡bienvenido sea! Nosotros vivimos mucho de eso y cuando las empresas dejan de tener dinero, desaparece todo. Sí que es cierto que en países del centro de Europa existe una estructura de base y si tienen más dinero, los equipos tienen más dinero y, si tienen menos, están más abajo, pero el club se mantiene.

P: Entre otras revistas científicas, es revisor de la revista E-Balonmano y como tal, ha tenido contacto con el mundo del periodismo. ¿Cómo tratan los medios de comunicación este deporte?

R: En general, no tenemos mucha repercusión pero sinceramente que nos quejamos demasiado y hacemos poco para tenerla. Algo tenemos que ofrecer para salir en los medios; lo de salir en la prensa no es porque sí, de alguna manera hay que ganárselo. Desde mi punto de vista, el fútbol ha sido capaz de generar esa situación de los medios y creo que es estrategia, no casualidad. El espectáculo ha generado una cultura que es para vender a la prensa; lo que tenemos que hacer es establecer una serie de condiciones que eduquen al lector para que consuma otras cosas. Pero no nos podemos quejar de que ellos (fútbol) hayan creado esa estrategia y les esté saliendo bien. Otro tema son los medios de comunicación públicos y ahí sí que debería haber una exigencia de cumplir un servicio público prestando mucha más atención a los deportes menos favorecidos. Los medios de comunicación de alguna manera es un mercadeo y necesitan dinero para subsistir; hay una tendencia de crear medios que dependan de sus lectores pero al final El País, El Mundo, etc… es un negocio. Y eso debe cambiarlo los medios, no los deportes pero el balonmano debe de ofrecer algo atractivo.

 P: ¿Cuál es la situación del balonmano castellano-manchego actualmente?

R: Creo que Castilla-La Mancha está en el nivel del resto de España, es decir, bajo. Nos faltan clubs donde esté todo el mundo implicado y no que haya una directiva que se cambie cada dos por tres. En Cuenca tenéis un club que no hay funcionado mal ya que siempre ha tenido implicación con las peñas de allí; de hecho, una de las peñas que se llevaron a Qatar en el Mundial fue la de Cuenca pero no acaban de construir ese club del que hablo aunque tienen algo fundamental.

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P: ¿Es difícil llegar alto en este tipo de deporte al provenir de una región rural?

R: Si porque además tienes otra serie de problemas. Ahora mismo tenemos una universidad pero hace unos años no; aunque la dispersión geográfica dificulte, el problema de Castilla-La Mancha al igual que el resto de comunidades es que carece de clubs sociales. La cuestión es que aquí construimos una instalación sin generar alrededor un club; hay que enganchar a la gente y que eso no sean cuatro paredes.

P: ¿Puede dedicarse un jugador exclusivamente al balonmano sin compaginarlo con otro trabajo?

R: Hoy en día solamente sobreviven españolas los que están en Equipo Nacional y poco más; tanto de este como de otros posibles, al menos de los mejores jugadores españoles, en torno a 15 o 20 jugadores están jugando fuera. Solamente del Equipo Nacional están jugando los que están en el Barcelona, alguno suelto en Granollers y las chicas exactamente igual. Hasta hace poco teníamos a gran parte jugando fuera; antes de la crisis alrededor de un 60% sí que se podía dedicar exclusivamente al balonmano y, ahora hemos pasado a un 10%  más o menos.

P: Como miembro del Comité Olímpico Español, ¿cuál es la percepción que se tiene sobre el balonmano español?

R: En este país el tema de las medallas es importante; cuando sacas medalla eres grande y cuando no, no. En general, el COI y el Consejo sí apoyan a los deportistas de élite hasta que llegan a la élite, sobre todo en deportes colectivos. En los deportes grupales es muy difícil llegar a la élite porque necesitas que varios jugadores de una misma promoción que sean muy buenos y otros que acompañen bastante bien. Así a partir de ahí podrán llegar a la élite, pero eso no ocurre de un día para otro, tienes que hacerlo coincidir en el tiempo. Aquí en España se hizo un trabajo muy bueno para Barcelona 92 y en muchos casos seguimos recogiendo frutos de aquella estructura que se montó; el baloncesto femenino no era nada y al final ha conseguido medallas.

