El 9 de marzo de 1996, el periódico El País recogía en sus páginas un artículo que hablaba sobre unos cruentos y espectaculares combates aéreos en Getafe. Pero no cundió el pánico entre los más de 140.000 habitantes de ese entonces, ya que aunque cruentos, estos combates no eran violentos y pertenecían a una competición deportiva enmarcada en el IV Open Internacional de Aeromodelismo. Los aeromodelos que sobrevolaron el cielo de Getafe eran aviones de pequeño tamaño no tripulados, construidos por los propios competidores, que estaban participando en una de las numerosas modalidades que ofrece el aeromodelismo, FD2, modelos de combate.

El aeromodelismo, un deporte que fue considerado como tal a partir de 1936 cuando la Federación Aeronáutica Internacional (FAI) lo  incorporó a la sección de aviación deportiva. Sin embargo, y a pesar de su difusión en España, existen muchas personas que no son conocedoras del aeromodelismo, y concretamente, de la gran cantidad de categorías y especialidades que este deporte engloba. Existen categorías para todos los gustos, desde vuelo libre hasta vuelo circular, pasando por el vuelo radio controlado, las maquetas o los modelos con motor eléctrico.

A raíz de esta pasión por el aeromodelismo, varios fueron los clubes que se fueron creando en España para practicar este deporte. Un ejemplo de esta práctica es Castilla-La Mancha que cuenta en la actualidad con alrededor de 38 clubes dedicados exclusivamente a la práctica del aeromodelismo. En el municipio de Daimiel (Ciudad Real) se encuentra uno de estos clubes,  el Club de Aeromodelismo  Daimiel, surgido el 25 de abril de 1987 fue la iniciativa de 5 daimileños: Ramón Ruiz Valdepeñas, José Manuel Fernández González, José Astilleros Cejudo, Antonio José Simal Fernández y Francisco Moreno Lara, su presidente. Ahora cuentan con un total de 27 socios que disfrutan de su afición y deporte en la pista “Las Salinas”, una pista asfaltada con 200 metros de longitud y 40 metros de anchura que se encuentra a tan solo 4 kilómetros del municipio. José Andrés Fernández, tesorero y aficionado a este deporte, recalcaba las cualidades que tiene esta pista y que la diferencia de muchas otras, “no tiene ningún obstáculo alrededor, no hay ningún chalet cerca”. Las Salinas  ha podido ver numerosas competiciones y exhibiciones del club de aeromodelismo, tanto a nivel local, regional o incluso a nivel nacional.

Este club buscó volver a una de sus tradiciones que había desaparecido. Todos los años, antes de las Ferias y Fiestas de Daimiel, se organizaba y se organiza,  una exhibición de vuelo, en la que se cuenta con la participación de los socios. El pasado año 2015, en una de estas exhibiciones, Las Salinas también acogió a campeones como Mario Rioja, subcampeón de Europa de combate o Antonio Rodríguez, campeón de España en acrobacia en vuelo circular.

Tecnología

Las nuevas tecnologías también han llegado a este club de aeromodelismo castellano-manchego, en la pista se hancelebrado ya competiciones de FVP. Según explica el presidente del club daimieleño “ya vamos a celebrar el VI encuentro de FVP, unas siglas en inglés que se refieren al vuelo en primera persona (first person view). La llamamos la migada manchega, en ella se reúne gente de muchos lugares y se llama así por la comida que hacemos en la pista.”

Gafas de FVP
Gafas de FVP

Los motores eléctricos, las emisoras con múltiples canales o los drones son algunas de las aportaciones de la tecnología a este deporte.  Aunque los vehículos aéreos no tripulados, conocidos como drones, fueron descubiertos por la mayoría de las personas hace un par de años, estos aparatos ya se hacían un hueco en los clubes de aeromodelismo y empezaron a ser utilizados por los aeromodelistas años antes. En el club de Daimiel, Francisco fue el primero en poseer uno, “hace unos cinco años” cómo recordaba José Andrés divertido. El presidente explicaba que en la actualidad cuenta con dos drones multicopteros. Estos aparatos, que se emplean en diversos usos como la fotografía han atraído a nuevas personas al club daimieleño, que buscan saber usar adecuadamente este aparato.

Conocimiento y deporte

El aeromodelismo es una mezcla precisa de conocimiento y de deporte, de pasión y de competición. Lara asegura que “el aeromodelismo se puede dividir en dos partes.  El aeromodelista aprende a montar el aeromodelo lo que sería la parte científico-técnica y también lo vuela lo que sería la parte deportiva.” José Fernández aclara que “se aprende mucho de aerodinámica con el tiempo”. No es necesario tener habilidades técnicas, sino interés por el aeromodelismo siempre que tengas alguien que esté dispuesto a guiarte por este camino. El presidente del club daimieleño explica que estas habilidades necesarias a la hora de adentrarte en el aeromodelismo pueden ser aprendidas paulatinamente y que desde el club se preocupan por enseñar a sus nuevos miembros, “hay gente que viene con habilidades pero nosotros las enseñamos en el club”.

