Los antecedentes históricos del Salvamento y Socorrismo en España se encuentran en la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos, fundada en 1880. En 1957 la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos junto a la Cruz Roja Española promovieron  la creación de la llamada Comisión Nacional de Salvamento, con el objetivo de crear un cuerpo técnico voluntario  y promover cursos para formar a socorristas.

En muy poco tiempo, las actividades de la nueva Comisión alcanzaron gran difusión a través de las federaciones regionales de natación y la Cruz Roja de provincias. Aunque no sería hasta  enero de 1961,  cuando el Salvamento y Socorrismo tendría identidad propia con la creación de la Federación Española de Socorrismo y Salvamento. En marzo de 1986, se creó la Federación de Salvamento y Socorrismo de Castilla- La Mancha, con el fin de  formar a los  deportistas en la modalidad de salvamento y socorrismo. En la provincia de Cuenca,  el único club en el que se práctica este deporte es el Club SVAT de Tarancón que se fundó en el año 2005,   aunque comenzó a participar en competición oficial en el año 2007, desde ese año este club ha ido entrenando a grandes deportistas que han hecho que Castilla- La Mancha sea líder en esta modalidad.

La modalidad de Salvamento y Socorrismo tiene dos vertientes, la profesional dedicada a la  formación de socorristas y la vertiente deportiva que tiene como fin la competición. La única  diferencia entre la modalidad de socorrismo y salvamento  son las pruebas,  en la modalidad profesional las pruebas se basan en entrenamiento físico y técnico, en cambio en la vertiente de competición, las pruebas están orientadas  a carreras de obstáculos, sprint etc.

Para que socorrista pueda dedicarse de manera profesional, debe tener en primer lugar, una adecuada preparación física. El Club SVAT prepara a los jóvenes a través de cursos de  socorrismo profesional, estos cursos son de 130 horas, 40 horas en el aula virtual y 60 de forma presencial. Los aspirantes a  socorrista adquieren una base de natación a través de pruebas de nado, velocidad y resistencia y las técnicas específicas para la  prevención.

Fuente: Club SVAT

En cambio, en la competición los entrenamientos se realizan tres veces por semana y una vez a la semana se dedica al entrenamiento técnico de fuerza y resistencia. El club cuenta con noventa y seis  chicos y en competición federada 66, los otros 30  están en la escuela municipal aprendiendo el deporte base del salvamento y  natación.

Dentro de la modalidad de competición la formación es diferente si las pruebas son en piscina o en playa. El Salvamento en piscina, consta de diferentes pruebas entre ellas 50 metros en el que se simula el recate de un victima, 100 metros socorristas en la que se realiza  50 metros estilo libre, y habitualmente se realiza en crol, llevando aletas y tubo de rescate y  la  prueba  Súper Socorrista, es una mezcla de todas las anteriores.

El Salvamento en playas, engloba las diferentes facetas del socorrista profesional. Entre las pruebas esta el sprint 110 metros, la prueba  de la tabla de salvamento y Ski de salvamento ambas se utilizan  para esquivar las olas y salvar  a la víctima. Aunque la prueba más vistosa y  de mayor esfuerzo es OceanMan / OceanWoman consiste en carrera con Ski y carrera con tabla, se puede denominar como el triatlón del socorrista.

Fuente: Club SVAT

CLM referente en España

Castilla- La Mancha cuenta con cinco centros  uno por cada provincia. En cuenca el único centro de entrenamiento para practicar este deporte está en Tarancón, y es el club  SVAT. En sus inicios  este club solo  impartía cursos de socorrismo profesional,  aunque con el paso del tiempo ha abierto las puertas a la competición, siendo su objetivo principal hoy en día.

“Castilla- La Mancha respecto a  las demás comunidades de España  es líder y pionera de este deporte” asegura José Antonio García, Presidente del Club de Salvamento y Socorrismo de Tarancón. La primera comunidad que empezó a impulsar este deporte fue Cataluña y luego se ha desarrollado sobre todo en Guadalajara. En los últimos años, más de la mitad de la selección española de salvamento y socorrismo procede de Castilla- La Mancha, en concreto del  Club Alcarreño, nombrado mejor club de Europa. Entre el palmarés, además de unos excelentes resultados a nivel autonómico, son de destacar los triunfos individuales de Carmen Berlanga Fernández, subcampeona de España de banderas alevín, José Alán García Martínez, campeón de banderas juvenil en el circuito nacional Oceanman 2012 y Mario Olivas Moya, subcampeón de España en sprint de playa juvenil.

Aunque esta modalidad está reconocida por el Consejo Superior de deportes, José Antonio García  sueña con que este deporte forme parte de los Juegos Olímpicos. Aunque para que fuese posible  habría que  hacer una serie de adaptaciones en cuanto a las pruebas. Las competiciones están formadas por seis  pruebas individuales y cuatro de relevos tanto para playa como para piscina,  esto hace que sean muchas pruebas. Por ello, habría que adaptar estas pruebas  a la competición olímpica.  Para José Antonio,  la meta es que los deportistas disfruten con el deporte. Un deporte que no hace diferencias, que lucha en la sombra para ser reconocido.

¿Qué calidades debe tener un socorrista para competir?
Un socorrista debe cumplir con una serie de características que le hagan destacar en su trabajo, por un lado las físicas  y por otro los conocimientos técnicos adecuados. Para José Alán García entrenador del club SVAT y campeón de banderas juvenil en el circuito nacional Oceanman  “la competición se empieza por abajo, la competición necesita una preparación a largo plazo, ya que las pruebas son muy duras”

“Para que un niño puede llegar a competir tiene que gustarle este deporte y a partir de ahí, analizamos las capacidades de los niños si son buenos nadadores, tienen fuerza y rapidez, en el caso que tengan estas cualidades  se habla con el entrenador y la familia y empiezas a trabajar con los seleccionados” afirma José Alán.

Los jóvenes que eligen esta modalidad para competir empiezan a partir de los seis y ocho años, ya que  es la mejor edad para que los niños empiecen a adquirir una base y conozcan el esfuerzo que conlleva la competición.  En este deporte las pruebas son iguales para niños y niñas aunque en las pruebas finales cambian las mínimas para acceder a los campeonatos en España, en las chicas a partir de cadete son un poco inferiores las pruebas.  “A pesar de esto este deporte puedo decir que es bastante igualitario” declara José Alán.

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