P: Según su punto de vista, ¿cuál es el país con mayor nivel e implicación?

R: En chicos, Alemania sin duda ya que sus estructuras son muy buenas; tienen buenos jugadores, club de fans, implicación social del entorno, etc… Muchas veces no es un problema de dinero, sino de las actividades que hay que hacer. En los países nórdicos con el balonmano femenino, en un pabellón pequeño y y una implicación absoluta de toda la comunidad; todo lo monta el entorno: las chicas del club hacen de acompañantes, los padres de los jugadores preparan la cena, etc… No es un problema de dinero y esas estructuras resalta Alemania y, en España, Cataluña.

P: Volviendo al territorio nacional, la Real Federación Española de Balonmano le otorgó la medalla de oro. ¿Cómo apoya esta institución a esta disciplina y qué competencias mejoraría o introduciría?

R: La Federación se crea hacia 1942; desde entonces el balonmano ha cambiado mucho pero quedan muchas cosas por hacer. Lo mismo que con los clubs ocurre con la Federación. Estamos buscando involucrar a la gente pero tenemos que seguir mejorando aunque ya ha habido mejorar importantes en estos años como es el tema de la mujer. En estos momentos, se pueden ver en streaming todos los partidos en directo tanto de equipos masculinos como femeninos y eso es un esfuerzo de la Federación. Vidal Blázquez recientemente renombrado como presidente apenas ha salido con todos los votos a favor excepto una abstención y creo que es por su implicación con las competiciones, sobre todo, femeninas. Se pueden ver en directo todas las competiciones y las finales por Teledeporte; eso supone un esfuerzo importante.

P: ¿Qué resaltaría del equipo femenino de balonmano “Las Guerreras”?

R: Creo que han terminado siendo un concepto que por desgracia en este europeo no se está cumpliendo. Después de Londres tenemos varias bajas importantes en el equipo y lo hemos disfrazado pero la realidad es distinta; seguimos siendo “Las Guerreras” pero estamos en un periodo de renovación no reconocido que no está ayudando a la imagen del equipo. El problema es que es un ciclo lo cual no significa cambiar al 80% del equipo pero tenemos que ser conscientes de ello. Es muy importante tener una planificación estratégica, no sólo el entrenador, sino también las jugadoras, el entorno, etc… El espíritu se mantiene pero el equipo tiene que crecer.

P: En relación con la figura de la mujer, ¿considera machista el mundo del balonmano?

R: El balonmano es tan machista o tan poco machista como es la sociedad española; en general, en el resto del deporte, dejando el fútbol al lado, no hay tanto machismo. Creo que más que machismo es una falta de reconocimiento de trabajo hasta que no llega la medalla, pero en chicos pasa parecido. Antes se ha trabajado muchísimo para que llegue ese premio; el propio COI, Consejo, medios, etc… Cuando llegas a las medallas, todo el mundo te reconoce pero este proceso es muy duro y ¿quién lo reconoce? Se está diciendo que “La Guerreras” nacen con la medalla de 2008, ¿cómo vas a nacer con una medalla? Una medalla es una consecuencia y sobre todo, en deporte colectivo es porque detrás ha habido un trabajo muy potente. Por ejemplo, las chicas de Baloncesto sacan su medalla después de un trabajo tremendo de cara a los Juegos Olímpicos y “sólo” consiguen quedar quintas, pero todo ese trabajo hace que dos años más tardes tuvieran su primera medalla y, desde entonces, no han dejado de crecer. Ese periodo, ¿quién lo apoya? No es un problema de machismo, sino de concienciación del deporte; de no entender que hasta llegar a la medalla, el proceso es muy alto.

P: ¿Cuál es su mayor premio profesional?

R: Si tengo que elegir uno como entrenador diría que vivir los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y, como jugador, el Campeonato Universitario quizás, ya que jugué muy poco tiempo. En esta competición  también era entrenador pero jugaba porque me seguía picando el gusanillo. Además, en diciembre de 1992 con las que entonces no se denominaban “Las Guerreras” sino el Equipo Nacional, que nos clasificamos para una fase final de un campeonato del mundo por primera vez en la historia, ese sí que fue el refrendo a una trayectoria.

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