Pero este club no solo se dedica a enseñar a los iniciados en el aeromodelismo. En él, confluyen tanto novatos como veteranos unidos por una misma pasión y un deseo de competición. Cada uno de los socios que conforman el Club de Aeromodelismo de Daimiel aporta una cantidad de 75 euros al año, el dinero está destinado al pago de las reuniones sociales, en cuanto a la faceta más lúdica del club. Por otro lado, la directiva también piensa en el beneficio del aeromodelista en la pista, con esta aportación de cada socio se distribuye todo el combustible necesario durante el año. De igual manera el club se preocupa por sus iniciados y  cómo su presidente relata disponen de un equipo para que los más novatos aprendan a volar, sin que sea necesaria la compra de un aeromodelo al iniciarse en esta pasión.

Exhibición estática de aeromodelismo en Daimiel
Exhibición estática de aeromodelismo en Daimiel

Aeromodelista: ¿se nace o se crea?

¿Cuál es el motivo por el cual una persona comienza a interesarse por el aeromodelismo? José y Francisco están de acuerdo, los aeromodelistas suelen tener interés por los aviones antes de descubrir esta afición y deporte. José comenzó a introducirse en el aeromodelismo a raíz de un amigo, pero él mismo explica que “me gustaba, yo compraba revistas de siempre”. Francisco tiene una cosa en común con su compañero de club, él siempre había tenido ese interés por el mundo de la aeronáutica  pero este aumento a raíz de ser especialista de electrónica en la marina.  De aeromodelistas a pilotos, numerosos han sido los casos de aficionados al aeromodelismo que posteriormente han optado por tripular un avión, este fue el caso de Lara. Y es que los conocimientos que aporta el aeromodelismo pueden ser muy útiles a la hora de pilotar, José  recalca que “cualquiera de los socios podrían hacerse piloto si se interesaran, pues ya entienden de eso”. El tesorero del club explica que “un aeromodelo vuela igual que uno grande”, siendo en ocasiones utilizados para comprobar que un modelo aéreo pilotado puede volar correctamente antes de su construcción a gran escala.

¿Demasiado caro?

¿Es el aeromodelismo un deporte caro? Francisco y José estiman que un equipo para iniciarse puede rondar sobre los 300 euros, aunque recalcan la posibilidad que facilita el club con su equipo de inicio. Para ellos no es un deporte caro, José aclara que cada aeromodelista va haciendo su colección de aeromodelos con el paso del tiempo. Aunque reconoce que “siempre tienes un aeromodelo que es el favorito por su cualidades de vuelo”.

Lara explica que tiene una teoría para refutar ese razonamiento de que el aeromodelismo es caro, según el presidente “todos los deportes necesitan dinero, la pesca, el tenis, el ciclismo… Una bicicleta para empezar puede rondar sobre los 500 euros”.  También se puede aprender a utilizar un aeromodelo de una forma mucho más barata, al menos si tenemos  en cuenta que no podemos estrellarlo, es el caso de los simuladores. Ambos aeromodelistas han tenido uno, Francisco recuerda con cariño un simulador que tuvo hace muchos años en el que “decía hasta el coste de la avería cuando te estrellabas”. Francisco asegura que “se puede volar con mucho viento, pero lo suyo es que no haga mucho para que podamos volar tranquilos”, quizás buscando prevenir estas posibles averías.

Prejuicio

Las cosas han cambiado, y así lo recuerda el presidente del club de aeromodelismo daimieleño “antes  los hacíamos nosotros, utilizábamos los planos que venían en las revistas. Ahora se pueden comprar para montarlos.” Pero hay una cosa que no ha cambiado, el gran prejuicio contra el aeromodelismo. Muchos aeromodelistas han tenido que escuchar que los aeromodelos en los que han trabajado horas, días, meses, e incluso años en el caso de las maquetas más detalladas, son juguetes. Las comparaciones con niños pequeños no han faltado. Sin embargo, un aeromodelo no es un juguete, cómo explica Francisco en las propias cajas de los aeromodelos viene especificado que ese aparato no lo es. José apoya a su compañero de club en esta idea, según el aeromodelista un manejo imprudente de las hélices de un aeromodelo puede producir desde cortes hasta la amputación de dedos. La Ley aérea demuestra que estos aparatos no son juguetes sino una vía de competición que  necesita de las mismas medidas de seguridad que cualquier otra competición aérea tripulada.

Los aeromodelistas también tienen que lidiar con la subestimación del aeromodelismo, un pensamiento que solo envuelve el comprar un avión y volarlo. Pero todas las categorías existentes de competición que engloba este deporte demuestran que se está hablando de algo complejo. La parte científico-técnica del aeromodelismo no deja de confirmar esto, todos los aeromodelistas demuestran que poseen una gran cantidad de conocimientos de aeronáutica y  aerodinámica, entre otras de sus habilidades.

Deporte, pasión, conocimiento y diversión es la mezcla perfecta que les proporciona el aeromodelismo a estos socios daimieleños que se reúnen en la pista de Las Salinas para poder ver a sus aviones surcar los cielos.

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